0
Publicado el 24 Octubre, 2017 por Rosa M. Cubela en Consejos
 
 

Para conocer los riesgos de la sobreprotección a los niños

Muchos consideran que es más fácil y menos traumático proteger a sus hijos que educarlos. Sin embargo, los padres, al igual que sus hijos deben aprender a enfrentarse a sus miedos y temores
Para conocer los riesgos de la sobreprotección a los niños

Dejarlos jugar libremente o realizar otras actividades en las que se denote un esfuerzo personal significativo, sin la intervención de mamá o papá, les ayuda a tomar decisiones y a ir forjando un carácter independiente. (Foto: us.123rf.com).

A cargo de ROSA M. CUBELA

Tal acción de los padres hace a los niños más vulnerable, con baja autoestima. Será por tanto inseguro. La sobreprotección también les provoca timidez, lo que hará más difícil sus relaciones sociales. Estas conductas se pueden solucionar educando a los hijos y aceptando, como padres, que ellos han de aprender a ser independientes.

Una buena educación con valores y ciertas libertades les ayudará a ser más seguros y les dará las capacidades para madurar y poder crearse una personalidad propia.

Para muchos es más fácil y menos traumático proteger a sus hijos que educarlos. Sin embargo, los padres, al igual que sus hijos deben aprender a enfrentarse a sus miedos y temores. Es un proceso de aprendizaje de ambos. A medida que los niños adquieran capacidades y sean autónomos para enfrentarse a situaciones los progenitores también irán aumentando su seguridad y se sentirán más tranquilos y orgullosos de sus hijos.

El proceso de aprendizaje y educación sigue las distintas fases de la vida de los niños:

En los primeros meses, la madre debe saber dejar a su hijo al cuidado de familiares y amigos. La llegada al círculo infantil debe ser considerada una fase de socialización y de interacción positiva para el niño. Al igual que en la escuela, permitir la participación en actividades extraescolares para que se relacione con sus compañeros. Estas actividades en la infancia les facilitarán en la adolescencia que se independicen de forma más fácil.

No olvidemos que del mismo modo que el niño debe tener libertades, también debe a aprender a tener limitaciones y obligaciones. La educación además de decir lo que sí pueden hacer también implica decirles lo que no pueden hacer. Así como ir creándoles responsabilidades y tareas que les harán más fuertes en su etapa adulta.

Todo ello con una relación de cariño y afecto en los momentos adecuados logrará que el niño se convierta, con el paso de los años, en una persona sana y equilibrada.


Rosa M. Cubela

 
Rosa M. Cubela