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Publicado el 16 Mayo, 2019 por Rosa M. Cubela en Consejos
 
 

Orden, en primer lugar

Intenta apartar las posturas coercitivas y amenazantes, con ellas de ninguna manera conseguirás que la colocación correcta de las cosas se convierta en un hábito. Por el contrario, obtendrás que tus intenciones se interpreten como una obligación, no como algo bueno

 

Orden, en primer lugar.

Cuando los niños conviven en un medio ordenado, organizado, ellos también contribuyen a mantenerlo; son colaboradores voluntarios. (Foto: etapainfantil.com).

A cargo de ROSA M. CUBELA

El ejemplo es la mejor manera de predicar, y no estamos exentos de él en este asunto de recoger y limpiar, recuerda que los niños copian todo aquello que ven. Por eso como primera estrategia de orden es necesario que tu casa tenga las cosas en su sitio, esto les permitirá a los pequeños asimilar el orden establecido.

Además, intenta apartar las posturas coercitivas y amenazantes, con ellas de ninguna manera conseguirás que la colocación correcta de las cosas se convierta en un hábito. Por el contrario, obtendrás que tus intenciones se interpreten como una obligación, no como algo bueno.

Mucho menos es recomendable la estrategia de “soborno”, por ejemplo: “si lo haces, te compraré lo que quieras”. En estos casos los que aprenden es que deben hacer las cosas para obtener algo a cambio.

Tampoco uses la táctica de: “¿no lo quieres hacer?, muy bien, lo haré yo, ya veo que no te importa que me enferme”. Así le introduces gran cantidad de culpa y eso puede convertirlo más adelante en un adulto de baja autoestima y con mucha inseguridad.

Tienes que usar otras formas más positivas, por ejemplo, cambia tus órdenes de siempre: “haz esto” o “recoge lo otro” por frases que muestren tu confianza en ellos: “sé que puedes dejarlo todo muy bien”, “ordénalo tan bien como sabes” o anímalos diciéndoles: “sí, ya sé que es difícil, pero tú puedes hacerlo”.

De esta manera obtendrás con mayor facilidad que pongan orden en lo que antes parecía un campo de batalla y por supuesto ese es el momento de alabar sus logros. Deshazte en elogios y remarca el esfuerzo que han hecho.

Cuando los padres aplauden los buenos resultados de sus hijos, estos se sienten amados y aumentan su autoestima. Los niños aprecian mucho el interés y la atención que reciben de los adultos, y si son alabados con frecuencia consiguen seguridad en sí mismos.

Tus hijos pueden ir tomando el hábito de tener la habitación recogida, sin tener que decírselo constantemente. Si al principio se muestran remolones, ayúdalos en la tarea. De esta manera tú conseguirás que dejen las cosas en su sitio y ellos irán forjando su personalidad en un ambiente positivo.


Rosa M. Cubela

 
Rosa M. Cubela