9
Publicado el 5 Septiembre, 2017 por Rosa M. Cubela en Consejos
 
 

Para tratar los hongos en las uñas

Alrededor de la mitad de la población se ve afectada con hongos en los pies, y más específicamente, hongos en las uñas en el momento en que alcanzan la edad de 70 años, dijo el Dr. Raza Aly, emérito profesor de dermatología de la Universidad de California en San Francisco Medical Center
Hongo en las uñas de los pies.

Hongo en las uñas de los pies. (Foto: podologiacpi.com.ar).

A cargo de ROSA M. CUBELA

 También conocido médicamente como onicomicosis es una infección micótica crónica de las uñas de las manos y/o pies por dermatofitos, también conocido como tiña, levaduras y mohos, lo que lleva a la destrucción gradual de la superficie de la uña. Es más probable que afecte uñas de los pies, sobre todo la primera uña del pie (el dedo gordo).

Existen soluciones naturales muy efectivas para tratar este problema. Conoce las causas y remedios caseros más eficientes para tratar los hongos en las uñas.

Alrededor de la mitad de la población se ve afectada con hongos en los pies, y más específicamente, hongos en las uñas en el momento en que alcanzan la edad de 70 años, dijo el Dr. Raza Aly, emérito profesor de dermatología de la Universidad de California en San Francisco Medical Center.

Las causas

Son una condición común que comienza como una mancha blanca o amarilla bajo la punta de la uña de los dedos de la mano o las uñas del pie. A medida que la infección es más profunda, los hongos pueden hacer que la uña se decolore, se engrose y se desmorone en el borde. Los hongos pueden afectar a varias uñas, pero por lo general no a todas. Incluso si un tratamiento es exitoso, los hongos en las uñas a menudo regresan.

También reciben el nombre de onicomicosis ungueal y tiña. Cuando el hongo infecta las áreas entre los dedos y la piel de los pies, se le llama pie de atleta.

Características de las uñas con hongos:

-Gruesas

-Frágiles, grumosas o irregulares

-Deformadas

-Sin brillo

-Un color oscuro, causado por desechos acumulados bajo la uña

Consulta a un médico si tienes diabetes y crees que estás desarrollando esta dolencia. O si has probado varios remedios y no te han ayudado.

Cómo se desarrollan en las uñas

Los hongos son organismos microscópicos que no necesitan la luz solar para sobrevivir. Algunos tienen usos beneficiosos. Otros causan enfermedades e infecciones. Viven en ambientes cálidos y húmedos, como piscinas y duchas. Pueden invadir la piel a través de cortes tan pequeño que ni siquiera puedes verlos a través de una pequeña separación entre la uña y el lecho ungueal.

Pueden causar problemas si las uñas son a menudo expuestas a condiciones cálidas y húmedas. En algunos casos, las personas pueden tener una susceptibilidad genética, informó un estudio realizado en 1996 en el Journal of the American Academy of Dermatology.

Más frecuentes en los pies que en las manos

Las uñas de los pies a menudo se limitan en un cálido ambiente oscuro, húmedo y dentro de tus zapatos, donde los hongos pueden prosperar.

Factores que pueden aumentar el riesgo

-Ser mayor, debido a la reducción del flujo sanguíneo, más años de exposición a los hongos y las uñas de crecimiento más lento.

-Transpirar en exceso.

-Trabajar en un ambiente húmedo donde las manos están a menudo húmedas, como coctelerías o limpieza.

-El uso de calcetines y zapatos que dificultan la ventilación y no absorben la transpiración.

-Caminar descalzo en zonas comunes húmedas como piscinas, gimnasios y duchas.

-Tener el pie de atleta.

-Tener lesiones menores en la piel o uñas o una condición de la piel, como la psoriasis.

-Tener diabetes, problemas de circulación, un sistema inmune debilitado o, en los niños, el síndrome de Down.

Remedios caseros para combatirlos

Limones

Extrae el zumo de varios limones, ponlo en un bol y mete las uñas en dicho zumo; o también se puede cortar el limón en rodajas y pasarlo sobre las uñas, que es lo mismo.

Aceite de orégano

Mezcla tres o cuatro gotas de aceite esencial de orégano en una cucharada de aceite de oliva; y aplica esta mezcla diariamente sobre las uñas, durante tres semana.

Ajo

En una taza de agua, hervir 5 dientes de ajos grandes. Verter esta preparación en un recipiente grande con agua que puedan quedar los pies bien sumergidos. Poner los pies dentro del agua tibia durante 20 minutos. Transcurrido este tiempo, retirarlos y secarlos bien. Repetir esta acción durante 5 semanas.

Agua oxigenada

Mezclar agua oxigenada en bastante agua y sumergir los pies media hora como mínimo; cada día durante tres semanas. Al terminar siempre secar bien los pies.

Ajo con limón y yodo

En medio pomo de esmalte trasparente, mezclar un diente de ajo grande bien cortadito, diez gotitas de limón y tres gotas de yodo. Dejarlo reposar durante una semana y luego aplicar una capa solamente en las uñas que tengan el hongo. Repetir la acción durante una semana, después retirarlo todo con quitaesmalte.

Aceite de coco

Los ácidos grasos de cadena media son casi milagrosos en la forma en que funcionan como fungicidas naturales. La membrana fúngica es crucial para mantener la “vida” del hongo, por lo que muchos tratamientos antifúngicos tienen como objetivo la membrana fúngica. Los ácidos grasos, tales como los que se encuentran en abundancia en el aceite de coco, se insertan naturalmente a sí mismos en la capa de lípidos (grasa) de la membrana de hongos y la perturban, llevando eventualmente a la desintegración y la destrucción final del hongo (por decirlo en pocas palabras).

Necesitas un poco de aceite de coco, usa guantes o lávate las manos con jabón entre aplicaciones (si tienes más de una uña afectada), frota el aceite de coco en el área y deja absorber y secar naturalmente. Repita dos o tres veces al día.

Artemisa

Verter un puñado de artemisa, también conocida como ajenjo o hierba santa, en una taza de agua que esté hirviendo. Tapar y dejar refrescar. Posteriormente poner los pies o las uñas con hongos dentro de esta infusión, durante 20 minutos al día; realizar esta operación dos veces al día durante una semana.


Rosa M. Cubela

 
Rosa M. Cubela