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Publicado el 3 Agosto, 2018 por Rosa M. Cubela en Consejos
 
 

¿Vivir soñando o soñar viviendo?

Si usted tiene en casa a uno de esos pequeños que, en apariencia siempre tiene un amiguito a su lado o alguien con quien habla frecuentemente, sepa que está en la edad, en que se siente protagonista y encarna las leyendas, y no distingue del todo entre lo que imagina o sueña y entre lo que capta por los sentidos: da vida a lo inanimado
¿Vivir soñando o soñar viviendo?

¿Qué niño que hayamos conocido no ha tenido un amiguito imaginario? (Foto: phantasm-paranormal.org).

A cargo de ROSA M. CUBELA

Hacia la edad de cuatro años surge un período donde el niño tiene una imaginación absorbente, fluyen en él abundantes imágenes que no asocia a la realidad. Él las acepta como reales, tanto positivas como negativas. Es el momento –según aseguran las fuentes consultadas- en el que se siente protagonista y encarna las leyendas, no distingue del todo entre lo que imagina o sueña y entre lo que capta por los sentidos, da vida a lo inanimado: juguetes, objetos, animales…, se siente dominado por mitos y por figuras, recogidas del exterior o procedentes de su elaboración personal.

Atenciones especiales que debemos tener en cuenta los adultos

-Las mentiras psicológicas no son mentiras morales, los engaños en que incurre el niño son normalmente producto de su imaginación, hay que enseñarle con paciencia a descubrir la realidad.

-Podemos cultivar sus ilusiones, pero sin estimular conductas caprichosas, debemos enseñarles desde el principio que no todas las cosas salen como uno quiere.

-La ingenuidad infantil convierte en peligro muchos hechos o situaciones, hay que dejar que sienta miedo, cuando este es natural y espontáneo, así será capaz de comprender situaciones de peligro. Lo que no es correcto es estimular con sustos, amenazas o alarmas, sus temores naturales. Es conveniente protegerlo de películas macabras e imágenes agobiantes.

-No debemos fomentar la fabulación de forma desmesurada, pero tampoco destruir sus ilusiones infantiles. Deben crecer entre cuentos, fábulas y leyendas.

Otros consejos, muy útiles, por cierto

CULTIVA: la bondad, la sabiduría y la amistad.

BUSCA: la verdad, la filosofía y la comprensión.

AMA: las buenas maneras, el valor y el servicio.

GOBIERNA: el carácter, la lengua y la conducta.

APRECIA: la cordialidad, la alegría y la decencia.

DEFIENDE: el honor, los amigos, y a los débiles.

ADMIRA: el talento, la dignidad y la gracia.

EXCLUYE: la ignorancia, la ofensa y la envidia.

COMBATE: la mentira, el odio y la calumnia.

CONSERVA: la salud, el prestigio y el buen humor.

Siguiendo estos consejos ennoblecerás la vida y serás más útil a la sociedad.


Rosa M. Cubela

 
Rosa M. Cubela