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Publicado el 27 Septiembre, 2018 por Rosa M. Cubela en Consejos
 
 

Un acuario en casa

Cuando hayamos tomado una decisión y tengamos la información adecuada es el momento de adquirir los primeros peces y correr a casa. Comienza así un agradable camino de aprendizaje y recompensas
Un acuario en casa.

Tener un acuario en casa demanda muchasa atenciones.(Foto: misacauticos.blogspot.com).

A cargo de ROSA M. CUBELA

La vida moderna propicia la existencia cotidiana de preocupaciones y por consiguiente mucho estrés. Por ello se impone la necesidad de búsqueda de un espacio donde relajarnos en nuestro tiempo libre y una pecera, nos brinda, como ningún otro hobby, oportunidades únicas de tranquilidad y relajación.

Pero hay que tener muy presente que la instalación en casa de una pecera es un acto responsable, un compromiso con la vida, una agradable vigilia que nos acompañará cotidianamente. Si estamos decididos a hacerlo debemos concentrarnos en la ubicación e instalación del nuestro antes de adquirir los peces e incluso, garantizar una iluminación artificial que contribuya al desarrollo de las plantas y al disfrute en horarios nocturnos.

Lo primero es ver dónde colocarla. Necesita un lugar propio y de ser posible definitivo, donde no reciba golpes ni exceso de calor, lejos del alcance de los niños; un lugar con adecuada iluminación y ventilado. Debe estar sobre un soporte capaz de resistir el peso y que nos brinde posibilidades seguras y cómodas de acceso a la pecera para su mantenimiento y alimentación de los peces.

Además es recomendable colocarle una cubierta que no impida la circulación del aire, pero que evite cualquier intromisión externa y que puedan saltar los peces saliéndose del recipiente. Y si queremos, puede servir como soporte a la iluminación artificial.

Después podemos proceder a colocar el filtro y la distribución de la grava sobre el fondo, llenar la pecera de agua e instalar la bomba de aire y, finalmente colocar las plantas con el mayor cuidado para que no se dañen.

Cuando tengamos las condiciones listas entonces tenemos que decidir qué peces de los disponibles nos agradan más, cuáles son sus hábitos y requerimientos y cuáles pueden convivir entre sí. Cuando hayamos tomado una decisión y tengamos la información adecuada es el momento de adquirir los primeros peces y correr a casa. Comienza así un agradable camino de aprendizaje y recompensas.

No olvide que las peceras con muchas especies diferentes se convierten en un problema, debido a la incompatibilidad en las condiciones de vida de cada pez y a las exigencias de temperatura, alimentación y territorialidad. Más sencillo resulta la elección de las plantas, significativas en el ciclo vital de los peces, pues generan oxígeno y absorben las sustancias orgánicas evitando la contaminación del agua, brindan refugio a las crías pequeñas, le proporcionan alimento –algunos peces son herbívoros y devoran en su dieta diaria una determinada cantidad de plantas– además, consumen el anhídrido carbónico en su intercambio de gases con el agua y aportan una gran belleza al acuario.

La acuariofilia es una ciencia y como tal hay que seguir y estudiar algunos pasos para dominarla y lograr el principal objetivo: que el tanque luzca lo más bonito posible y que nuestros peces vivan sanos también el mayor tiempo posible.

No lo dude, amigo lector, la tenencia de una pecera en el hogar le proporcionará a su familia bienestar y armonía, al tiempo que instruirá y fomentará el amor y el respeto por la naturaleza en los más pequeños.


Rosa M. Cubela

 
Rosa M. Cubela