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Publicado el 15 Junio, 2015 por Pedro Antonio García en Cultura
 
 

LIBROS

Rescatando la historia de un héroe

Diario inédito de Alfredo Álvarez MolaPor PEDRO ANTONIO GARCÍA

Fidel tuvo las primeras referencias sobre Alfredo Álvarez Mola a finales de 1957, a través de los relatos que le hacían los mensajeros rebeldes sobre cómo marchaba el movimiento clandestino en Camagüey. Supo de sus luchas sindicales en el sector bancario, su incorporación al Movimiento 26 de Julio y cómo, sosteniendo la posición más combativa dentro de esta organización en su terruño, logró la unidad en las filas revolucionarias.

Lo conoció meses después, en la Sierra, tras el fracaso de la Huelga del 9 de Abril, y percibió desde el primer momento en el combatiente de pequeña estatura y delgadez extrema condiciones excepcionales por su sólida formación política, profundas convicciones revolucionarias, compromiso con la causa y decisión de lucha. Varias fueron las misiones encomendadas al agramontino por el Comandante en Jefe y en todas probó su fidelidad y valentía. Seleccionado para integrar la columna invasora que dirigió Camilo, se le ordenó quedarse en el sur de su provincia natal, ante su salud quebrantada. Sorprendido por los aparatos represivos del régimen, resultó herido al intentar eludir la persecución y rematado con cruel ensañamiento.

Sobre este héroe de la última etapa de la guerra de liberación nacional versa el libro Alfredo Álvarez Mola. Un pequeño gigante, de Alfonso Zequeira Motolongo y Alberto Alvariño Atiénzar, que con prólogo del compañero Fidel ha puesto a disposición de los lectores la Editorial Abril. Resalta la cuidada edición que han hecho Diana Lío, Lurdes Escalona y Valia Pérez; el bello diseño de cubierta de Osvaldo López sobre una foto de la Sierra de Cubitas, captada por Orlando Durán; y el diseño y realización general, de Ernesto Niebla.

Alberto Alvariño siempre quiso hacer una biografía de Álvarez Mola. Cuando comenzó a recoger información conoció que un coterráneo, el historiador y profesor universitario Alfonso Zequeira, estaba en ese empeño hacía años. Entonces compartió con él lo que había recopilado y le dio todo su apoyo. La obra iba bien encaminada cuando la vida no le alcanzó a Zequeira, quien falleció en 2014.

Alvariño retomó el proyecto y continuó la investigación. Ya incluso Fidel se había comprometido a redactar el prólogo. Aparecieron nuevos testimonios y documentos, e incluso fragmentos del diario de campaña de Álvarez Mola, que ya había sido consultado y citado por otros investigadores, pero estaba extraviado. Hay que reconocerle a la Oficina de Asuntos Históricos del Consejo de Estado su trabajo en la recuperación de estas fuentes, que ya se consideraban perdidas. Esos fragmentos se reproducen en la presente edición como apéndice del volumen.

En la historiografía nacional se tenía una visión fragmentaria de la vida de Álvarez Mola. El mayor valor de esta obra es, sin duda, la abundante información sobre las hazañas de la juventud en una época que la abrumadora mayoría de los cubanos actuales solo conoce por referencias. El libro contribuye a mostrarnos al héroe en toda su magnitud (el amigo leal, el esposo fiel, el padre ejemplar, el sindicalista tenaz e incorruptible, el estudioso consecuente y divulgador del pensamiento martiano), a la vez que rescata y desentraña pasajes de los cuales se tenía pocos o ningún dato.

Además, en el último capítulo se ofrece una reseña de Mario Herrera Toscano, el hermano del alma y compañero de luchas de Alfredito, con quien compartió riesgos y acciones combativas.

Texto necesario, que debiera leer todo joven, Alfredo Álvarez Mola. Un pequeño gigante, exhibe una prosa agradable que nos convoca a la lectura.


Pedro Antonio García

 
Pedro Antonio García