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Publicado el 18 Marzo, 2016 por Pedro Antonio García en Cultura
 
 

La Feria cogió carretera

Mientras Cienfuegos quiso hacer una fiesta estrictamente literaria, en Pinar del Río los libros convivieron con parques infantiles, tertulias al aire libre y mucha gastronomía 
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Niños en la Feria.

Para estos niños y sus mayores, una de las mejores ofertas en Cienfuegos fue el Atlas Geográfico Escolar. (Foto: JORGE LUIS SÁNCHEZ RIVERA).

Por PEDRO ANTONIO GARCÍA

El equipo de reporteros de BOHEMIA llegó a Cienfuegos el 6 de marzo, un sábado sin sol, gris como color de invierno. Cuando nuestro auto transitó por el Prado de la ciudad, divisamos a lo lejos los stands, unas carpas de lona azul mucho más idóneas para sitios de venta de libros que aquellas con anuncios de marcas de cervezas, tan criticadas en pasados años. Pero al acercarnos a ellas, una duda nos asaltó, porque apenas había público. ¿Nos habremos equivocado y ya no es aquí el recinto ferial?

En una de las carpas nos atendieron Heidy López Figueroa, directora de Bienes Culturales en el territorio, e Irma Morales, dependienta de la librería del Doce Plantas del barrio de Pueblo Grifo, quienes nos explicaron: “El primer día vino mucha gente; el segundo día, bajó; el tercero, menos, y mire usted ahora. Trajeron poco de los libros que busca la gente, a veces siete, diez ejemplares por título, y enseguida se agotaron. Y no vinieron otros que el público busca mucho: Había una vez, La Edad de Oro completa, El principito, la biografía de Raúl, Guerrillero del tiempo, de Fidel. Los de cocina y el diccionario de la lengua se acabaron el primer día. Policíacos, Joy, de Daniel Chavarría, solo un buchito que se fue rápido”.

En estas jornadas todas las ciudades del país se animan.

Han llegado nuevos libros y las carpas azules del Prado cienfueguero se animan. (Foto: JORGE LUIS SÁNCHEZ RIVERA).

Cruzamos la calle. En la librería Ateneo había una cola para los libros de autoayuda. Unos niños miraban los afiches en venta que por suerte eran de La isla del Coco y Ruy de la Pestex, y no de Messi y Cristiano, como sucedió en La Cabaña, donde parecía que el país invitado no era Uruguay sino el Barcelona y el Real Madrid. Otros compraban un libro sobre Símbolos patrios y atributos nacionales. De allí marchamos a la Biblioteca Provincial donde sesionaba un panel sobre Literatura Infantil. Uno de los asistentes era Alicia Martínez Lecuna, directora del Centro Provincial  del Libro, primeriza en estas lides pues esta es su primera Feria del Libro en ese cargo.

“Se han puesto a disposición de los lectores unos 400 títulos, incluyendo los de ediciones territoriales como Mecenas y Reina del mar, esta última de la AHS”, nos dijo. “Se ha viajado a La Habana a contactar directamente con las editoriales, se ha ido a Santiago, desde donde esperamos hoy un buen lote, pero ha habido problemas con la impresión de los libros, ya la prensa nacional lo ha informado cuando la Feria en La Habana.

“El primer día en Cienfuegos lo dedicamos a Uruguay, país invitado. El segundo, a la narrativa contemporánea; el de ayer, a la historia, y contamos con un panel de profesores universitarios con el tema Repensar a América Latina. En la zona de la Aduana, sesionan el Pabellón Infantil y por las tardes, Dios y los locos, un espacio juvenil a cargo de la Asociación Hermanos Saíz (AHS)”.

Día de la clausura en Cienfuegos

La Tía Rosa y el payaso Colorete en un momento de la clausura. (Foto: JORGE LUIS SÁNCHEZ RIVERA).

A Frank Armando Pérez Aguayo pocos lo conocen en Cienfuegos por ese nombre, incluso en algunas instituciones culturales, a pesar de ser el actual presidente de la AHS en la provincia. Sin embargo, cuando preguntamos por el payaso Colorete todos lo identifican. Lo encontramos cerca del viejo Muelle Real, encima de un tablado, haciendo travesuras con su compinche Panetela (Miguel Pérez Valdés) mientras ambos hacían disfrutar a un grupo de niños. “Vengan mañana, aquí va a ser la clausura”, nos dijo.

De vuelta al Prado, supimos que un transporte había llegado de Palma Soriano y que en tiempo récord los trabajadores del Libro lo habían descargado e inventariado y algunos de los títulos traídos ya se iban a poner a la venta.  Heidy e Irma andaban muy atareadas con los clientes que se agrupaban en su carpa. En un banco, cuatro niños disfrutaban del recién comprado Atlas Geográfico Escolar.

