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Publicado el 6 Junio, 2017 por Redacción Digital en CubaMemoria
 
 

Un salto al Hanabanilla

EL PULPO ELÉCTRICO, ÚNICO USUFRUCTUARIO DE LA PRIMERA CENTRAL HIDRO-ELÉCTRICA

El 80 por ciento de la producción de energía. Expropiaciones por $210,000 lo que vale $1.500.000. Ricos cafetos que se despiden. Sacrificio, sí, pero por Cuba, no por una firma explotadora. Un lago para el regadío. Costo por $15.000.000.
Un salto al Hanabanilla.

El Salto del Hanabanilla, el más grande y hermoso de la Isla, desaparecerá con la construcción de la Hidroeléctrica. Si alrededor de la región se van a ejecutar obras atractivas para el turista; si es cierto que se van a crear nuevas fuentes de producción mediante nuevas industrias; si es cierto que se va a abaratar la electricidad, hay que saludar el proyecto. Si es sólo para favorecer al “pulpo eléctrico”, no debe arriesgarse la inversión de $15.000.000, que es el costo de la obra.

Un reportaje

BALDOMERO ÁLVAREZ RÍOS

Fotos de Roberto

La construcción de la primera central hidroeléctrica de Cuba aprovechando los saltos del Hanabanilla, en una vasta región entre Cienfuegos y Trinidad ha comenzado, sin que aún se sepa la suerte de miles de campesinos radicados en los poblados de La Siguanea, El Nicho, Jibacoa, Guanayara, Manantiales, Río Negro y otros, ni las cantidades disponibles para las expropiaciones correspondientes a casi ciento sesenta caballerías de  tierra, sembradas con casi un millón de cafetos, y frijoles, arroz, palmiche y frutos menores.

Para hacernos eco del pensamiento de los agricultores y traerlo a BOHEMIA, visitamos la zona. Preocupados por el curso de los acontecimientos, expresaron que el Banco de Fomento Agrícola e Industrial, que tiene a su cargo la dirección del proyecto de esa industria, aún no ha expresado nada sobre las expropiaciones y el futuro de los residentes. Si saben, que la firma de Ingenieros norteamericanos que realizó los estudios y proyectos correspondientes, fijó en $210,000 la cantidad para ese propósito, considerándose que esa suma no cubre la sexta parte de lo que se requiere para satisfacer, en justicia, la demanda de quienes de una zona despoblada, hicieron un pueblo y una de las más ricas y fértiles zonas cafetaleras de Cuba.

El doctor Alberto Hernández concejal del Ayuntamiento de Cienfuegos y cosechero de café, expresó que las actividades de cuantos se desenvuelven por allí, permanecen estáticas, por cuanto desconocen en qué oportunidad se les ordenará marcharse para continuar, los trabajos de la Hidroeléctrica que los pequeños y grandes propietarios confían en que se les haga justicia a la hora de tasar sus tierras, esto es, que se les tasen su propiedades en el valor que realmente tienen, considerando que no es tierra estéril lo que será objeto de expropiación, sino fincas fecundas en viviendas y establecimientos comerciales.

Enfocando el problema de la industria, que producirá ochenta y dos millones anuales de kilowatts, expresó el doctor Hernández: —Si es para bien del país, todos estamos de acuerdo en que se ejecute la obra, pero si es para otorgarle a una empresa privada, como el pulpo  eléctrico una gravosa concesión por equis años del ochenta por ciento de la producción, a base de un centavo y cuarto el kilowatts, para que ésta luego la revenda a las industrias que supuestamente se fomentarán en el futuro, en Cienfuegos y términos limítrofes, entonces nos tenemos que sentir defraudados y naturalmente desalentados”.

Al hacerle otra pregunta el edil cienfueguero, dijo: —Claro que el Decreto 1212 de 1953, está inspirado en un gran principio. Eso de aprovechar las aguas de nuestros ríos para producir energía eléctrica y fuerza motriz, regadíos y servicios de agua potable, es una medida saludable y magnífica. Ojalá que pudieran construirse muchas hidroeléctricas en Cuba.” Terminó el doctor Hernández expresando:

Un salto al Hanabanilla.

