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Publicado el 17 Abril, 2017 por Redacción Digital en CubaMemoria
 
 

La Agresión Armada a Cuba es una Agresión a Latinoamérica

Colaboración de JESÚS SOTO, secretario de organización de la CTC, delegado obrero cubano a la conferencia de México
“… La Conferencia fue una jornada de trabajo revolucionario”.

El dirigente obrero cubano, Jesús Soto, impone una insignia de la CTC a la Poulete, líder del magisterio chileno revolucionarlo, enviada por su pueblo a la Conferencia de México. Presencia la escena Lázaro Cárdenas, máximo inspirador del evento latinoamericano celebrado en la capital azteca. A su lado, Ferrer, representativo de los maestros cubanos.

LA Conferencia Latinoamericana ti por la Soberanía Nacional, la Emancipación Económica y la Paz, que se celebró en el pasado mes en México y a la cual tuvimos oportunidad de asistir representando a la clase obrera cubana, no hay la menor duda que concluyó dentro del más elevado espíritu de unidad y patriotismo, aportando un amplio programa de luchas y reivindicaciones para todos los pueblos de nuestro Continente.

A la Conferencia asistieron no menos de 2000 delegados, representando casi todos las pueblos de América Latina, más las delegaciones fraternales de la República Popular China,  Checoslovaquia, Unión Soviética y otros. La presidencia de esta Conferencia la ocupó quien sin duda fue su figura más representativa, el General Lázaro Cárdenas, y además el Ingeniero Alberto T. Casella, el Lic. Domingo Velazco y Oiga Pablete, quienes independientemente de su labor previa en los trabajos preparatorios de la Conferencia, merecieron el aplauso y el reconocimiento del plénum y del pueblo mexicano por la ingente y proba labor desplegada durante el curso de la misma. Uno de los hechos más destacados lo constituyó el número y la composición de la Delegación mexicana. Esta la integraron unos mil seiscientos delegados, representativos de los obreros, estudiantes, profesionales, intelectuales, campesinos, mujeres y jóvenes. Esta Delegación, tan numerosa y heterogénea, bueno es que digamos que se debió a la confianza que el General Lázaro Cárdenas tuvo en el pueblo mexicano, ya que pese a las grandes dificultades que confrontaban muchos de estos sectores que la integraron y de encontrarse seriamente afectados por la división criminal entronizada por el Imperialismo, supieron darle la razón a Cárdenas al demostrar que las cuestiones que trataría y trató la Conferencia no podían tener más oposición que la de los factores antipueblos y que las cuestiones a discutir, por si mismas, podían unir, como unieron, a todas las fuerzas democráticas, progresistas y pacifistas del Continente.

La campana del Imperialismo contra la Conferencia no sólo se destacó matizándola de comunista, atacando sus principales representaciones y pretendiendo sabotearla por todos los medios, sino que llegó a decir también que ésta habla sido costeada por el Gobierno Cubano. Claro que algo lenta que oponer el Imperialismo a las reiteradas demostraciones de simpatía que las delegaciones ofrecían a Fidel Castro y a la Revolución Cubana, porque lo cierto es que todo el gasto que la Conferencia ocasionó fue sufragado con el aporte modesto del pueblo mexicano que hizo suyo este compromiso, y gracias a ese esfuerzo no fue necesario otro tipo de ayuda.

Bastó la apertura de esta Conferencia para que ya pudiéramos vaticinar sus conclusiones; y efectivamente, los discursos de clausura pronunciados por Cárdenas. Casella y Velazco, indicaron por sí mismos que serían la réplica más ejemplar que los pueblos darían a la Conferencia de Cancilleres de Costa Rica, condenando ahora, enérgicamente y sin temor, todas las causas y males que han  padecido nuestros pueblos, impidiéndoles su emancipación y soberanía, manteniéndolos sojuzgados y en la mayor explotación. Se denunciaron todas las acciones criminales llevadas a cabo por el imperialismo norteamericano en el Continente y fuera de éste, y fundamentalmente sus agresiones contra Cuba, contra nuestra revolución, que además de lo que esto interfiere y lesiona nuestra soberanía, no hay duda que por reiteradas y canallescas, hoy constituyen una seria amenaza para la Paz. Y claro, era de suponer que de tan magno evento surgieran acuerdos concretos destacando que la solidaridad con Cuba era además de un deseo un deber de los pueblos, y que cualquier agresión a nuestro país se consideraría también una agresión al resto de los pueblos latinoamericanos.

Las cuatro comisiones de trabajo que se constituyeron para conocer de los puntos contenidos en el Temario, podemos decir que no hicieron otra Cosa que trabajar en línea con los pronunciamientos iniciales de la Conferencia, y todas sus conclusiones recogieron un espíritu idéntico a los planteamientos iniciales.

Las comisiones de trabajo fueron, en orden, las siguientes:

1.—Soberanía Nacional.

2.—Emancipación Económica.

3.—América Latina y la Paz Mundial

Quiere decir que estas comisiones fueron suficientes para que pese al poco tiempo de que disponíamos pudieran recoger todos los puntos de vista razonables y concretos que las delegaciones y delegados consideraron de importancia, insertándose en las resoluciones finales de cada una de ellas, atendiendo al criterio casi siempre unánime del plénum de cada da comisión, y bueno es que digamos también que la casi totalidad de los acuerdos fueron elevados al Plénum  Central, donde fueron ratificados por éste.