Dos de ellos eran hijos de Yanet y Dairién, informáticos de profesión; los otros, sobrinos. “El Atlas es lo mejor que hemos comprado. La parte infantil, de libros me refiero, ha estado flojita, en otros años ha habido mejores opciones. Los precios de algunos libros están muy altos, fíjese que los de Caligrafía valían 10 pesos cada uno y eran siete”, afirmó el matrimonio.

áreas de la Feria en Pinar del Río

La pinareña calle Martí, engalanada, exhibe sus vistosas carpas de ventas. (Foto: ANARAY LORENZO).

Evelín Fonseca es una linda adolescente que estudia secundaria básica en la escuela Frank País de la capital provincial. “Hay cosas interesantes. Los de cocina y los de pubertad se acabaron el primer día. Esta Feria necesita de más actividades, más espacios para la música, más vida”.

El domingo 7 de marzo el Prado cienfueguero amaneció más animado con nuevos títulos. En el Pabellón Infantil, una clausura por todo lo alto, con un espectáculo pensado para los niños. A Colorete y Panetela se les unieron esta vez la escritora Geisy Rojas y la Tía Rosa y su proyecto infantil. Rafael González Muñoz presentó el libro Sobras de la buena pipa.

Odalys González Acea, directora provincial de Cultura, hizo un aparte con BOHEMIA. “Quisimos hacer una feria de libros, una fiesta literaria, no un carnaval ni una feria gastronómica. Se buscó para las actividades musicales a intérpretes cuyas obras tuvieran que ver con la literatura, es decir, trovadores, jazzistas. El programa se hizo en consenso con los intelectuales cienfuegueros que concibieron esta feria así. Sí, estamos conscientes que como toda obra humana es perfectible”.

Camino de Vueltabajo

Tertulias del Milanés en Pinar del Río

Una de las ya habituales tertulias en los portales del teatro Milanés. (Foto: ANARAY LORENZO).

Pinar del Río tiene su concepción muy propia de lo que debe ser la Feria del Libro en su territorio. Uno puede estar de acuerdo o no con ella, pero a los vueltabajeros les da resultado. La céntrica calle Martí se engalana y a continuación de los sitios de venta de libros, una enorme caimana (¿o era varón?) abre sus fauces para que en su vientre penetren los niños, que brincan a gusto dentro de la bestia. En el portal del teatro Milanés hay un encuentro con un autor y al terminar, en un local aledaño, brinda sus interpretaciones una banda de músicos. Más allá de la librería Ateneo, junto a un stand de los comunicadores sociales, comensales paladean deliciosas frituras de maíz.

Este año ostentaban un mejor diseño tanto las carpas, de toldo blanco, que ofertaban las novedades literarias, como los kioscos de madera, con una mejor terminación que en años anteriores, donde podían hallarse libros infantiles, artesanías, mapas, afiches y multitud de cosas. En la calle Rafael Ferro, el camino hacia La Coloma, los aparatos infantiles de juego convivían con los puestos de gastronomía variada. Mientras los adultos merendaban o almorzaban, los niños se divertían de lo lindo en las camas suecas, los carritos mecánicos, la estrella, los tiovivos y el ya tradicional Sungo el dragón, con sus vueltas interminables en el aire perseguidas por los gritos de pequeños y hasta de adolescentes.

En el almacén distribuidor hallamos a Silvio Álvarez de la Campa, comercial de la Dirección Provincial del Libro, quien nos informó que unos mil 500 títulos, incluyendo 300 novedades, se han puesto a la venta, con un total de más de 150 mil ejemplares. Por su parte, Luis Enrique Rodríguez Kike, director de Ediciones Loynaz, nos habló de los 26 textos impresos en formato Rizo por la provincia que se ofertan, aparte de ocho más coeditados con poligráficas nacionales, 45 mil en términos de ejemplares.

Feria en Matanzas

Por la Feria del Libro en Matanzas también estuvo BOHEMIA y constató que la mayor oferta fue en literatura infantil y títulos de las ediciones territoriales. (Foto: JORGE LUIS SÁNCHEZ RIVERA)

En nuestro recorrido por las carpas de venta, dialogamos con la población. Según consenso, se reiteran muchos títulos de la pasada feria, aunque se reconoce que hay variedad en la oferta. BOHEMIA también anduvo por tertulias y paneles. Una presentación de libros en la escuela militar, los Camilitos, devino encuentro entre historiadores y jóvenes. Nersys Felipe departió con el pueblo en el portal del Milanés. En general, el programa académico se comportó coherente y con aceptable asistencia de público. Llama la atención la promoción que hacen en estas ferias los pinareños a sus autores y cómo olvidando vanidades, los de renombre nacional dan a conocer, sin hipérboles ni apologías, a aquellos de la provincia menos conocidos.

La Feria del Libro continúa recorriendo la geografía nacional y ahora invade la tierra oriental.

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Pedro Antonio García

 
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