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Publicado el 15 Septiembre, 2016 por Redacción Digital en CubaMemoria
 
 

Divagaciones y una consigna: Carlos Prío debe regresar a Cuba

Carlos Prío

PRÍO: es evidente que si permanece en Miami, le será difícil sustraerse de los trajines conspirativos…

Por Aracelio Azcuy

El estilo y la veracidad de BOHEMIA resplandecerán permanentemente. —  Arciniegas habla del “vocerío” de Cuba: Debió  “cotorreo”. —Hace falta hablar claro, alto y breve. — L os cretinos son los que escriben las más largas e inútiles tonterías. — Cómo se desorienta al país. — Despertar del pasado. — Están volviendo a sus cabales los que se aferraron a los milagros cuarteleros. —  Una demanda encendida: el regreso de Prío. — Batista  implantó la censura para recobrar el aire. —  Prío ha ganado el primer round.  El telón  de la violencia inútil.– La unidad de la Oposición está  en crisis. —  Unidad, ¿para qué?— Se conspira cuando no hay otra rosa que  hacer. —  Movilización cívica encabezada por la SAR en demanda de garantías para el retorno  del  Dr. Prio. — Cosme de la Torrlente debiera ir a Miami. —  Hay que traer a Balista al terreno de la opinión pública, porque ésta es la única forma de sacarlo de sus casillas;  es, decir, de sus cuarteles.  

Ahora, más que nunca, BOHEMIA es un taro. Y eso se advierten advierte claramente cuando se adensan las sombras, cuando nos metemos en encrucijadas, cuando la angustia nos afila el alma. Lo único que rompe la inequidad  del  ambiente es el grito desgarrado de BOHEMIA y de sus hombres. Después,  dentro de unos  años — ¿pocos? ¿muchos? —  cuando se mire hacia atrás, y hacia abajo, y no examinen las conductas, y se despoje a los gestos  de todo lo que tienen de falso, el estilo y la veracidad  de BOHEMIA resplandecerán  permanentemente Porque en un continente lleno de sombras, y más aún en la Isla degradada, BOHEMIA es el único lugar a donde se puede venir a dar loe gritos del alma.

Está a la vista. Después de semanas de silencio –de silencio y de sangre— lo único que nos permite pensar que la pesadilla ve en retirada es el alto tono de BOHEMIA. El último número  dela revista, al salir e le calle, desentumeció  los músculos de la islita y  abrió senderos. “no todo está  perdido. Queda honor.  Queda esperanza”,  nos decimos todos.

Pero —puede faltar un pero, con su poco de buen humor. —, lo grave de BOHEMIA es lo mucho que hay que escribir para llenarle una página, ese tipo, menudo de letra, que campea invariablemente a lo largo de sus, ciento y tantas páginas, ha contribuido notablemente a que los articulistas disfracen su pensamiento y lo extravíen par los vericuetos de le longaniza. Parece una tontería, pero si se examina a fondo se verá que estoy casi en lo cierto. Y tan en lo cierto estoy que BOHEMIA, cuando se trascendentaliza, cuando quiere decir las cosas llanamente y entrarle a los ternas  con la manga al codo, acuda a la letra de doce puntos, y, a veces a la de catorce. No pierde tiempo en divagaciones. Va al grano.

Es evidente que el pensamiento político cubano de la época tiene sus carriles en BOHEMIA, y algún dia quedará constancia histórica de esa enorme influencia, Mi suave protesta, envuelta en la cortesía del buen humor, se limita a poner de relieve lo fatigoso de la extensión. Hay en nuestros días una deliberada propensión al mamotreto, a la prosa castelariana, al giro oratorio en la escritura, al meneo y ramoneo literario, todo lo cual sirve para extraviar las intenciones y enturbiar la convivencia. Obsérvese la baja calidad de loa manifiestos partidistas. 8e ha entablado una sutil competencia para ver quien dice menos en más páginas Hay por ejemplo, un rico viajero político que, instalado en las mejores suites de Europa, expele semanalmente un mamotreto apocalíptico que es una verdadera obra del arte de no decir nada. Todo eso  — ¿no se ve claramente?—, contribuye a desorientar más al país, a hundirlo más en los abismos del cretinismo político, “Quien llega e Cuba corno que se aproxima a un vocerío”, dice Arciniegas, Y fue gentil al decir vocerío. Pudo hablar de cotorreo.

En suma, y para no Incurrir en lo mismo, que lo que nos hace muchísima falta es hablar claro, alto y breve, Declararle la guerra al mamotreto, a la longaniza a las cobardes  oblicuidades de loe que no dicen lo que quieren por no perder lo que tienen. La opinión pública está enferma y paralizada porque los que tienen la obligación de moverla se abstienen. E Irrumpen entonces los peores, los más cretinos, los que escriben más largas e inútiles tonterías…

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Cosme de la Torriente.

DON COSME: debería encaminar sus pasos hacia Miami para invitar a Prío al retorno

¿Y por qué hago yo este artículo? ¿Y qué quiero yo? ¿Y qué voy a decir? ¿Y qué cosa de importancia puedo aportar al cotorreo? ¿Acaso voy a meterme en las mismas oblicuidades? ¿Y cómo rehuir la longaniza si tengo,  necesariamente, que hacer cinco o seis cuartillas largas cuando lo cierto es que con una me sobraría espacio? He aquí mi  tragedia. Espero salir del palo con la ayuda del buen Dios. Por lo pronto — ¡loado sea!— ya tengo vencidas dos cuartillas.

