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Publicado el 8 Agosto, 2019 por Rosa M. Cubela en Consejos
 
 

Talasoterapia, las propiedades benéficas del mar

El uso del agua del mar con fines terapéuticos se remonta a más de 100 años atrás, cuando el francés René Quinton estableció las bases científicas de la talasoterapia moderna, que había sido concebida en 1869 por el doctor de La Bonnardière. Hoy en día, los denominados balnearios marinos conservan intactos los principios de esta terapia ancestral
Talasoterapia, las propiedades benéficas del mar.
Cabe aclarar que solo la talasoterapia rendirá sus frutos si el tratamiento se prolonga, al menos, durante siete días ininterrumpidos. (Foto: elperiodicomediterraneo.com).

A cargo de ROSA M. CUBELA

La talasoterapia (del griego thálassa, mar) no es más que la utilización del agua de mar con fines curativos.

Griegos, romanos y egipcios ya hablaban de las propiedades curativas del mar y aconsejaban los baños marinos como fuente de salud. “El mar cura todos los males del hombre”, decía Platón. De hecho, el uso del agua del mar con fines terapéuticos se remonta a más de 100 años atrás, cuando el francés René Quinton estableció las bases científicas de la talasoterapia moderna, que había sido concebida en 1869 por el doctor de La Bonnardière. Hoy en día, los denominados balnearios marinos conservan intactos los principios de esta terapia ancestral.

Según varios estudios, como el dirigido por el doctor José Miguel Sempere junto a investigadores de la Universidad de Alicante y los Laboratorios Quinton, está más que probado que el agua del mar activa el sistema inmunológico y protege nuestro organismo contra virus, bacterias, defensas bajas y agentes patógenos.

Por tanto, la talasoterapia no consiste solo en tomar baños con agua de mar, sino que, como decíamos, los diferentes elementos del entorno marino como el sol, la brisa, el clima, el aire, los lodos, las algas… también contribuyen a mejorar nuestra salud.

Al entrar en contacto con el agua del mar, en la superficie cutánea se produce una renovación de elementos (en especial yodo y sodio) por un mecanismo conocido como ósmosis (pasaje de sustancias en ambas direcciones a través de una membrana).

Esta terapia está indicada para madres que acaban de dar a luz y deportistas fatigados o estresados. También se recomienda en casos de insomnio, depresiones y posoperatorios, y es efectiva para recuperarse luego de un proceso infeccioso. Además favorece la circulación y desinflama, por lo que reduce edemas y trastornos del tejido conectivo, modela los miembros (logra un notable mejoramiento en casos de celulitis), combate la flaccidez y retrasa el envejecimiento cutáneo.

Otros beneficios

-El agua del mar contiene muchos minerales esenciales para el cuerpo que absorbemos a través de la piel como yodo, magnesio, selenio, zinc, silicio, sodio…

-Excelente para la piel: aporta elasticidad y favorece la circulación. También para combatir problemas cutáneos como la dermatitis, eczema, psoriasis.

-Recomendado por terapeutas para tratar problemas en articulaciones, artritis, y también asma.

-Emocionalmente el mar nos ayuda a sentirnos bien, nos relaja y aporta tranquilidad, calma, armonía… Esto es debido a que favorece la producción de serotonina.

Una terapia al alcance de todos

Tanto en institutos especializados como en el mar propiamente dicho, con este tratamiento pueden obtenerse resultados físicos y psíquicos beneficiosos en poco tiempo.

La terapia en el medio marino es más eficaz si se realiza durante la mañana, porque la brisa desaloja las impurezas que se depositan en la superficie del agua durante la pleamar.

Con el movimiento de las olas, el mar ejerce sobre el cuerpo una acción tonificante, definitivamente un hidromasaje natural. La inmersión ofrece sensación de bienestar, renueva las energías y aumenta la vitalidad de manera instantánea. Además para llevar a cabo este tipo de tratamiento no es necesario saber nadar.

Indicaciones

Lo más aconsejable es comenzar con una sesión temprano en la mañana (media hora), sumergirse otros quince minutos a las 10:00 a.m., luego otros quince minutos a las 4:00 p.m. y salir finalmente del agua al sentir frío o acalambrarse. (Estos horarios no tienen que ser exactos, solo son los más aconsejables).

Aquellos que sepan nadar pueden practicar estilos pecho y libre, para que la masa de agua que se desplaza debajo del cuerpo con cada propulsión modele el pecho, el abdomen y las caderas.

Es mucho mejor si el agua está llena de algas, ya que al cubrir el cuerpo con ellas se aprovechan todas sus propiedades: son ricas en proteínas y antisépticas, con efectos beneficiosos para el organismo. Hay que evitar las horas del mediodía para bañarse, por el sol, lo mismo que las de la tarde después de las 5:00 p.m., ya que ese es el momento en que comienza la pleamar y el agua se enrarece.

Cabe aclarar que solo la talasoterapia rendirá sus frutos si el tratamiento se prolonga, al menos, durante siete días ininterrumpidos.

Ejercicios para hacer en el agua:

-Abre los brazos siguiendo la línea de los hombros, flexiona los codos y lleva ambas muñecas hasta el pecho (siempre luchando contra la resistencia del agua dura del mar).

-En posición horizontal (flotando sobre el agua), abre y cierra las piernas unas treinta veces, sin doblar las rodillas.

-Mantén los brazos extendidos y gira las muñecas diez veces hacia adelante y hacia atrás.

-Boca arriba, sujétate de algún elemento fijo con ambas manos por detrás de la cabeza; flexiona las rodillas y gira el torso alternativamente hacia la izquierda y hacia la derecha, sin doblar la espalda. Repite treinta veces.

-Desde las caderas y con las rodillas apenas flexionadas, patea fuerte sin doblar el torso. Repite boca abajo.

-Flota durante cinco minutos y trata de sacar del agua un pie y luego el otro.

-Flotando, intenta alzar las manos para aplaudir afuera del agua.


Rosa M. Cubela

 
Rosa M. Cubela