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Publicado el 26 Julio, 2018 por Rosa M. Cubela en Consejos
 
 

El cuidado de las plantas en verano

Tan importante como regarlas es mantener las plantas libres de hojas y flores secas, que seguirán absorbiendo agua y frenarán el desarrollo de las partes sanas. Asimismo, el polvo y la suciedad sobre las hojas no las dejarán respirar
El cuidado de las plantas en verano.

A todos nos gusta tener plantas bellas; para lograrlo hay que atenderlas muy bien. (Foto: yandex.com).

A cargo de ROSA M. CUBELA

Los meses de calor ponen a prueba su resistencia en la terraza o el balcón. Las altas temperaturas y el ambiente asfixiante de la ciudad causarán bajas entre ellas, aunque curiosamente, en la mayoría de los casos se deberá a un exceso de humedad, por las abundantes lluvias veraniegas, que es mucho más perjudicial para las plantas que la sed, ya que empobrece la tierra, provoca enfermedades y acaba por marchitarlas. Por eso, debemos cambiar la idea errónea de que cuanta más agua reciban, mejor se conservarán.

Existen muchas y muy diferentes especies, y cada una de ellas requiere unos cuidados específicos que debemos tener en cuenta en lo referente a su mantenimiento. Así, unas necesitarán mayores dosis de agua y luz que otras y, por tanto, una ubicación diferente, ya sea en macetas o en el mismo suelo. Saber distinguir entre esas diferentes necesidades es un factor esencial que hará que nuestro jardín se desarrolle satisfactoriamente.

Agua: limpieza y control

Tan importante como regarlas es mantener las plantas libres de hojas y flores secas, que seguirán absorbiendo agua y frenarán el desarrollo de las partes sanas. Asimismo, el polvo y la suciedad sobre las hojas no las dejarán respirar. Es posible rociarlas con agua jabonosa y enjuagarlas después abundantemente. Además, este método alejará a los parásitos, una tarea muy importante en los trabajos de jardinería. Conviene llevar a cabo cada cierto tiempo y de manera periódica una limpieza general en nuestro espacio verde.

El agua que eliminan los tiestos arrastra buena parte de los nutrientes que la planta necesita para vivir, por ello no es conveniente desperdiciarla, pues en esta época del año empleamos más de la habitual en el riego. Una buena opción consiste en colocar platos o cuencos debajo de los tiestos para recogerla y regar con ella el resto de las plantas. Una excesiva humedad puede acabar quemándolas en horas de pleno sol, por lo que conviene regar a primera o a última hora del día.

Si nos ausentamos…

Es un error dejar las plantas en la bañera con agua cuando se sale de vacaciones: la tierra se encharca y las raíces se pudren. Un viejo truco consiste en colocarlas alrededor de un cubo con agua del que se sacan unos cordones gruesos que se enterrarán en cada maceta. Los cordones conducirán el agua del cubo (por capilaridad) al tiesto en función de sus necesidades. Serán las propias plantas las que se administren.

Pero si este truco no termina de convencernos, siempre podremos recurrir a la tradicional solución de encomendarle las tareas de jardinería a algún vecino o familiar.

Regar: cómo, cuándo y cuánto

Como ya hemos dicho, el riego debe suponer el aporte necesario para cada planta: ni más, ni menos. En la dosificación exacta está el éxito de su desarrollo. Las características de la tierra y de la planta determinarán el volumen de los aportes. Las tierras arenosas apenas retienen el agua, por lo que se debe calcular la dosis. Las arcillosas, sin embargo, se encharcan mucho y pueden dar la sensación de saturación sin que el agua llegue a la zona de enraizado. Aunque siempre es mejor regar al anochecer, para evitar la evaporación inmediata.

Aun en los días de sol, la tierra de las plantas puede mantener buenos niveles de humedad en su interior, algo que se puede verificar introduciendo un palillo fino en el tiesto y si este sale empapado, perfecto. Esta tarea es imprescindible para evitar que la planta se ahogue, y no todas las especies tienen las mismas necesidades hídricas. Aprovechar la ocasión para remover la tierra es altamente beneficioso también, además de permitirnos conocer cómo anda la humedad de las raíces.

Si tenemos en cuenta todos estos cuidados, nuestras plantas podrán soportar mejor el calor del verano o nuestra ausencia en caso de ir de viaje.


Rosa M. Cubela

 
Rosa M. Cubela