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Publicado el 8 Mayo, 2017 por Rosa M. Cubela en Consejos
 
 

Para cuidar la ropa y el calzado

Lo primero que necesitamos es tener el espacio limpio y bien organizado y no guardar jamás ropa sucia en el armario.
Consejos: Para cuidar la ropa y el calzado.

En un ambiente limpio, ventilado y con olores como el del alcanfor, es muy difícil que las polillas puedan proliferar. (Foto: stoppestinfo.com).

A cargo de ROSA M. CUBELA

En el propósito de cuidar nuestras prendas, las polillas son el principal enemigo. Si te guías por estos trucos tus pertenencias durarán más años.

Limpia cajones y armarios.

Dos veces por año vacía todas las gavetas y armarios, pásales un paño o la aspiradora, lávalos y acláralos. Fórralos con papel.

Guerra a las polillas.

Dos veces por año comprueba que las polillas no han atacado la ropa. La que esté dañada puede que tenga remedio con un buen lavado o con una costurera.

Alterna la ropa.

Evita usar dos días seguidos la misma ropa o zapatos. Dura más tiempo y presenta mejor aspecto si se airea. Cuélgala mientras conserva el calor del cuerpo para que se estire.

Evita que la ropa se deforme.

Al colgarla, abrocha los botones, cierra las cremalleras y vacía los bolsillos. No llenes el armario en exceso, ya que las prendas de vestir necesitan espacio para no enmohecerse.

Evita lavados innecesarios.

La ropa se decolora y deshilacha si la lavas con frecuencia. Si solo te la has puesto un rato y no se ha ensuciado, cuélgala toda la noche en un espacio bien ventilado antes de guardarla.

Clasifica la ropa interior.

En una gaveta guarda ordenadamente sujetadores (pon una copa contra la otra), bragas, panties y medias.

Guarda la que no es de temporada.

Lava la ropa que no es de temporada, porque las polillas tienen debilidad por la ropa sucia; repárala si es necesario y almacena en bolsas a prueba de polvo, cajas, maletas o baúles.

No separes los zapatos.

Colócalos por pares en el zapatero, en un colgador de lona, en cajas con etiquetas o en otras con ventanilla trasparente para saber qué contienen.

Seca a fondo los zapatos mojados.

Si tus zapatos están empapados, rellénalos con papel de periódico o de cocina y espera a que se sequen naturalmente antes de guardarlos. De este modo evitarás que se deformen.

Evita que los zapatos huelan.

Espolvorea el interior de los zapatos que huelen mal con bicarbonato sódico y déjalo toda la noche. Por la mañana, sacúdelos.


Rosa M. Cubela

 
Rosa M. Cubela