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Publicado el 25 Julio, 2017 por Redacción Digital en CubaMemoria
 
 

Editorial

DEMÓCRATAS EN CUBA Y FUERA DE CUBA

(Un nuevo aniversario de BOHEMIA)
Demócratas en Cuba y fuera de Cuba.

Facsímil de la publicación. (Fotocopia: YASSET LLERENA).

El día 10 de este mes se cumplió el cuadragésimo cuarto aniversario de la fundación de BOHEMIA. La vida de esta publicación ha corrido, pues, casi pareja con la de la República, cuyo cincuentenario festejaremos este año con un sentimiento inevitable de melancolía y nostalgia. Nacieron estas páginas en una etapa singularmente difícil de la existencia nacional, cuando el ensayo de una libertad durante muchos años anhelada había producido ya en el cuerpo y en el espíritu de la patria grandes desgarramientos. Desde los inicios nuestro fundador, Miguel A. Quevedo (padre), consagró este órgano de publicidad a la exaltación de aquellos valores morales y políticos que dieron aliento a los cubanos en su larga y cruenta lucha por la independencia. El pueblo de Cuba no se lanzó a una guerra devastadora para ganar únicamente el derecho a constituirse en Estado más o menos soberano, cantar un himno y enarbolar una bandera. Fueron más hondos los anhelos del mambí cuando se decidió a arriesgar vida y hacienda en empresas guerreras donde todas las ventajas materiales estaban de parte de la nación colonizadora. El Ideario de los fundadores se grabó con caracteres muy enérgicos en la conciencia criolla: no se trataba de sustituir un mando inconsulto por otro mando inconsulto, de quitar un espadón para poner otro, de sustituir, una dictadura española por una dictadura cubana; se trataba de instituir una república liberal y democrática, “con todos y para el bien de todos”, como habla formulado Martí, y donde la ley primera fuese “el respeto a la dignidad plena del hombre”. Con este compromiso nacimos al mundo de la libertad. En la medida en que lo hemos cumplido, nos hemos hecho acreedores del aplauso propio y extraño. En la medida en que nos hemos apartado de ese Ideal hemos traicionado la memoria de nuestros héroes y de nuestros mártires.

En cuarenta y cuatro actos de existencia ha procurado BOHEMIA ser fiel al pensamiento de su fundador, que coincidió siempre con el pensamiento de los fundadores de la nacionalidad. En lo material hemos evolucionado mucho, asimilando las más modernas técnicas periodísticas y tratando de satisfacer la avidez de un público inteligente que exige siempre lo mejor. En lo político nuestro ideario ha evolucionado también al compás de los tiempos; pero manteniendo siempre inflexible su línea democrática, su consecuencia con los grandes principios que inspiraron la epopeya libertadora. Esta actitud le ha valido a BOHEMIA clausuras, persecuciones y quebrantos económicos muy serios. Pero ni la amenaza ni la dádiva nos ha desviado del camino recto que desde los comienzos nos trazamos y que hemos sabido recorrer con el paso firme y la frente levantada. Nuestro amor a la ideología democrática se ha probado en la adversidad. En la dictadura de Machado, cuando la nación vivía bajo el azote de la represión más tenebrosa, nos pusimos de parte del pueblo, de la juventud estudiantil, de los partidos políticos y los sectores de la oposición y frente a las bayonetas del tirano. Preferimos entonces el silencio digno a la palabra claudicante.

Cuando el llamado movimiento septembrista perdió su contenido revolucionario y se convirtió en una de las tantas sátrapas del continente, adoptamos la misma postura rebelde y digna, sin temor a las represalias del régimen, una de las cuales —la administración de altas dosis de palmacristi— fué sufrida por nuestro director, al igual que por otros periodistas no sometidos.

Practicamos la democracia en forma integral, sin dobleces ni discriminaciones. Somos demócratas en Cuba y fuera de Cuba, en lo nacional y en lo internacional. No comprendimos nunca que se pudiera ser contrario al totalitarismo de Hitler o Mussolini y partidario del totalitarismo de Franco que todavía oprime al pueblo español y ante el cual el gobierno cubano de “facto” acaba de constituir una representación diplomática del más alto rango. Durante toda la guerra civil que asoló a Espada nos mantuvimos del lado de la República y en contra del militarismo usurpador. No se puede ser civilista en Cuba y militarista en otras partes.

La misma actitud hemos observado frente a los regímenes de opresión que existen, por desgracia, en el continente. Implacablemente hemos combatido la tiranía de Trujillo en Santo Domingo, la de la Junta Militar en Venezuela y la de Odria en el Perú. Nuestra América no podrá incorporarse realmente a la defensa mundial de las libertades humanas y del gobierno “del pueblo, por el pueblo y para el pueblo” mientras alimente déspotas en su seno.

Revisar la colección de BOHEMIA a los cuarenta y cuatro años de su fundación es asistir a un desfile de los más nobles esfuerzos que ha hecho nuestra patria para no quedar rezagada en el progreso material y moral de los pueblos, progreso que no consiste solo en Ia prosperidad económica y en la acumulación de comodidades y bienandanzas físicas, sino que estriba en el triunfo pleno de los Ideales de libertad y justicia.

Ya en la edad provecta, a las puertas de una madurez que no nos ha quitado los ímpetus y arrestos de la edad juvenil, sería absurdo pensar que esta revista tiene el propósito de abdicar de sus principios y de renunciar al sólido crédito de órgano Independiente que ha conquistado en toda la América y en todos los sectores de nuestra sociedad. Ni la presión ni el halago nos apartarán una pulgada de lo que seguimos considerando nuestro deber: luchar porque las ansias civiles y democráticas de nuestro pueblo hallen de nuevo su cauce y sean otra vez una realidad en la Constitución, en las leyes y en la vida cotidiana de la nación.

Cada vez que se produce una crisis, nuestros enemigos, es decir, aquéllos que nunca han conseguido el elogio de nuestras páginas por muy caro que hayan querido pagarlo, echan a rodar la burda especie de que BOHEMIA se vende. Se vende, en efecto, pero en la calle y casi Siempre a un precio más alto que el fijado en nuestra portada, porque la demanda popular es siempre mayor que nuestra tirada con ser ésta la más alta de Cuba con mucho y una de las más altas de todo el hemisferio. Como órgano de opinión al servicio del pueblo, como instrumento de democracia y libertad, como ejemplo de prensa independiente, no hay dinero bastante con que comprar BOHEMIA. Ni las ideas ni los Ideales se venden.

Los cuarenta y cuatro años nos sorprenden en la trinchera de otros tiempos, luchando por tradiciones y principios que no pueden morir mientras los sentimientos de libertad y justicia alienten en la conciencia de los hombres. Al dirigir un cordial saludo a nuestros lectores, a nuestros anunciantes, a todo el pueblo de Cuba con ocasión de este nuevo aniversario, queremos ratificar nuestra postura de siempre y hacer votos por que la República encuentre, dentro de este mismo año del Cincuentenario de la Independencia, el camino de la democracia que abrieron los titanes de la epopeya y en el que dejaron, con la huella de su sangre, la marca inconfundible de su espirito.


Redacción Digital

 
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