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Publicado el 18 Enero, 2016 por Redaccion Cultura e Historia en CubaMemoria
 
 

Cuba antes de 1959

En la insalubre ciénaga: Prisioneros del mangle

Artículo publicado en BOHEMIA el 3/6/1956

Un mundo aparte en nuestra isla.- Cuatro kilómetros de pantano, fango y mangle.- Los peligros de extraviarse en una ciénaga de extraña flora.- La zona de manglar más extensa de la América Tropical.- Más de 100,000 cocodrilos destruidos.- La gran miseria de su habitante.-Haciendo grandes hornos por 20 pesos al mes.-Pavoroso número de analfabetos, más de 90%.-Canales, fango y abandono.-Demanda de escuelas, carretera a Jagüey y drenaje de la ciénaga, que daría al país 15,000 caballerías de tierra fertilísima.

Texto y fotos de SAMUEL FEIJOO

Cienaguero típico

CIENAGUERO TIPICO.- He aquí un típico ejemplar del hombre de nuestras ciénagas, el “cieneguero”. Estos hombres son denominados también a causa de sus miserias y las enfermedades del pantano. “los zombies de Cuba”. Hacha en mano se dedica unas veces a la tala de algunas especies arbóreas como el arabo, el cerillo, la yayajabita, cuyas maderas son utilizadas para postes. En otras ocasiones se dedica a levantar hornos de carbón, oficio de “cieneguero”.

La región de las ciénagas debía ser visita obligada de cada cubano, una vez en su vida siquiera, no solo para conocimiento del territorio total, sino como conveniente contacto con una extraña forma de vida humana, singular y dolorosa a la vez. Hallará que la Ciénaga es rica y es miserable conjuntamente. Ricas por sus posibilidades de gran rendimiento agrícola y miserable por las condiciones de vida en que se halla su abandonado habitante.

Las riquezas potenciales del suelo y del subsuelo de la ciénaga se han pregonado mucho: las ventajas de su desecación para siembra de arroz, maíz y diversos frutos se han demostrado numerosas veces, las cualidades productivas de la región son conocidas en demasía.

Mas para un gran número de cubanos las ciénagas del país constituyen una zona misteriosa, de lamentables condiciones sociales y de raras leyendas. Por ello, con vistas a un mayor conocimiento de esas regiones, hemos recorrido recientemente gran parte de la Ciénaga de Zapata, utilizando diversos medios de transporte, conviviendo con los humildes “cienegueros”, observando sus rudos trabajos y tomando nota de sus necesidades y quejas para que, por medio de BOHEMIA, el pueblo cubano les conozca de cerca en su total presencia.

Un Poco de Geografía

La Ciénaga de Zapata, que incluye la península que le da ese nombre, tiene un área de 4,500 kilómetros cuadrados; solamente un veinticinco por ciento de ella no es cenagosa. Pantano y mangle, sobre todo en la zona litoral, son sus características principales. La Ciénaga comienza desde la Enseñada de Broa, en la provincia de La Habana, y llega hasta muy cerca de la ciudad de Cienfuegos. Más de la mitad de sus terrenos pertenecen al estado. La afamada Península de zapata, ubicada en el término de Aguada de Pasajeros, mide aproximadamente unos cien kilómetros de longitud. Muy fértil posee una abundante vegetación menor, tanto, que a veces constituye una verdadera aventura internarse por su maleza pantanosa. Gracias a ello todavía existen muchas especies de la fauna cubana que el cazador no persigue (no tanto por respeto a la Ley que ha hecho de la Ciénaga de zapata un refugio Nacional de la Fauna, como por los peligros de una excursión por los pantanos y manglares donde puede extraviarse y perder la vida). Los manglares abundan tanto, creciendo entre el fango acuoso, que se reconoce que la zona de manglar más extensa de Cuba y de y aún de la América tropical, como nos advierte el geógrafo Seifriz, se encuentra en esta región.

La ciénaga y sus tembladeras.

