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Publicado el 1 Agosto, 2019 por Rosa M. Cubela en Consejos
 
 

Maravillas que hace el mar con nuestro cerebro

Mientras caminamos por la orilla a lo largo del mar disfrutamos de una paz increíble, además notamos que tenemos más energía y que nuestro estado de ánimo mejora
Maravillas que hace el mar con nuestro cerebro.
El mar nos proporciona una agradable sensación de bienestar. (Foto: canelaimiel.wordpress.com).

A cargo de ROSA M. CUBELA

¡Que agradable sensación provoca en nosotros estar en el agua o andar por la arena! ¿Por qué sucede esto? Los expertos dan razones.

Efecto maravilloso sobre nuestra mente

Según los expertos, básicamente, el efecto relajante del mar se debe a que le da una especie de vacaciones a nuestro cerebro de la sobrestimulación a la que nos exponemos continuamente. Vivimos en un entorno sobrecargado de estímulos, esto termina pasándonos factura ya que genera un estado de tensión constante que nos impide relajarnos.

Sin embargo, ver el mar y escuchar el sonido de las olas nos permite desconectarnos de ese entorno caótico, es como si creara una burbuja a nuestro alrededor. De hecho, su movimiento y su inmensidad tienen un efecto casi hipnótico, el cual genera esa sensación de tranquilidad y bienestar que nos permite recargar energía.

1- Induce un estado meditativo

El sonido de sus olas estimula un estado meditativo y potencia una actitud mindulness (técnica de relajación). No es casualidad que este sonido se utilice a menudo en las sesiones de relajación, pues se ha demostrado –según los especialistas– que genera cambios en las ondas cerebrales. Específicamente, promueve las ondas alfa, las cuales se han vinculado con un estado de atención sin esfuerzo.

Estas ondas aparecen cuando estamos tranquilos y relajados pero también tan concentrados que todo a nuestro alrededor desaparece, incluso el tiempo. Curiosamente, ellas también promueven un estado de claridad mental y estimulan el pensamiento creativo.

2- Estimula la creatividad

Cuando estamos cerca del mar, nuestro cerebro cambia su modo de funcionamiento, pasa del modo “ocupado” al modo “relajado”. Esto sucede porque su cercanía nos permite dejar de lado nuestras preocupaciones y hace que la zona prefrontal de nuestro cerebro ceda el control, dejando que fluya libremente la creatividad. En este estado nos mostramos más abiertos a las experiencias y somos menos críticos.

3- Genera un poderoso estado de asombro y admiración

No hay nada como contemplar su enormidad para experimentar esa sensación mezcla de asombro y admiración ante la inmensidad. En este sentido, psicólogos de las universidades de Stanford y Minnesota han descubierto que esta experiencia puede potenciar una profunda sensación de bienestar.

Este tipo de experiencias “expansivas” nos obligan a cambiar nuestro esquema mental para poder procesar lo que estamos viviendo, de manera que se produce un cambio drástico en nuestra manera de pensar e incluso influye en la toma de decisiones, haciendo que pensemos más en los demás y seamos más generosos.

También se ha demostrado que esas experiencias alteran nuestra percepción del tiempo, como si estuviéramos inmersos, literalmente, en una gran burbuja.

4- Mejora el desempeño cognitivo

El entorno en el que nos desenvolvemos está cargado de iones, tanto negativos como positivos. Se ha descubierto que los positivos, como los que emiten la mayoría de los equipos electrónicos, drenan nuestra energía. Al contrario, los negativos, que son comunes en el mar, generan un estado de activación.

Un estudio realizado en el Mount Carmel College de Bangalore develó que los iones negativos tienen un efecto positivo en nuestro desempeño cognitivo. Estos psicólogos sometieron a los participantes a diferentes tests de memoria, atención y toma de decisiones y apreciaron que su desempeño disminuía cuando la atmósfera estaba cargada de iones positivos y aumentaba cuando había más iones negativos.

Otro estudio realizado en la Universidad de California develó que los iones negativos también estimulan la producción de serotonina en el cerebro, lo cual contribuye a que nos sintamos más relajados y a la vez llenos de energía.


Rosa M. Cubela

 
Rosa M. Cubela