Puede uno ayudarse con el recurso  maravilloso de las citas. Eso viste bien y da la Impresión de que se es un hombre de lecturas escogidas. ¿Quién mejor que el malogrado Ortega y Gasset, aunque lo de malogrado no encaje muy bien por lo muy logrado que se nos fué? Vamos, pues, a espumar en lo suyo.

“Si el europeo  hace con alguna perspicacia balance de su situación, dice Ortega, advertirá que no desespera del presiente ni del futuro, sino precisamente del pretérito”.

Y antes, unas pocas páginas antes, el mismo Ortega hace la afirmación de que “el pasado sólo importa desde y para el futuro”.

Perdóneseme la cita y, sobre todo, perdóneseme que cite a Ortega en el cual ha abrevado toda un» generación de comentarista oropelescos que han dejado Inscriptos sus nombres  en el libro de las mayores, desvergüenzas. Pero, la verdad, es que la cita, con todo y su ancianidad, nos puede ser muy útil para desentrañar la angustia del presento cubano.

Véase bien. No desesperar del presente ni  del futuro. Desesperación del pasado, ¿no se advierte lo mucho que se vincula eso con el pasado, a le base, con la raíz de nuestros problemas? Desesperamos del  pasado, es decir, no encontrarnos en él la táctica, la vía, un método para resolver el problema del mañana. Es decir, si hay una táctica, una vía, un método, y están frescos en la memoria ele todos. Pero todos, deliberadamente, los rechazan. Y los rechazan por razones de edad. Porque la mayor parte de los líderes oposicionistas son hombres de edad provecta y temen quedarse, en el largo camino de los rescates lentos. Por sueñan desastres, sueñan vuelcos, madrugadores y están aferrados a los milagros cuarteleros. Por suerte, y si se hace un balance se advertirá que es así, los que han sobrevivido a estos cuatro años de duro forcejeo con el cretinismo político, están volviendo a sus cabales…

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Y ahora, a punto de cumplir con el deber de la tercera cuartilla, después de haber divagado inútilmente, voy a mi tema, al que me he propuesto, y para el cual todo lo anterior es mera Introducción. Me refiero al regreso de Carlos Prío Socarrás y a los motivos que tengo para hacer mí encendida demanda.

En agosto de I955 fui uno de los más tenaces partidarios de la cancelación del exilio y del regreso del ex-Presidente. Ya hemos visto los resultados: al final de la jornada, nueve meses  más tarde, Batista ha tenido que amordazar a la prensa y suspender las garantías… para recobrar aire. Es decir, tuvo que suspender el match para descansar. Estaba al borda de la quiebra. En los pasillos de la adulonería palatina se afirma que “el Presidenta no tolerará más jueguitos de esa clase”. ¿Qué quiere decir esto? Al reembarcarlo, evidenciaron que los resultados del desembarco  de agosto habían sido funestos para ellos. A Prío lo secaron del ring porque resultaba un peleador demasiado peligroso. Ha ganado, pues, el primer “round”.

Hagamos un breve recuento. Primero: unidad de la oposición a través de la SAR. Segundo: retorno de Prío y del resto de los exilados. Tercero: movilización cívica a través de los mítines. Cuarto: Batista retrocede ante el avance de la opinión pública y me ve compelido a ordenar a sus partidarios un mínimo respeto a la libertad de expresión. Quinto: como consecuencia de todo lo anterior la unidad monolítica del régimen empieza a agrietarse, y… (En este punto cae el telón de la violencia inútil y Batista tiene un magnifico pretexto para replegarse, reunir sus huestes reconstruirse y hacer planes unilaterales.)

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Claro está que la víctima más importante en todo este turbio oleaje de terror oficial es la SAR, Mírese como se mire, la unidad de la oposición está en crisis. Y no porque haya  discrepancia entre los partidos adheridos a la SAR, sino  ideo porque la tal unidad no puede sobrevivir si no tiene un objetivo.  Si Prío permanece en Miami, brutalmente alejado de su país, resulta claro que ni él ni sus parciales podrán sustraerse a los trajines conspirativos. Se conspira —y esta es una afirmación muy fría— cuando no hay otra cosa que hacer, cuando se cierran todas las vías del  quehacer cívico. Y si la zona priista, que es mayoritaria, recae en andanzas subversivas, ¿para qué la SAR, para qué la unidad de la oposición? Véase, pues, cómo la presencia de Carlos Frío en Cuba resulta indispensable a los fines de hallar una solución pacífica y decorosa a la dramática situación que vive el pueblo de Cuba.

Ahora bien, Carlos Prío Socarrás no ha salido de Cuba por su propia voluntad. Ha sido expulsado por el régimen de Batista. Se impone, pues, una intensa movilización cívica, con la SAR a la cabeza, en demanda de las garantías necesarias para el retorno del ex-Presidente. Se impone también que, tras lograr el acatamiento del régimen, el propio don Cosme de la Torriente encamine sus pasos a Miami para invitar a Frío a regresar a Cuba.

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Carlos Frío debe regresar a Cuba a reanudar su batalla por las garantías. Estoy plenamente convencido de que en la misma medida en que vayamos rescatando las garantías iremos arrojando a Batista del poder, porque una cosa excluye a la otra. Soy de los que creen que es Imposible ir a pelear al terreno del enemigo, y eso es lo único que se logra con el infecundo juego conspirativo. Creo, firmemente, que la única forma de sacar a Batista de sus casillas —esto es, de sus cuarteles— es atrayéndolo al terreno de la opinión pública en donde siempre encontrará la repulsa popular. Mi lealtad y mi adhesión al doctor Prío, así como mi inquebrantable amor a Cuba, me animan a lanzar esta consigna: Carlos Frío debe regresar.

 


Redacción Digital

 
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