1
Publicado el 8 Marzo, 2018 por Rosa M. Cubela en Consejos
 
 

Cómo el ruido afecta a nuestra salud

La contaminación acústica, común en las grandes metrópolis, no solo eleva los niveles de estrés, sino que también puede producir enfermedades cardiovasculares, subir la presión arterial y provocar depresión o fatiga crónica.
Cómo el ruido afecta a nuestra salud.

El 80 por ciento de los ruidos a los que estamos expuestos a diario provienen de los medios de transporte públicos y privados, incluyendo los motores y los bocinazos. (Foto: alimentatubienestar.es).

A cargo de ROSA M. CUBELA

Las personas que viven en la ciudad están expuestos constantemente a sonidos, la mayoría de ellos, molestos y muy altos. ¿Sabías que eso puede causar problemas a nivel mental, psicológico y físico?

Las bocinas de los carros, la música alta, las alarmas, las construcciones, los timbres, los silbidos… Todo esto forma parte del ambiente de las ciudades y lo peor de todo es que nos estamos acostumbrando a ello.

Son varias las investigaciones que están descubriendo cosas más que interesantes sobre nuestra relación cotidiana con los ambientes. La contaminación acústica, común en las grandes metrópolis, no solo eleva los niveles de estrés, sino que también puede producir enfermedades cardiovasculares, subir la presión arterial y provocar depresión o fatiga crónica.

La mayoría de las personas en todo el mundo convive con los ruidos y cada vez parece que nos molestan menos o que no nos damos cuenta de ellos. Según los médicos, el corazón escucha lo que a veces los oídos no. La exposición prolongada a ruidos mayores a 65 decibeles o decibelios (que sería lo normal por ejemplo en una oficina o tienda), así como el contacto diario con sonidos de mayor intensidad (bocinas, motores, alarmas) desencadenan problemas en nuestro sistema cardíaco. El organismo genera una respuesta hormonal, nerviosa o de intento de fuga cuando escucha un sonido muy alto, y por eso nos sobresaltamos.

Según la Organización Mundial de la Salud, el ruido del tráfico está relacionado con varias enfermedades como puede ser angina de pecho o infarto agudo del miocardio. También existe una relación con la hipertensión.

Se ha descubierto que escuchar ruidos fuertes por la noche causa más problemas que cuando son diurnos, ya que, además de todas las consecuencias dichas anteriormente, provoca alteraciones en el sueño.

Estudios llevados a cabo en el Instituto de Epidemiología de Copenhague (Dinamarca) indican que por cada 10 decibeles (dB) de aumento de los ruidos, el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares aumenta en un 14 por ciento en las personas mayores de 65 años. Esto se empieza a contar a partir de los 65 decibeles, que sería la “normalidad”.

El ruido nos estresa

El estar en constante contacto con ruidos de todo tipo provoca que el cuerpo esté más alerta, por lo cual, los niveles de estrés se incrementan. Esto trae aparejado un aumento en las hormonas cortisol y adrenalina y alteraciones en los sistemas inmune, cardiovascular y endocrino. Se han detectado muchos casos en los que reduce las defensas de nuestro organismo y nos hace más susceptibles a las bacterias y virus, por lo cual nos enfermamos con facilidad y varias veces al año.

El ruido repercute en nuestra salud mental, ya que aumenta los niveles de ansiedad, inestabilidad emocional e irritabilidad.

Afecta las habilidades cognitivas

Esto ocurre a cualquier edad, pero sobre todo en los niños que van a la escuela. Aquellos alumnos que asisten a clase en aulas que lindan con la calle o una obra en construcción son menos capaces de resolver ciertos problemas matemáticos, leer bien o aprender los temas de la asignatura. Por otra parte, los maestros enseñan un 10 por ciento menos en aulas que sean ruidosas. Los retrasos académicos están relacionados a universidades o institutos cercanos a vías del tren, carreteras o avenidas muy transitadas.

Te hace menos productivo

El 70 por ciento de las oficinas podrían ser más eficientes si las personas trabajaran en un ambiente de calma y silencio. El ruido provoca no solo que los empleados sean menos productivos, sino también que se enfermen más seguido, que aumenten las contrariedades entre colegas y que no sean capaces de resolver ciertos problemas diarios. La mezcla de sonidos que provienen del interior y del exterior afecta a los trabajadores en el recuerdo de información, realización de tareas básicas o prestar atención y concentración en lo que están haciendo. El tiempo de respuesta ante cualquier estímulo siempre será mayor en ambientes ruidosos.

El tráfico es el mayor problema

Las autoridades sanitarias a nivel internacional han realizado diversas mediciones en relación con lo que ocurre en el cuerpo cuando se escuchan ruidos muy altos. Estas investigaciones han concluido, por ejemplo, que Japón es el país más ruidoso del mundo, seguido por España. Sus habitantes perciben niveles superiores a los 65 dB durante el día y 55 dB durante la noche.

La principal causa de ruidos en el mundo (no solo en estos dos países) es el tráfico en el centro de la ciudad y la periferia. El 80 por ciento de los ruidos a los que estamos expuestos a diario provienen de los medios de transporte públicos y privados, incluyendo los motores y los bocinazos. Las actividades industriales representan el 10 por ciento y el otro 10 por ciento restante de la exposición corresponde a música con volumen elevado, como puede ser en una discoteca, un concierto o también al escuchar con los auriculares nuestras canciones favoritas.


Rosa M. Cubela

 
Rosa M. Cubela