Vivir en armonía: posible y necesario
Respetar las creencias, formas de pensar, opiniones y gustos de cada miembro de la familia, siempre que estos no afecten al resto y acordar los límites que no deben sobrepasar puede ser un buen comienzo para evitar la aparición de conflictos
Foto: bohemia.cu
Por MAGALY ZAMORA MOREJÓN
La vida moderna viene aparejada de numerosos retos en el plano familiar y si bien uno de ellos puede ser el incremento de las personas que viven solas, otro no menos importante es el de los hogares denominados multigeneracionales donde conviven abuelos, padres y nietos de diversas edades.
Entre las causas más comunes que conducen a esta situación se encuentran las limitaciones económicas que impiden contar con una vivienda propia, o la necesidad de cuidar de los miembros más vulnerables como aquellos en edad avanzada, niños pequeños o parientes con condiciones especiales.
Si bien las estructuras de estos núcleos pueden ser más complejas –por la cantidad de personas o la brecha generacional–, no necesariamente ello significa que deban tener dinámicas muy complicadas o que no puedan compartir en armonía.
Sociólogos y estudiosos en temas de convivencia coinciden en que la clave del éxito radica en cumplir normas elementales como el respeto mutuo, la tolerancia y el ejercicio efectivo de derechos y deberes.
Respetar las creencias, formas de pensar, opiniones y gustos de cada miembro de la familia, siempre que estos no afecten al resto y acordar los límites que no deben sobrepasar puede ser un buen comienzo para evitar la aparición de conflictos.
También resulta vital repartirse las responsabilidades y los quehaceres del hogar, en especial si existen adolescentes o niños pequeños, así como los gastos y el aporte de cada uno en correspondencia con sus posibilidades.
Ponerse en el lugar del otro, no levantar la voz, tolerar las diferencias, respetar el tiempo de los demás, mantener el orden y fomentar la cooperación resultan consejos útiles a tener en cuenta tanto dentro del hogar como en el vecindario.
Pero sobre todo puede ser de gran utilidad para la comprensión de los miembros de la familia y para conocer más los unos de los otros, pasar tiempo juntos, siempre que sea posible, ya sea para compartir un programa de televisión, una comida o una conversación agradable donde todos participen.
Son estos pequeños grandes momentos los que facilitan conocerse mejor, aprender de las diferencias entre cada generación, transmitir experiencias y saberes, que pueden resultar determinantes para construir la armonía que merecen en su hogar.
A fin de cuentas, las familias pueden ser de todas las formas y tamaños, depende de cada uno de nosotros sacar lo mejor de ella, comenzando por ser mejores nietos, hijos o padres y así estaremos creando los cimientos para alcanzar el bienestar propio y el de los parientes que nos rodean. (ACN).













Madre , tu estatura mido , hombro a hombro con la tarde. Tus manos envían regalos a tus hijos ausentes y haces enmudecer con tus suspiros los gritos agoreros de los pájaros. Madre de la alegría de la tierra , inventora del sueño que consuela ! En tus ojos primero amanecemos antes de concurrir a saludarnos con tu aire soleado de familia… Seamos agradecidos y contribuyamos a la unidad de nuestras familias. Cada miembro puede contribuir para que el engranaje funcione bien…