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Publicado el 18 Junio, 2020 por Rosa M. Cubela en Consejos
 
 

El padre bueno y el buen padre

Próximo el Día de querer un poco más a ese ser extraordinario, recordemos que el buen padre echa a volar la fantasía de su hijo dejándole crear un aeroplano con dos maderas viejas, y templa su carácter llevándolo por el camino del deber y del trabajo
El padre bueno y el buen padre.

Foto: PASTOR BATISTA

A cargo de ROSA M. CUBELA

Padres buenos hay muchos, buenos padres hay pocos. No hay cosa más difícil que ser un buen padre. En cambio no es difícil ser un padre bueno.

El buen padre dice que sí cuando es sí, y no cuando es no; el padre bueno solo sabe decir que sí. El padre bueno hace del niño un pequeño dios que acaba en un pequeño demonio. El buen padre no hace ídolos; educa y alienta para lograr un buen ser humano.

El buen padre echa a volar la fantasía de su hijo dejándole crear un aeroplano con dos maderas viejas, y templa su carácter llevándolo por el camino del deber y del trabajo. El padre bueno mitiga la voluntad de su hijo ahorrándole esfuerzos y responsabilidades.

Y así, el padre bueno llega a la vejez decepcionado y tardíamente arrepentido, mientras el buen padre crece en años respetado, querido, y a la larga, comprendido.


Rosa M. Cubela

 
Rosa M. Cubela