Consideramos que ya los trabajadores y el pueblo conocen otros aspectos interesantes de esta Conferencia, pues si bien es cierto que la información no funcionó bien durante el desarrollo de la misma, algunos compañeros nuestros han destacado ya lo más fundamental. Cabe que insistamos, sin embargo, en los acuerdos trascendentes de “Lucha contra el Imperialismo y el Colonialismo, La Defensa de la Revolución Cubana. Las Reivindicaciones de América, La Lucha contra las Leyes Antidemocráticas y Contra la Represión, etc., etc.”.

La Agresión Armada a Cuba es una Agresión a Latinoamérica.

“… La Conferencia fue una jornada de trabajo revolucionario”.

Quedó bien claro que por ser el Imperialismo Norteamericano la fuerza principal que detiene y altera el desarrollo progresivo de los pueblos de América Latina, a través de la explotación de sus riquezas naturales y de la fuerza de trabajo de sus pueblos, se apodera de las ramas principales de la Economía Nacional, controla el comercio exterior, reprime las luchas populares, ejerce presiones diplomáticas e influye en los aspectos esenciales de la orientación cultural.

La tarea fundamental de los pueblos latinoamericanos consiste en su lucha organizada y constante por su liberación del imperialismo. Esta lucha de los pueblos debe ser librada desde todos los frentes:  Luchar por la anulación de los Tratados, Convenios o Pactos que menoscaben nuestra soberanía, contra el “monroísmo”, contra el hipócrita panamericanismo, contra las maniobras imperialistas tendientes a crear conflictos y fricciones entre los países del Continente, contra las misiones militares y la existencia de la Junta Interamericana de Defensa, contra toda intervención e injerencia en el movimiento sindical por parte de la ORIT.

Denunciar a la Organización de Estados Americanas (O. E. A.) como organismo de penetración imperialista en el Continente. En fin, condenar y luchar contra el sistema colonial que mantiene a nuestros pueblos en las condiciones más oprobiosas de esclavitud y vasallaje. Luchar para promover la más amplia solidaridad con la lucha del pueblo puertorriqueño, por su Independencia Nacional; repudiar las misiones del Gobierno colonial de Puerto Rico a la América-Latina. Declarar el 12 de Septiembre, 70 aniversario de Pedro Albizu Campos, Jornada Latinoamericana por la Independencia de Puerto Rico y la Libertad de sus Líderes Políticos. Apoyar al pueblo panameño en su justa aspiración a que le restituyan y devuelvan a Panamá las áreas de la zona del Canal. Luchar por el rescate de los territorios ocupados por el Gobierno Norteamericano o cedidos a él contra la voluntad de los pueblos, como por ejemplo la base de Guantánamo, las islas Cisne, la isla Fernando Noronha, etc. Exigir la derogación de todas las leyes, decretos y reglamentos contrarios a las garantías individuales, sociales y políticas y a los derechos humanos, así como promover una campaña continental en favor de la libertad de los presos, víctimas de esas leyes.

Llamar a todas las organizaciones sindicales de América Latina para desarrollar la más amplia movilización en cada país que pueda garantizar la unión de todos los trabajadores a través de una sola central obrera nacional, así como promover la más amplia unidad de acción en torno a los problemas comunes que confrontan los trabajadores en escala continental, que al tiempo que permita contribuir al mejoramiento de sus condiciones de vida, abran el camino para la constitución de nuestra clase en una sola central sindical latinoamericana, y por último, lo que para todos los delegados constituyó un compromiso inaplazable: la solidaridad con el pueblo de Cuba. Sobre este punto es bueno que digamos que todas las delegaciones presentaron mociones coincidentes, resumiéndolas en la siguiente resolución: “Vigorizar la acción de los movimientos de solidaridad con Cuba en cada uno de nuestros países y crearlos donde no existan.”

Realizar entre el 19 y el 26 de Julio de 1961, en forma simultánea, en todos los países, diversas acciones populares que tengan como fin hacer llegar a las cancillerías y parlamentos latinoamericanos la exigencia de los pueblos de que se Impida la agresión económica, política o militar contra Cuba y que se aplique la solidaridad que reclaman los países de América Latina.

Divulgar en todo el Continente a través de todos los medios de difusión la obra de la Revolución Cubana, la Declaración de La Habana, y por último se acordó declarar enfáticamente que en el caso de que las fuerzas del imperialismo o de cualquier gobierno a su servicio realicen una agresión armada contra Cuba, todos los pueblos de América Latina se considerarán agredidos también y se movilizarán con todos los medios a su alcance.

Como bien puede apreciarse en estos acuerdos a que nos hemos referido, la Conferencia fue una jornada de trabajo revolucionario a la que todos los delegados se dieron con verdadero entusiasmo patriótico. La Delegación Cubana, que se destacó por su modesta pero entusiasta y responsable labor durante el desarrollo del formidable Evento, se siente altamente satisfecha por el esfuerzo que todos realizamos.

Creemos firmemente que la Conferencia Latinoamericana es de esos acontecimientos que ha ganado un lugar preferente en la historia de nuestro Continente, porque nunca antes se habla celebrado una reunión de tanto interés y trascendencia para nuestros pueblos como ésta. La Conferencia ha concluido dejando un amplio programa que recoge las grandes aspiraciones de nuestros pueblos, para que ahora todas las fuerzas democráticas progresistas y pacifistas se den al cumplimiento de todos y cada uno de sus vigorosos acuerdos, El programa está bien definido: Tócanos a nosotros poner en práctica su contenido, y para ello, podemos asegurar que las organizaciones revolucionarias de nuestro país no dejarán de hacer cuantos esfuerzos sean necesarios para seguir ocupando la posición de vanguardia en la lucha por “La Soberanía Nacional, La Emancipación Económica y La Paz”.


Redacción Digital

 
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