TEMBLADERAS.- De los 4,500 kilómetros cuadrados de área de la Ciénaga de Zapata, solamente un 25% no es cenagosa. En el pantano el mosquito prolifera y esparce el paludismo por las zonas cercanas. El fango de estos pantanos es fertilísimo, muy rico en materia orgánica. Si se realizara el fácil proyecto de la desecación, mediante drenajes, aprovechando el desnivel de la ciénaga, ésta daría no menos de 15,000 caballerías de tierra fértil

En la península se halla nuestra mayor laguna, mejor dicho, nuestro único lago: el Lago del Tesoro, que tiene cinco kilómetros de diámetro. Se le denominó del Tesoro porque, según la leyenda, los indios arrojaban todo el oro que poseían a sus aguas para que los españoles no se apoderaran de él. Aquí se encuentran también los famosos suelos de turba, muy ricos en materia orgánica. “Cuando se secan se puede usar para combustible más de un noventa por ciento de su contenido. Es conveniente anotar que años atrás hubo una gran abundancia de cocodrilos desarrollándose libremente entre los pantanos. Pero la industria de sus pieles, sin hacer caso alguno de las leyes de procreación, dio buena cuenta de ellos. Más de 100,000 cocodrilos fueron destruidos en un corto número de años. Hoy apenas existen. Y, como consecuencia de la imprevisión para conservar la especie, ahora importamos miles de pieles de cocodrilos de Honduras…

El Habitante de la Ciénega

La Ciénaga de Zapata es un verdadero mundo aparte, un insólito pueblo dentro de la Sociedad Cubana. Es la suya una población lacustre, casi un pueblo de la época prehistórica, viviendo entre una flora y una fauna extrañas, con costumbres primitivas, pueblo sujeto a grandes privaciones y a peligros constantes.

Los habitantes de Zapata son parientes de los otros “cienegueros” de Guanahacabibes y del Sur de Isla de Pinos. Zapara cuenta alrededor de 2,500 habitantes, que suelen levantar sus casas de guano cana, bohíos extraños de veras, pequeños, sobre el suelo rocoso que en algunas partes de la Ciénaga ha aflorado. Un cincuenta por ciento del “cieneguero” vive tan miserablemente, está tan desgastado por el trabajo, la miseria y el paludismo, que se les denomina los “zombies de Cuba”. Es verdaderamente asombroso que el hombre pueda vivir soportando las condiciones penosas de la insalubre ciénaga. Millones de mangles, y de llana y júcaros creciendo en el blando suelo le proporcionan la materia para la principal explotación en la ciénaga: el carbón vegetal. Se tala y se vuelve a talar, y los manglares y los júcaros se reproducen rápidamente, debido a las condiciones del suelo tan apropiadas para su crecimiento.

Cienaguero y su familia.

CIENAGUERO Y FAMILIA.- Las lamentables condiciones de vida que padece el “cieneguero” están a la vista en esta foto del carbonero Anselmo Ramón Castillo, de 56 años, con toda su vida en la ciénaga, y su familia completa. Anselmo gana, cuando más, un peso diario en el carbón… Sus pobres hijos, analfabetos “obligados” por la carencia de escuelas, están tan parasitados como él. La fauna parasitaria del hombre sienta sus dominios en las ciénagas, donde hay que recorrer leguas y leguas para llegar al médico más cercano. La pequeña casa donde vive Anselmo es inundada tofos los años por las crecientes de la ciénaga, en época de lluvias. Entonces Anselmo se lleva a su familia a vivir en las costas, en un bohío tan miserable como el abandono. Ellos jamás han conocido atención del Estado cubano; para nuestros gobernantes los “cienegueros”, de escasa votación, constituyen un mundo aparte y prehistórico

Los “cienegueros”, para andar entre las partes anegadas, han hecho senderos, valiéndose de troncos y diversas maderas, y han construido canales entre los manglares, los cuales navegan en sus “cachuchas”. Lo dramático de esta falta de comunicaciones se hace patente en caso de un enfermo grave, el cual para ser conducido al médico del pueblo más cercano, ha de recorrer, llevado en parihuelas, en “cachuchas” y en “comandos”, largas leguas.

