4
Publicado el 9 Enero, 2018 por Rosa M. Cubela en Consejos
 
 

¿De qué hablamos las mujeres?

Cuando ellas están juntas tienen la sutileza de expresarse fácilmente sin temor a ser señaladas como vulgares o sin pelos en la lengua. Son más explicitas al hablar de cualquier tema que los hombres, ellos muchas veces, prefieren callar, para no sentirse menos que nadie
¿De qué hablamos las mujeres?

Hablar de hombres es el detonante de la intimidad femenina, que es mucho más compleja que la de los del sexo masculino. (Foto: us.123rf.com).

A cargo de ROSA M. CUBELA

¿Cuándo se juntan? Esta es una de las preguntas que más me hacen mis amigos del sexo masculino. Muchos creen que en sus temas de conversación son más reservadas que los hombres, pero eso no es más que un mito, porque se caracterizan por ser más abiertas a la hora de entablar algún tema con sus amigas.

Cuando las mujeres están juntas tienen la sutileza de expresarse fácilmente sin temor a ser señaladas como vulgares o sin pelos en la lengua. Son más explicitas al hablar de cualquier tema que los hombres, ellos muchas veces, prefieren callar, para no sentirse menos que nadie.

Por supuesto que al igual que la frase “cada pareja es un mundo”, debemos asegurar que “cada grupo de amigas es un mundo”. Por eso, ¿de qué hablamos las mujeres cuando nos juntamos? Es una pregunta para la que tengo mis propias respuestas, ya me contarán ustedes qué piensan… por lo pronto vamos a responderla de forma general.

Cuando nos reunimos entre amigas lo primero de lo que hablamos es de los hombres, ¿verdad? Pues claro, ¡cómo no! Es sin duda uno de nuestros temas estrella ¿y qué pensaban? Hablamos de hombres. Presentes, pasados y futuros. De hombres en general y de hombres en particular. Por supuesto, también de nuestros maridos.

Y sí, también hablamos de sexo. Unas más tímidamente, otras con más desparpajo… pero lo hacemos mucho más de lo que imaginan. Hablar de hombres no deja de ser una forma de explicar cómo somos y cómo nos relacionamos las mujeres. Son el detonante de la intimidad femenina, que es mucho más compleja que la de los del sexo masculino.

Además hablamos de ropa, de perfumes, de la comida, de los hijos, de nuestros padres… de infinidad de temas. Para luego volver sobre el tema de los hombres, de sus infidelidades, de lo que tenemos que soportar todo el tiempo. Al rato retomamos el tema de las cosas cotidianas para después volver a la carga sobre ellos.

Siempre es lo mismo, nos juntamos y hablamos para que alguien nos diga si estamos haciendo bien o mal con respecto a algo. Pero cabe mencionar que estas conversaciones resultan positivas. Ya hablamos de nuestros problemas, de nuestros proyectos de vida, de todo lo que está pasando en el mundo, y ya no somos la típica mujer que solo hablaba con devoción del esposo y de los hijos… Hoy nuestros horizontes son más grandes, ya tenemos ganas de hablar de estudios, de avanzar en la vida, y eso es muy bueno.

Hemos tomado conciencia de que no somos cualquier cosa, somos mujeres maravillosas, madres maravillosas, profesionales reconocidas en nuestros medios. La verdad es que esas reuniones con amigas son una manera de liberarnos y decir las cosas que sentimos

Cuando pienso sobre este tema me quedo sorprendida de lo grande que es nuestro universo, de las mil cosas que tenemos para hablar aun cuando el centro de la mesa sean los hombres. Es lindo ser mujeres y que tengamos tanto de qué hablar, ¿verdad?

Hay un texto que me encanta de la escritora uruguaya Simone Seija Paseyro que habla de este tema, aquí les dejo algunas de sus palabras:

Cuando las cabezas de las mujeres se juntan alrededor de “un fuego”, nacen fuerzas, crecen magias, arden brasas, que gozan, festejan, curan, recomponen, inventan, crean, unen, desunen, entierran, dan vida, refunfuñan, se conduelen.

Porque cuando las cabezas de las mujeres se juntan alrededor “del fuego” que deciden avivar con su presencia, hay fiesta, hay aquelarre, misterio, tormenta, centellas y armonía. Como siempre. Como nunca. Como toda la vida.


Rosa M. Cubela

 
Rosa M. Cubela