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Publicado el 27 Julio, 2016 por Redacción Digital en CubaMemoria
 
 

En las plantaciones henequeneras

LA RUDA JORNADA DE LA JARCIA

El desarrollo del henequén en Cuba.-- 700 caballerías cultivadas de agave en la isla. — Los productores se pronuncian por la total mecanización para competir favorablemente en el mercado internacional. — Los obreros aducen que mecanización es igual a desplazamientos y que no hay industrias suficientes en el país para absorber a los excedentes. — Protestan ante el Tribunal de Garantías la última rebaja que reduce en un 75% sus salarios desde 1952. — Necesidad de una avenencia sensata que estabilice la Industria.

Texto y fotos: SAMUEL FEIJOO

cortador-henequen

CORTADOR DE HENEQUÉN. — Con su carga de pencas recién cortadas al hombro, este obrero, de camisa empapada de sudor, posa para los lectores de BOHEMIA. Ei paño que usa alrededor de su rostro es para protegerlo contra lo babilla cáustica del henequén. Su fuerte camisa es destruida en tres semanas por las espinas y el filo de las pencas que carga. Sus guantes apenas le duran un mes por el mismo motivo. La jornada en la plantación henequenera es tan ruda com peligrosa.

EL henequén es la planta textil que se produce de modo más fácil en nuestra Isla. Originaria de Yucatán, según algunos entendidos, o del África según otros, esta planta, del género agave, se cosecha en Cuba hasta en los terrenos más pobres, más pedregosos e impropios para otros cultivo. Sin embargo, parece que prefiere suelos poco profundos, descansando sobre el diente de perro costeño. Sus pencas, aguzadas pencas carnosas, siempre húmedas, son muy resistentes a la sequía, y sus fibras son tan fuertes que se emplean para hacer cordeles de todo tipo y jarcias. Su cultivo es abundante alrededor de le Ciudad de Matanzas, cerca de Cárdenas, de Cienfuegos, en Cayo Romano, en el norte de Pinar del filo y en el suroeste de Oriente. Para su principal fuente de cultivo radica en Matanzas. Un aproximado del área total de cultivo del henequén en nuestro país sería de 700 caballerías.

Es cierto que Cuba cuenta con otras plantas textiles, corno las piñas y la lengua de vaca, la maja-gua…, la daguilla, la guacacoa y la guana que tienen fibras en su corteza, pero el henequén es la planta dominante para la explotación de la fibra.

Desarrollo de la Industria Henequenera Cubana

Hace más de un siglo se pregonaban en Cuba las ventajas del henequén Jules Lachaume, un francés residente en nuestro país, publicó en 1888 su libro “Las plantas Industriales textiles”, que mereció un gran interés entre nuestros economistas de entones. De ese modo se comprendió claramente que la Isla no solo podía producir el tradicional trío de azúcar, tabaco y café, sino que sus tierras eran también aptas para el desarrollo del henequén y otras plantas textiles industrializables. Además se conocía perfectamente la riqueza del henequén, porque fué este agave quien hizo de Yucatán la zona más rica del sur de México.

Cortando pencas.

CORTANDO PENCAS. — El cortador de henequén trabaja generalmente inclinado, bajo el sol sobre la planta a la cual corta sus filosas pencas mediante un largo cuchillo. El minimun de pencas que se le puede dejar a una planta es de 21, de lo contrario ésta sufre mucho. Comenzar a cortarla es momento muy peligroso, porque hay que introducir el rostro dentro de la planta al hacer los primeros cortes y ocurre a reces que el cortador sufre un pinchazo en la cara, pudiendo perder un ojo, como ha sucedido, desgraciadamente, algunas veces.

Una vasta zona de tierra “estéril” fue utiliza en Matanzas por inteligentes industriales para sembrarlas de henequén y el resultado fue sobremanera satisfactorio. La planta se daba en Cuba fuerte y fácilmente. Desde 1990 empezó a producir comercialmente el henequén. Ya en 1940 las desfibradoras nacionales producían 17 Millones de libras de su fibra, y en 1945 comenzó una regular y creciente exportación. En 1946 se exportaron 81.000 Kgs. de fibra henequenera con un valor de $11,1500, y al año siguiente se exportaron 4.283,309 Kgs. (¡4 millones de Kgs de aumento anual!) con un valor de $1, 483,900. El ritmo alcanzó su máxima en 1949, cuando se exportaron 12.312,-100 Kgs de fibra con un valor de 53301.100. Desde entonces ‘comenzó a bajar, con el mercado internacional fallando y una fuerte competencia por parte de México, Haití, Brasil y África.

