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Publicado el 21 Mayo, 2020 por Rosa M. Cubela en Consejos
 
 

Salud en tu hogar (I)

Salud en tu hogar

El Espatifilo (Spathiphyllum sp) es una de las especies de plantas que absorben cantidades importantes del formaldehído, gas tóxico que liberan las cocinas de gas. (Foto: blog.gardencenterejea.com).

A cargo de ROSA M. CUBELA

Los occidentales pasamos aproximadamente el 90 por ciento de nuestras vidas en lugares cerrados, donde las plantas son imprescindibles por su papel purificador del aire, ayudan a reducir la concentración interior de tóxicos presentes en las viviendas.

El desarrollo tecnológico no cesa de incrementar los productos químicos tóxicos para los seres vivos (incluidos nosotros), y el ámbito doméstico no es una excepción. Desde materiales de construcción (que paradójicamente destruyen el medioambiente), pasando por los disolventes usados en la mayoría de las pinturas y barnices convencionales, hasta los productos de limpieza (nombre desafortunado si consideramos que ensucian el entorno). Además de este coctel químico otra cosa que contribuye a la contaminación interior es la falta de ventilación natural de algunas viviendas. Pues bien las plantas de interiores además de purificar el aire, algunas son capaces de absorber los gases emitidos por pinturas frescas u ordenadores, por ejemplo.

Plantas que absorben los tóxicos del aire doméstico

El formaldehído (tóxico más abundante en el aire de los espacios interiores), el benceno, el xileno, el tricloroetileno, entre muchos otros compuestos orgánicos volátiles tóxicos, son absorbidos por las hojas de algunas plantas.

Por ejemplo, las cocinas de gas liberan formaldehído. Se sabe que absorben cantidades importantes de este tóxico especies como drácena o tronco de Brasil (Dracaena sp.), ficus (Ficus robusta), espatifilo (Spathiphyllum sp.), palmera (Chamaedorea elegans), cinta (Chlorophytum comosum), entre otras. Las destacadas en eliminar xileno y tolueno son, por ejemplo, la palmera areca, la drácena y el espatifilo. La cinta y el ficus eliminan el dióxido de carbono del humo del tabaco y el formaldehído que desprende la cola de maderas aglomeradas y empapelados.

Además, se ha demostrado que las sustancias orgánicas volátiles no dañan a las plantas, sino que alimentan a los microrganismos que viven alrededor de sus raíces, pues están adaptados para metabolizar estos compuestos. En definitiva, las plantas representan un eslabón importantísimo entre el aire y el suelo realizando una extraordinaria labor descontaminadora del aire.

Es indiscutible que la misión más elevada de las plantas no es meramente agradar a nuestros ojos con su belleza sino que también consumen silenciosamente, pero sin lugar a duda, lo que es impuro y nos es perjudicial en la atmósfera.

(Continuará)


Rosa M. Cubela

 
Rosa M. Cubela