El doctor Alberto Hernández, concejal de Cienfuegos, expresa: —Tenemos entendido que el ochenta por ciento de la energía eléctrica ha sido vendida ya a la Compañía Cubana de Electricidad. Si eso es así, si una empresa privada como esa va a disfrutar de ese privilegio, no creo que valga la pena sacrificar casi un millón de matas de caté, frijoles, arroz, frutos menores y a 450 familias que tienen constituida su vida y sus negocios en este lugar. Si es una obra por el bienestar de Cuba, por el desarrollo económico del país, entonces adelante.

—Los millares de campesinos de esta vasta región, estarnos confiados en que el BANFAIC y la PRICHEC actuarán en eso de las expropiaciones con sentido de equidad, porque además, tal  es el propósito del Presidente Batista, quien ya en una ocasión, contemplando el panorama desde el valle de Jibacoa, declaró a los agricultores que estuvieran confiados”.

Por otro lugar, el doctor Jorge Morejón, presidente del Comité de Instituciones en Defensa de Cienfuegos; que recientemente auspició la Conferencia de Inversiones y Hombres de Cienfuegos, ha dicho que esa ciudad, con grandes perspectivas para la industrialización, necesita como el resto del país de la producción de electricidad para un mejor desarrollo. Sin embargo, el hecho de que se seas excesivamente generoso con una empresa como la poderosa Compañía de Electricidad, no le parece muy encomiable como a la mayoría de los cienfuegueros y a los que no lo son.

También ha patentizado su criterio, para que el BANFAIC deje pública constancia del contrato suscrito con la empresa eléctrica, en relación con la construcción de la primera central hidroeléctrica.

El señor José Evaristo Brugueras, cosechero de café, también expuso su opinión al respecto: ——No queremos ser preteridos en el momento en que sean tasadas nuestras tierras, que hemos sembrado con tanto esfuerzo y regado con nuestro sudor, máxime cuando hasta el mejor, o mejor dicho, el único usufructuario parece ser el “pulpo eléctrico”. Sacrificarnos por Cuba y por una obra que va a producir energía para mover nuevas industrias, que puedan propiciar trabajo para tantos brazos sin empleo, es un deber y una obligación de buen cubano, pero sacrificarnos nosotros para que una poderosa entidad, disfrute de más cuantiosas ganancias, no. Estimo que eso no lo tolerará el gobierno.

Terminó recordando frases del presidente del Banco Nacional, doctor Joaquín Martínez Sáenz, cuando al referirse a la legislación confeccionada a propósito de la Hidroeléctrica, afirmó que se había hecho con alguna premura pero que no hay intención de cometer injusticia por lo cual se pagará lo justo a cada propietario.

Al mismo tiempo, arrendatarios, subarrendatarios, aparceros, precaristas, comerciantes y trabajadores agrícolas, esperan que se les considere y se les asigne nuevas zonas donde poder incorporarse al mundo de la producción, sin quedar ex-puestos, especialmente los obreros, los vaivenes del azar y a la incertidumbre del desempleo.

Antecedentes de la Hidroeléctrica

Casi en los albores de la República, en 1906 se hicieron los primeros estudios para el establecimiento de una hidroeléctrica en ese lugar, por la Compañía Cienfuegos-Palmira y Cruces de Electricidad y Caminos. Diecisiete años después, la mejor usufructuaria de ahora, la Compañía Cubana de Electricidad también hizo estudios y esbozó proyectos, pero su desgano por no utilizar los recursos hidráulicos, parece que fue el motivo que hizo desechar la idea. Casi treinta años después, en 1951, se constituyó la Compañía Fuerza y Regadío de Cienfuegos, encabezada por el industrial José Bosch y monseñor Eduardo Martínez Dalmau, que también realizó estudios y logró informes favorables, culminando en diciembre de 1952, con la firma, del contrato para estudiar la obra, por el Banco Nacional, luego de la retirada de Bosch.

La obra tendrá un costo aproximado de quince millones de pesos y se hará sobre una extensión de casi 160 caballerías, construyéndose un lago artificial de veinte kilómetros cuadrados de extensión, que será cerrado por dos presas, sobre el valle de Jibacoa. Los trabajos durarán tres años, más o menos, y si se logra con investigaciones y el destino útil que podrá dársele a la fuerza motriz, con el establecimiento de industrias provechosas y fluido económico, sin que haya favoritismos ni privilegios irritantes, se habrá, dado un gran paso de avance en nuestro desarrollo, y lo que es más importante, se alertará la conciencia nacional de lo mucho que se puede hacer y de lo mucho que queda por hacer en Cuba.


Redacción Digital

 
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