0
Publicado el 18 Diciembre, 2015 por Redaccion Cultura e Historia en CubaMemoria
 
 

Cuba antes de 1959

Los niños guajiros

Pilar arroz, trabajo muy fuerte para esa pequeña

PILANDO ARROZ. — Esta niña pila arroz para el almuerzo. Con débiles manos sujeta el mazo y golpea en el rústico pilón hasta que el arroz suelta su cáscara y aparecen los granos blancos

Textos y fotos de SAMUEL FEIJOO

BUENA parte de la población cubana ignora la gran participación que toma el niño guajiro en los rudos trabajos del campo. Estos menores guataquean, ordeñan, tumban caña, chapean, siembran etc., junto a sus padres y hermanos mayores. Están obligados a trabajar porque sus progenitores no ganan los jornales que permiten mantenerlos adecuadamente.

El futuro de esta niña parecía signado por el destino

Las niñas lavan desde muy temprana edad. Ayudan a sus madres en todas las labores caseras. Obedientes y tímidas, trabajan sin queja y muchas cantan “décimas’ durante sus tareas

Por lo regular son muy pocos los campesinos que cobran los jornales que marca la ley; los latifundistas, valiéndose de la miseria, les obligan a firmar por un jornal justo y les pagan otro más bajo.

Aquellos que trabajan en la zafra los cuatro meses que dura ésta, como no existen leyes agrarias que les abran nuevas fuentes de trabajo, el resto del año lo pasan entre innumerables calamidades y hambres de todo tipo.

Y, en esas condiciones, los niños guajiros desde muy temprana edad laboran rudamente para ganarse el sustento… y las enfermedades: anemia, raquitismo, tuberculosis… que, por consecuencia, se ceban en ellos, ante la consabida, la continuada, la infinita indiferencia de los llamados a resolver nuestro grave problema agrario.

 

Publicado el 5/9/1954, edición 36. En su reproducción se ha respetado el estilo en que fue escrito

 


Redaccion Cultura e Historia