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Publicado el 20 Febrero, 2017 por Prensa Latina en Cocina
 
 

El dulce de leche argentino

Buenos Aires.-  Dicen que la cuna pudo haber sido Asia, pero los argentinos bien pudieran ser los inventores de un manjar que merece una oda: el dulce de leche, tan arraigado a la gastronomía de esta nación como el mate, el alfajor o el vino.
Cuenta la leyenda, y lo refleja así un documento expuesto hoy en el Museo Histórico Nacional, que la invención de este dulce data de 1829 y todo se debe a una gran disputa entre los enemigos políticos Juan Manuel de Rosas y Juan Lavalle, quienes estaban a punto de firmar un pacto de paz, conocido como Cañuelas.

Gracias a la ‘buena distracción’ de la criada de Rosas, mientras hervía leche con azúcar para acompañar el mate de la tarde, se encontró a Lavalle, quien había llegado temprano a la cita y en medio del cansancio se quedó dormido.

Al considerarlo una falta de respecto, fue a dar aviso a los guardias y se olvidó de lo que había dejado al fuego. El resultado fue una deliciosa sustancia espesa y carmelita que hoy es reconocida como Patrimonio Cultural Alimentario y Gastronómico de Argentina.

Uruguayo, argentino, chileno, peruano, brasileño, mexicano, lo cierto es que el dulce de leche llegó para quedarse y que en este país del cono sur se le rinde pleitesía a todas horas.

No pocos han degustado un gran tarro de hasta un kilogramo frente al televisor, contemplando un buen partido de fútbol o una simple serie o telenovela, a cucharadas completas hasta dejar el frasco totalmente vacío.

El dulce de leche tiene distintos nombres en varios países pero al final el sabor es casi el mismo: en Colombia, Venezuela y Guatemala se conoce como arequipe, en Nicaragua y México como cajeta de manjar, en Cuba como fanguito y en Chile y Ecuador simplemente manjar.

Según cifras oficiales cada argentino consume tres kilos promedio por año y el manjar se exporta hasta naciones como Kuwait o los Emiratos Árabes.

Casi todo en este país lleva dulce de leche: galletas de todas formas, pasteles, chocolates, panes, alfajores, helados… elaborados con leches de vacas holando-argentino, vacas jersey, ovejas, cabras y búfalas.

Incluso hay un ranking de los 10 mejores que se realiza desde antaño, entre los que aparecen, entre otros, el chimbote, muy blando y de color más claro que casi todo el resto, o La serenísima, cuya versión colonial se caracteriza por una textura brillosa y cierta elasticidad.

La receta, según los más expertos, consiste en tres litros de leche entera, 800 gramos de azúcar, una cucharadita de bicarbonato de sodio y esencia de vainilla, se mezcla al vapor y listo.

Algunos, como el vino, sirven para cada ocasión. Para los panqueques está el San Ignacio; para rellenar cakes o tortas, como se le conoce aquí, se utiliza el jumbo repostero, y para comer del frasco el Havanna, por solo citar ejemplos.

Filipino, mexicano, chileno, más allá de su verdadero origen lo cierto es que Argentina es hoy uno de los países donde más se consume el dulce de leche y forma parte ineludible de sus tradiciones. (PL)

Una receta tomada de Internet

Ingredientes

  • Leche entera 1 litro
  • Esencia de vainilla 1 cdta
  • Azúcar 250 cc
  • Bicarbonato de sodio 1 cdta
  • Manteca 1 cda

Procedimiento

Mezclar la leche tibia con el azúcar y la esencia de vainilla. Agregar el bicarbonato luego del primer hervor retirando la olla del fuego. Mezclar. Volver al fuego mínimo por 3 horas. Agregar canicas o un plato para que con el hervor haga el efecto de revolver constantemente. Para saber cuando está hecho, poner en un plato un poco y si no se une al pasar el dedo está listo. Retirar del fuego y mezclar con la manteca para que le de brillo.

Tomado de http://www.cocinerosargentinos.com

 


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