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Publicado el 11 Mayo, 2015 por Rosa M. Cubela en Consejos
 
 

Varios consejos para todos

Por: ROSA M. CUBELA
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CABELLO GRASO

Cabellos grasos

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Uno de los atributos de belleza que más determinan nuestra imagen es el cabello. Enmarca nuestro rostro, le da color y le aporta personalidad. El de tipo graso requiere cuidados específicos para mantener un aspecto limpio y agradable. Es extremadamente fácil de reconocer: se ensucia con mucha facilidad, presenta un aspecto apelmazado y pierde volumen y viveza a pocas horas del lavado.
Los expertos aconsejan higienizar el cabello unas tres veces por semana para no castigarlo demasiado con dosis excesivas de humedad. Los grasos no deben lavarse diariamente, a pesar de que pueda parecer imprescindible. El exceso de humedad y el masaje demasiado reiterado reproducen más la apariencia seborreica.

La temperatura del agua puede ayudarnos a controlar el exceso de sebo. Debes empezar a masajear el cabello bajo un chorro de agua tibia. Después varía la temperatura enfriándola cada vez más, hasta llegar a tu límite. Rocíalo con un chorrito de vinagre, te dará brillo y ayudará a frenar el exceso de sebo, después debes enjuagarte bien para eliminar su olor.

El champú debe ser específico. La composición de estos para cabellos seborreicos ayuda a mantener el brillo y la limpieza durante más tiempo.

El acondicionador está prohibido en casi todos las ocasiones. Si tienes el pelo largo y te es imprescindible usar una crema suavizante para facilitar el peinado, aplica una dosis mínima únicamente en las puntas. Jamás te pongas acondicionador en la raíz del cabello.

No debes cepillarte con demasiada frecuencia por-que el cuero cabelludo responde activando la segregación de grasa.

ALGUNOS TIPOS DE COCCIÓN

Existen varias técnicas para cocinar y de ellas depende el enriquecimiento o empobrecimiento de dicho alimento.

Cocción en agua

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Consiste en cocer el alimento en gran cantidad de agua.
Si el agua está fría, las pérdidas por difusión son importantes. Aproximadamente 35 por ciento de carbohidratos, vitaminas hidrosolubles y sales minerales, pasan al líquido de cocción. Por ejemplo, si queremos obtener un caldo sabroso, pondremos las carnes cuando el agua esté fría.

Si el agua está hirviendo, cuando se sumerge el alimento este queda en la superficie y son menores las pérdidas por difusión; así, si queremos obtener una carne sabrosa, la pondremos cuando el agua esté hirviendo.

Las pérdidas de nutrientes son menores cuando el alimento absorbe el agua de cocción que cuando pierde el agua de constitución; los alimentos deshidratados o con bajo contenido en agua (cereales, legumbres) tienen pérdidas menores que los ricos en agua como las verduras o las carnes. La cocción con agua abundante debe estar reservada para aquellos con poco contenido en líquidos como legumbres o pastas y aquellos ricos en nitratos como las espinacas, en los que se eliminan sustancias tóxicas pero se empobrece el alimento en vitaminas y minerales.

Al vapor

El vapor de agua, en equilibrio con el líquido, está igualmente a cien grados Celsius, pero su calor específico es menor, y el alimento tarda un poco más en calentarse. Así, los minerales, vitaminas y principios aromáticos se conservan mejor.

A presión

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Se realiza mediante las ollas de presión. Esta es mayor que la atmosférica, la temperatura de ebullición aumenta por encima de los cien grados Celsius, el tiempo de cocción es breve, lo que proporciona un ahorro importante de vitaminas (las vitaminas soportan mejor las temperaturas elevadas durante poco tiempo que temperaturas más bajas durante un período más largo).

Si se realiza correctamente, la cocción a presión es el mejor método, pero si se prolonga más de lo necesario, puede también ser el peor, ya que obtendremos entonces un hervido sin valor nutricional.

Chuletas al grill

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Al grill

Se puede hacer en el horno por difusión, con brasas en la barbacoa o por contacto colocando el alimento en una superficie muy caliente. La carne a la parrilla no necesita grasa para su cocción. Es un procedimiento muy rápido y muy aconsejable para una “cocina sin grasa”.

 

 


Rosa M. Cubela

 
Rosa M. Cubela