4
Publicado el 23 Agosto, 2018 por Rosa M. Cubela en Consejos
 
 

El orden en la habitación de nuestros hijos

Los padres debemos mantenernos pacientes aun cuando por dentro estemos a punto de estallar; es necesario desaparecer en el momento adecuado para evitar una explosión innecesaria y tener siempre unas palabras positivas cuando veamos algún detalle que nos gusta
El orden en la habitación de nuestros hijos.

Si bien es cierto que la habitación es de ellos, también lo es que el desorden no debe llegar al extremo. (Foto: elmundotoday.com).

A cargo de ROSA M. CUBELA

Si pensamos en un joven que en sus primeros pasos independientes siente suyas de verdad sus cosas y su cuarto, lo primero que debemos comprender es que ese es “su” espacio, y hasta cierto punto hay que respetárselo.

No podemos exigirle que haga las cosas solo porque somos sus padres y estamos por encima de ellos, hay que hacerles comprender por qué hay que tener un mínimo control sobre la limpieza y el orden. Estar gritando o en una pelea continua con ellos no servirá absolutamente de nada.

Los padres debemos mantenernos pacientes aun cuando por dentro estemos a punto de estallar; es necesario desaparecer en el momento adecuado para evitar una explosión innecesaria y tener siempre unas palabras positivas cuando veamos algún detalle que nos gusta, cuando observemos que alguna cosa determinada del cuarto está ordenada. Esto no quiere decir que tengamos que hacer comentarios demasiado alegres o efusivos cuando el muchacho limpia la habitación, porque eso puede tener un efecto totalmente negativo en la personalidad rebelde del adolescente.

A veces lo que ellos necesitan es que se tenga en cuenta su opinión y la piden de esa forma; buscan la solución por ahí. Es fácil hacer partícipe a tu hijo en la decoración de su propio espacio, pregúntale si está contento con ella o preferiría que fuera de otra forma. Por ejemplo, podemos pintar la habitación con el color que él escoja, ayudarlo a cambiar las cosas de lugar o personalizar su cuarto tal como nos vaya indicando.

Si no puedes conseguir nada a pesar de intentarlo constantemente, el gran consejo es: “Simula que olvidaste la existencia de esa habitación”, cierra la puerta y deja tras ella toda la preocupación. Es posible que si adoptas esa postura tu hijo empiece a sentirse incómodo con el ambiente y la limpie; si no es así, no te lo tomes como si te estuviera desafiando, piensa que es solo una etapa difícil de su vida.

Pero recuerda que en su cuarto es bueno dejarle su propia intimidad, aunque no así en el resto de la casa. Ese es un espacio que se comparte con el resto de la familia y no tenemos que permitirle que ande ensuciando o desordenando sitios de uso colectivo.


Rosa M. Cubela

 
Rosa M. Cubela