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Publicado el 16 Marzo, 2016 por Raul Medina Orama en Cultura
 
 

ARTES VISUALES: Trazos sin trazas

Casa de las Américas invitó a reír, pues la carcajada a menudo abre la puerta a la reflexión
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Texto y fotos: RAÚL E. MEDINA ORAMA

Cada tanto exploran los recodos del hogar. Hay muchos recuerdos dignos de ver, reliquias que pocos tienen y dan fe de cuando La Habana era refugio de creación para osados intelectuales de nuestro continente, gigantesco café de tertulias. A quienes organizan las ya habituales jornadas temáticas sobre artes visuales –promovidas como el Año Cinético (2009-2010), el Fotográfico (2013-2014)– no los motiva la celebración nostálgica ni la contemplación de álbumes añosos, sino compartir lo valioso de sus fondos, otra manera de multiplicar.

Todavía pueden admirarse en Casa de las Américas, hasta inicios de abril, los trazos finales del Año del Dibujo. Dos exposiciones cierran los meses que allí dedicaron las especialistas de la dirección de Artes Plásticas –desde mayo de 2015– a esta manifestación de las artes visuales, aún no justipreciada lo suficiente: Los intrépidos. Humoristas en la Colección Arte de Nuestra América Haydée Santamaría y Los mundos de Quino: un homenaje.

Ambas exhibiciones se emplazaron en el mismo espacio, la Galería Latinoamericana del segundo piso, toda vez que los creadores comparten herencias y escenarios comunes. A las curadoras Nahela Hechavarría y Cristina Figueroa debemos la variopinta reunión de Los intrépidos…, en cuya nómina se incluyeron caricaturistas de cinco países del continente.

Supuso “una revisión […] que pone de manifiesto cómo en la cultura de la región latinoamericana y caribeña del último medio siglo, es casi imposible obviar la impronta que el humor gráfico, y en especial la caricatura, ha tenido en el reflejo y análisis de los diversos conflictos y fenómenos sociopolíticos, así como situaciones cotidianas que vivimos”, escribió Hechavarría al respecto.

Del argentino Oscar Conti, Oski (1914-1979) hay tres serigrafías pertenecientes a Vera Historia Natural de Indias (1972). El recién fallecido escritor y filósofo italiano Umberto Eco, lo calificó como “monje enloquecido que hace arabescos sobre los textos sagrados”, en alusión al regusto del bonaerense por reinterpretar relatos antiguos y paradigmáticos mediante sus caricaturas. Lo expuesto en La Habana “traduce” según el lenguaje de Oski lo dicho por los viajeros deslumbrados con el Nuevo Mundo –aquellos cronistas de Indias– y el resultado son criaturas alucinantes y situaciones disparatadas, Historia sin solemnidad.

Mafalda todavía es una niña querida

Mafalda, aunque “cumplió” 50 años en 2014, todavía es una niña querida.

Además, abundan los trazos del maestro mexicano Rogelio Naranjo (uno de ellos inspiró el nombre de la exposición), provocador pertinaz –activo desde hace 40 años– de la élite política de su país; y del venezolano Pedro León Zapata, sobre todo las publicaciones en el periódico El Nacional de su personaje Coromotico. También se muestran obras de Fernando Krahn (Chile); Régulo Pérez (Venezuela); y los argentinos Carlos Carmona y Julio Le Parc.

De Cuba, la nómina es representativa de la historia reciente en el dibujo humorístico nacional, que alcanzó notable desarrollo en nuestro país y luego fuera lastrado editorialmente por el apretón económico de los años 90 del pasado siglo que nos llevó al período especial. Los de la Isla son René de la Nuez, Alberto Morales (Ajubel), Antonio Eligio Fernández (Tonel), Félix Beltrán, Francisco Blanco, Fresquito Fresquet, Manuel Hernández, Manuel Lamar Cuervo (Lillo), Sergio Martínez, Tomás Rodríguez Zayas (Tomy), Luis Wilson Varela y Ángel Boligán, actualmente entre los más laureados en el mundo.

No obstante la variedad de estéticas presentes en Los intrépidos. Humoristas en la Colección Arte de Nuestra América Haydée Santamaría, es común el ingenio para sintetizar en pocas viñetas reflexiones sobre complejas situaciones sociales –aquellos años de dictadura, y luego el “ensueño” neoliberal–, o lanzar alguna agudeza sobre los entresijos de los conventillos artísticos.

Cuando el visitante casi termina de recorrer la Galería Latinoamericana se topa con Los mundos de Quino: un homenaje, pequeña muestra curada por Silvia Llanes. Allí Mafalda acapara los selfies –autofotos– de quienes acuden a disfrutarla. Tanto corrió fuera de sus manos el personaje que hiciera famoso a Joaquín Salvador Lavado (Quino), que el creador hubo de aclarar a finales de 2008 un curioso rumor: “Yo no maté a Mafalda”, dijo en México, y así desmintió aquella leyenda nacida entre los fanáticos de la petisa, quienes vestían de parca al dibujante, una pluma por guadaña. Según la “bola”, para dejar de ilustrar la tira cómica, concibió el atropello de la niña por un camión que transportaba latas de sopa o una patrulla policíaca. Pero los mundos de Quino no los habita solo la sagaz chiquilla y sus compañeros, y quien no lo sepa ha de ir a la Casa a disfrutar otras historietas de Joaquín Lavado, todas delineadas con humor negro y escepticismo.

Alegre epílogo para el Año del Dibujo, otro capítulo de un empeño que no ha de ser arqueológico, sino germinador. Por ello esta vez, además de las obras sacadas del fondo de la institución, en el espacio de exhibiciones emplazaron un mural creado por jóvenes caricaturistas cubanos. Mientras se cierra esta jornada, ya nos preguntamos qué habrá todavía por mostrar entre las paredes de Casa de las Américas, y esperamos ilusionados.

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Raul Medina Orama

 
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