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Publicado el 27 Agosto, 2020 por Rosa M. Cubela en Consejos
 
 

El labial es el monarca del maquillaje por siempre

Labial, el monarca del maquillaje

Foto: elespanol.com

A  cargo de ROSA M. CUBELA

El creyón o lápiz labial es parte importante en el maquillaje de la mujer desde hace muchos años. Un rostro perfectamente acicalado, pero sin color en los labios, se vería raro. Por resultar una herramienta básica debe cumplir con características que ayuden a resaltar y cuidar los labios.  Es suave y de ingredientes que los protejan, agradable al olfato, resistente a la luz, debe deslizarse con facilidad y  que deje color uniforme.

Pero el lápiz labial es más que una mezcla de ceras, aceite y color, pues ha estado presente en la historia de la humanidad.

Sus inicios

Lo usan desde hace alrededor de 5 000 años. Ya en la antigua Mesopotamia, las piedras semipreciosas eran trituradas y aplicadas a los labios y alrededor de los ojos.

Los antiguos egipcios, también ya utilizaban los “pintalabios”. Cleopatra tuvo el suyo, hecho con escarabajos color carmín triturados, con un pigmento rojo profundo, y un extracto de hormigas para la base. Aunque en el Egipto antiguo enfatizaban mucho más en el maquillaje de los ojos, los labios no pasaban inadvertidos. Durante esos siglos, el labial obtuvo una forma distintiva, con la que se conoce hasta hoy. Resultaba tan importante para los egipcios, que, al morir, los enterraban con dos “botecitos” de sus tonos preferidos para que tuvieran suficiente en la otra vida.

En la Grecia clásica, la mujer debía permanecer en casa y rara vez se exhibía en público. En en general su maquillaje de labios era elegante y de buen gusto en tintes rojos y color vino.

Ya en Roma, la famosa emperatriz Pompeya, esposa de Nerón, impuso la moda del color entre las mujeres del pueblo. La soberana tenía más de 100 esclavas dedicadas a embellecerla, incluso se creía que tenía extraños rituales de belleza y lucía sus labios siempre perfectamente pintados.

En el Renacimiento, muchas mujeres imitaban el arreglo de la reina Isabel de Inglaterra que usaba varias capas de labial en la boca. Al morir, la soberana mantenía sus labios muy pintados, por ello llegó a creerse que este producto tenía propiedades mágicas que ayudaban a conservar la vida.

Alrededor de los años 1660 y 1789, los franceses e ingleses “enloquecieron” con el uso del bilé (lápiz labial). Esta fue la época dorada del cosmético masculino, pues todo hombre respetable de la sociedad lo usaba. Pero la dictadora de la moda era María Antonieta, ella impuso el modelo de la “boca perfecta” redonda y perlada.

En la mayor parte del siglo XIX, el maquillaje estuvo reservado al teatro, ya que la famosa reina Victoria de Inglaterra lo consideraba inapropiado para salir a la calle. En estos tiempos la palidez era la moda.

Al iniciarse el siglo XX, el uso del bilé volvió a estar en apogeo, aquí fue donde aparecieron los primeros labiales con tubo graduador. Estos se convirtieron en el símbolo de la liberación femenina de la época.

En los años 20, el cine favoreció enormemente el uso del color en la boca. Cada tono del labial se anunciaba a través de la imagen de una estrella de la pantalla; los labios de vampiresa reflejaban a las villanas y los de botón de rosa a las buenas heroínas. Pero en los 30, el maquillaje fue muy sobrio y los labios debían ser angulares y enfatizados gracias a un nuevo producto: el delineador. A partir de ese momento los lápices labiales se volvieron más sofisticados, ya eran perfumados y algunos tenían cualidades protectoras.

Luego de la Segunda Guerra Mundial, las mujeres comenzaron a lucir un maquillaje pronunciado en los labios reflejando un rojo sensual, como lo marcaba la imagen del momento: Marilyn Monroe. Pero ya en los 60, el maquillaje se inspiró en los avances tecnológicos y los colores se tornaron plateados y beige nacarado. El advenimiento de la era disco, marcó el regreso del color en los 80, los tonos oscuros se pusieron de moda pasando por el fucsia y el púrpura.

En la llegada del siglo XXI, Madonna, esa escandalosa estrella del pop, sin lugar a duda, representó el sentir de la década del 90, una cara sin maquillaje que tan solo llevó color en los labios, el tono en boga de ese tiempo fue el café en todas sus variedades.

Hoy el labial sigue acompañando el arreglo personal del siglo XXI. Ahora la moda de colores es muy variada, incluye el rojo intenso de los 50, el rosa pálido como en los 60 y el café de los 90.

Un color para cada tono de piel

Es importante recordar que los colores de los labiales deben estar acorde con los tonos de piel. A las blancas, les favorecen los tonos cobres (dependiendo de la ocasión), toda la gama de café y de rojo. Mientras que en las morenas, resaltan el palo de rosa y el melón. El rojo es un color que deben usar con mucha precaución, porque es muy fuerte y pasa de llamativo en ese tono de piel.


Rosa M. Cubela

 
Rosa M. Cubela