Pero no solamente el henequén sirve al mercado internacional de la cordelería, sino que alimenta con sus fibras la industria nacional de fabricación de sogas, jarcias etc. Estas industrias, a partir de 1936, comenzaron a exportar gran parte de sus manufacturas, En 1951, por ejemplo, exportaron’ un millón de dólares en hilo y cordeles, 5500,000 en jarcias y $2.600,000 en cuerdas de rayón para neumáticos, Son muchas, pues, las ventajas del henequén cubano, que ocupa el primer lugar en nuestras exportaciones de-nominadas ”productos forestales”.

Trastornos de la Industria

De la industria del henequén se mantienen alrededor de 72 mil familias de obreros en Cuba. Durante los años de la Segunda Guerra Mundial extensas áreas de producción extranjera no pudieron llevar sus productos henequeneros al mercado internacional y los precios del henequén subieron extraordinariamente. Los productores cubanos se embolsaron gruesas sumas y el obrero ganó altos jornales. Cortador de pencas hubo que alcanzara cien pesos semanales como solario. Esas fueron “las vacas gordas del henequén”. Reinaba la armonía en toda la industria. Al caer el mercado Internacional, debido a las continuas rebajas de sueldos y al pretenderlos productores la mecanización absoluta surgieron los graves problemas laborales, las candelas en las plantaciones, las detenciones de obreros y los desplazamientos, difícil situación que se mantiene toduela. En este momento la Industria se encuentra debilitada. Por problemas de todo tipo ya han desaparecido en Cuba tres plantaciones: una en Oriente y dos en Matanzas.

En este conflicto es justo oír las dos partes. Los productores, por ejemplo, desean la total mecanización del henequén. Ellos aducen que los procesos de producción en México se hallan altamente tecnificados (pero admiten que es cierto que en México se pagan jornales muy bajos. cosa imposible en Cuba por el alto costo de la vida y la preparación del obrerismo cubano). Aducen que la fibra cosechada en el país es superior a la mexicana. En nuestro único mercado, que radica en New Orleans, es muy apreciada. La mecanización agrícola es necesaria —alegan— para competir exitosamente con la fibra del extranjero, al abaratar así los costos de producción. Se quejan también los productores de la tributación que grava a la industria. Esas tributaciones sociales son mayores que las que paga la industria azucarera. La caña –nos dicen- no tiene 44 horas como nosotros. Ella solo paga el descanso retribuido y el cañero trabaja de sol a sol. Además, el henequén es un negocio de riesgos en una inversión a larga vista. Si no pagan 40 pesos semanales al obrero por esa siembra, al esperar los cuatro años que la planta requiere para producir, puede caer en ese tiempo el precio de la fibra y enterarse de haber perdido dinero”.

Trasbordando

TRASBORDANDO. — De las carretea o camiones se pasan las pencas a los vagones que llevarán la carga al batey, donde la desfibradora espera.

Pero los obreros explican que la mecanización significa desplazamientos. En estos tiempos de gran desempleo en Cuba, ¿dónde encontrar trabajo? ¿Qué industria absorberá a los excedentes y a sus familias abandonadas?

Los obreros han contribuido al desarrollo de la industria enormemente, trabajando en el campo las rudas tareas del filoso henequén, cáustico de enconosa pinchada caliente, laborando inclinados ante la peligrosa planta bajo soles y lluvias y frío, sembrándola, limpiándola, cortándola, cargándola… Los obreros nos explican que desde 1937 han sufrido varias mermas en su sueldo, llegando hasta el 60 por ciento en relación al salario devengado en dicho año, por lo cual han protestado la última disposición del Ministerio de Trabajo, rebajando el 15 por ciento más de los sueldos, lo cual significa un 71 por ciento de rebajas continuadas.

Ante esta anormalidad los obreros henequeneros han recurrido al Tribunal de Garantías Constitucionales y Sociales, de acuerdo con la Ley 7 de 1949. La Federación Textilera y Henequenera se ocupa temporalmente de esta reclamación.

Realidades

Lo verdaderamente cierto de la situación henequenera en nuestro país es su condición vacilante: Por ello, patronos y obreros deben llegar a un acuerdo sobre las exigencias mínimas de ese negocio agrícola. Debe hallársele una solución necesaria, justa a la situación planteada. Eso es lo conveniente para el país, tan carente de buenas industrias por encima de los intereses en pugna. De ese modo se orientaría mejor nuestra economía. Tenemos ya muchos miles de desocupados y demasiadas pugnas. El mantenimiento de sus industrias es lo que le conviene al país (y en ellas la justicia social debe imponerse sin trabas. El porvenir del henequén cubano exige un acuerdo sensato, y esa, quizás habrá de ver la más ruda jornada de la jarcia.


Redacción Digital

 
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