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Publicado el 29 Agosto, 2019 por Rosa M. Cubela en Consejos
 
 

La ciudad perjudica seriamente la salud

Los casos analizados en el trabajo que llevaron a cabo en la Universidad de Michigan, Estados Unidos, demuestran que la mayor parte de las muertes registradas en grandes ciudades están relacionadas con infecciones y tumores
La ciudad perjudica seriamente la salud.
La contaminación ambiental puede causar enfermedades mortales. (Foto: bbc.com).

A cargo de ROSA M. CUBELA

Tener todo al alcance de la mano es la gran ventaja de vivir en una gran ciudad. A la vuelta de la esquina hay un supermercado, una cafetería, tiendas y basta con subirse al autobús para llegar al trabajo. Pero no es oro todo lo que reluce, pues la ciudad se cobra un precio: contaminación, ansiedad, incomunicación…

Un estudio realizado en la Universidad de Michigan (Estados Unidos), puso de manifiesto que los hombres que viven en las grandes urbes tienen un riesgo mayor de morir o sufrir enfermedades que los que residen en ciudades pequeñas o áreas rurales.

Los casos analizados en su trabajo demuestran que la mayor parte de las muertes registradas en grandes ciudades están relacionadas con infecciones y tumores.

Bajan las defensas

Según las investigaciones los fallecimientos producidos por el cáncer demuestran la elevada exposición a elementos físicos, químicos y biológicos de carácter nocivo que experimentan las personas que viven en áreas urbanas. Esto podría deberse a que el ritmo de vida que se lleva en estos lugares genera una gran ansiedad, lo cual reduce la capacidad del sistema inmunológico.

Las diferencias observadas entre los dos sexos son claras –las mujeres salen más airosas de residir en una ciudad-, aunque no son tantas las explicaciones que los investigadores encuentran para aclarar este fenómeno: Quizá los hombres pasan menos tiempo en casa y dedican más tiempo a actividades que implican un mayor riesgo para la salud. También podría ocurrir que las mujeres tienen más recursos sociales, psicológicos o biológicos para protegerse de los peligros asociados a la vida en una ciudad.

Carmen Ocaña, psicóloga que trabaja en Málaga (España), comparte esta opinión. “La ansiedad es la enfermedad del nuevo siglo”, señala. Para mucha gente, vivir en una ciudad reduce sus actividades a ir de casa al trabajo, y viceversa, lo cual puede llevar a una situación de mucho estrés, ya que en el mundo laboral también existe una enorme competitividad y miedo al fracaso.

Además, la ansiedad conduce, en muchas ocasiones, al consumo excesivo de tabaco y alcohol. La insatisfacción que experimentan algunos urbanistas hace que establezcan una peligrosa asociación entre la relajación y los cigarrillos o entre el ocio y las bebidas.

Amigos en la distancia

Ese temor a no poder conseguir los objetivos que el trabajo exige, también tiene manifestaciones en el plano afectivo. “Hay aislamiento social que tiene su origen en la desconfianza que se crea respecto a otras personas. También existe miedo al fracaso en el ámbito de las relaciones personales. Así, se pueden tener grandes amigos por internet y no conocer siquiera al vecino de enfrente”, explica la psicóloga.

Ocaña cree que la autoestima es el arma que han de utilizar las personas que sufren ansiedad. Lo primero que deben hacer es evitar caer en el círculo vicioso que implica la dinámica casa-trabajo y trabajo-casa.

Ya sabe, no se deje atrapar por la rutina, haga nuevos amigos, relaciónese bien con sus vecinos y de vez en cuando disfrute de las bellezas que la vida nos ofrece.


Rosa M. Cubela

 
Rosa M. Cubela