Como el negocio del carbón se queda en manos de los intermediarios, los infelices carboneros apenas reciben veinte pesos al mes. Pero se ayudan con siembras, en lugares donde hay tierra, que es fertilísima. Muchos tienen crías de gallinas, y alguno que otro posee unas chivas. También hemos visto puercos.

Lo que más afecta al viajero que recorre ese mundo extraño, de gran miseria económica, de palúdicos y anémicos, de grave abandono oficial, es (además de las enfermedades parasitarias que se patentizan en los vientres de los niños) el tremendo analfabetismo que en toda la Ciénaga encontramos. Casi se puede decir que existe un analfabetismo total. Hay zonas muy habitadas, como la costanera de “Guasasa”, con fácil comunicación por “comandos”, la cual carece de escuela rural. La demanda por ella es angustiosa, porque los niños abundan, y hasta ellos mismos la reclaman.

Demandas del “Cieneguero”

Entre las demandas del “cieneguero” se destacan tres muy importantes. De este modo: primera: destrucción del analfabetismo, creando escuelas rurales en los centros de mayor densidad humana. Segunda: creación de una carretera que enlace a Bahía de Cochinos en la costa meridional de Las Villas, con la Carretera Central, a través de Jagüey Grande. La realización de esta obra pondría en comunicación la zona central de la Ciénaga de zapata con la capital y el resto de la Isla y, en consecuencia, beneficiaría en modo extraordinario a parte de las regiones occidental y central del país, al permitir el fomento agrícola de grandes porciones de terreno. La demanda tercera consiste en el drenaje de la Ciénaga.

Desecación de la Ciénaga

Entre caminos y manglares.

CAMINO ENTRE MANGLARES.- En una ciénaga el mangle forma grandes bosques, a veces muy intrincados. Los “cienegueros” hacen sus rústicos caminos apoyados en un constante macheteo, pues el mangle se reproduce rápidamente y tiende a cubrirlos. En Zapata se halla la zona de manglar más extensa de América tropical. El mangle, además de ser elemento para carbón, se utiliza también como curtiente en la industria, pues es muy rico en tanino

Años atrás, se habló mucho en Cuba, con apasionante interés, del proyecto para el drenaje de la Ciénaga de Zapata, destinado a la explotación de los grandes recursos naturales que la pantanosa península guarda. Si conocemos que la Ciénaga está compuesta en gran parte de suelos que poseen sobre un noventa por ciento de materia orgánica procedente de restos vegetales en sus varias etapas de descomposición, entendemos perfectamente su potencial riqueza agrícola. Tras una desecación adecuada más de las tres cuartas partes de la Ciénaga darían una tierra fertilísima, incluyendo un fácil sistema de regadío, que proveería la Laguna del Tesoro. Se considera que el promedio de desnivel de la Ciénaga es de un metro veinte centímetros, lo cual hace factible su desecación, mediante un drenaje por gravedad, utilizando canales, lo cual es bien factible y de poco costo. Las tierras que ganaríamos de ese modo otorgarían unas 15,000 caballerías de rico suelo. Es de tener en cuenta la cercanía de la Bahía de Cochinos, al considerar la explotación de estas tierras. El proyecto de drenaje es muy sensato y ocasionaría gastos pequeños, puesto que la naturaleza ayuda, mediante el desnivel, al esfuerzo del hombre. Desecar la Ciénaga es una obra que rendiría grandes beneficios a la zona. Esperamos que alguna vez algún Gobierno sensato se acuerde de los humildes “cienegueros” y decida poner en marcha, como parte de un plan de grandeza económica y social, nuestra fértil península, la olvidada Ciénaga, el mundo aparte de Cuba. S.F.

Nota: Este trabajo fue publicado en BOHEMIA el 3/6/1956, edición 23. Se ha respetado el estilo empleado entonces


Redaccion Cultura e Historia