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Publicado el 10 Julio, 2017 por Rosa M. Cubela en Consejos
 
 

Para ayudar a los niños a crearse a sí mismos

Educar no es intentar que los niños sean como nosotros queremos, pues no estamos hablando de máquinas que no tienen voluntad propia. Si evitamos que los niños se creen a sí mismos, los estaremos limitando. Tarde o temprano, esto tendrá sus propias consecuencias
Para ayudar a los niños a crearse a sí mismos.

Déjelo decidir; de sus yerros y aciertos siempre va a aprender. (Foto: i.ytimg.com).

A cargo de ROSA M. CUBELA

Aunque pensamos que lo mejor para nuestros hijos es allanarles el camino, lo cierto es que debemos dejarles crear y tropezarse, siempre estando a su lado, para que puedan ser seres autosuficientes.

Educar no es intentar que los niños sean como nosotros queremos, pues no estamos hablando de máquinas que no tienen voluntad propia. Si evitamos que los niños se creen a sí mismos, los estaremos limitando. Tarde o temprano, esto tendrá sus propias consecuencias.

Dirigirles el pensamiento, decirles cómo deben ser, impulsarlos a creer en ciertas verdades sin cuestionarlas hará que no puedan hacer uso de una de las más valiosas capacidades que podrán tener: la autodeterminación. Que en los niños implica que elijan lo que elijan, ellos serán siempre los protagonistas de su vida, porque es así como debe ser.

Aunque sean pequeños no tenemos por qué darles todo masticado. Los errores, equivocarse y el poder de la elección tienen que estar presentes. La niñez es el momento ideal para enseñarles buenas prácticas, para que sepan gestionar sus emociones, aprender de todo lo que hacen y saber que, aunque se caigan, pueden volver a levantarse.

Sin embargo, muchos padres actuamos queriendo ser los protagonistas de la vida de nuestros hijos. Diciéndoles cómo deben pensar, actuar y decidir.

Cambiar una verdad absoluta por un desafío les permitirá a los más pequeños adquirir un montón de beneficios. Les ayudará a tomar decisiones, a reflexionar y a observar lo que ocurre. Comenzarán a confiar en sus capacidades y, solo así, podrán ganar en seguridad y empezar a enfrentarse a sus grandes miedos.

Educar es permitir que los niños labren su propio camino. Piensa que no hacerlo, a veces, se extiende incluso a etapas posteriores del crecimiento. Pongamos por ejemplo a esos jóvenes que entran en la universidad con una falta de motivación patente porque sus padres los han presionado para que estudien determinada carrera.

¿Por qué no permiten que su hijo vuele? ¿Por qué no dejar que persiga lo que él quiere? Quizás esto sea fruto de los miedos e inseguridades de los progenitores. Sin embargo, el tiempo del que disponen los hijos se acorta, pues lo están perdiendo en lo que no les interesa.

Por todo esto es necesario que desde pequeños les demos alas a su pensamiento, fomentemos la capacidad de crítica y evitemos, siempre, las respuestas y soluciones aprendidas y predeterminadas.

¿Cómo podemos hacerlo?

-Permitiendo que lleven a cabo tareas que no les supongan un elevado estrés o ansiedad. De esta manera, podrán verse como competentes.

-Brindarles un espacio de autonomía donde sientan que tienen el control para buscar sus propias soluciones.

-Apoyarlos siempre, estando ahí, pero sin condicionar lo que hacen. Haciéndoles saber que cuentan con tu amparo.

Es normal que eduquemos a nuestros hijos tal y como lo han hecho con nosotros. Sin embargo, es importante abrir los ojos para evitar cometer los mismos errores que una vez pueden habernos afectados.

Ten siempre presente que educar no es crear, sino permitir que los más pequeños se creen a sí mismos para que puedan ser auténticos y únicos.


Rosa M. Cubela

 
Rosa M. Cubela