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Publicado el 18 Enero, 2016 por Redaccion Cultura e Historia en CubaMemoria
 
 

Cuba antes de 1959

Un entierro guajiro

Artículo publicado el 11 de mayo de 1952 edición No. 19
El pobre ataúd de un niño campesino muerto.

ATAÚD DE UN NIÑO. El niño campesino, cuyo cadáver guarda esta caja, murió a consecuencias de una enfermedad cuyo violento desarrollo impidió que sus padres lo llevaran, con tiempo suficiente para salvarle, al médico del pueblo más cercano. La ca¬rencia de los tan prometidos caminos vecinales eficientes hizo imposible a los padres trasladar con rapidez al niño enfermo, de modo que recibiera a tiempo la asistencia médica que lo hubiera curado.
Obsérvese en la foto el clásico y malsano piso de tierra de nuestra vivienda campesina

Textos y fotos de SAMUEL FEIJOO

Los lectores que habitan los pueblos y ciudades de nuestra nación desconocen las condiciones bajo las cuales se produce un entierro de campesinos de tierra adentro, aquellos que viven internados en sabanas y montañas. Muchas muertes ocurren entre ellos debido al gran alejamiento en que se hallan de los lugares donde el médico rural ejerce su profesión.

Este alejamiento les impide conducir a sus enfermos, sorteando las dificultades del largo camino, con tiempo suficiente para salvarles de los estragos de una enfermedad violenta. Algunos guajiros más ignorantes prefieren entregar sus enfermos al curandero asesino. Ya cuando ocurre la muerte, la ausencia de eficientes caminos vecinales y carreteras los obliga a realizar fatigosas jornadas a campo traviesa con el ataúd, hasta dar con el rústico y abandonado cementerio donde hallará sepultura.

De este modo se cierra el triste ciclo de nuestro guajiro: pasa su vida entre rudos trabajos, y cuando muere todavía ocasiona tribulaciones mientras es conducido hasta el camposanto. Ese es su “impuesto sino” hasta hoy.

Estas fotos representan la fatiga y rudeza del duelo campesino, y claman por alguna medida eficaz que evite la elevada mortalidad infantil que se produce entre nuestro campesinado. ¿Por qué en las escuelas rurales no se da un elemental y pequeño curso de medicina preventiva y curativa, aprovechando, incluso, las virtudes de la farmacopea guajira?

 

 

 

Nota: Este trabajo fue publicado en BOHEMIA el 11/05/1952, edición 19. En su reproducción hemos respetado el estilo en que fue escrito.


Redaccion Cultura e Historia