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Publicado el 16 Marzo, 2016 por ACN en Cultura
 
 

Leandro de la Rosa: “El cine joven cubano busca evolucionar”

Confiesa que desde sus años en San Alejandro le interesó el arte digital, el videoarte, pues lo hacía era pintura tradicional, pero empezó a descubrir que le faltaba algo de movimiento, “le faltaban 23 cuadros más para completar los 24 que tiene el cine”
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Leandro de la Rosa, joven cineasta

Leandro de la Rosa, de 26 años de edad, deviene el primer egresado de la Facultad de las Artes de los Medios de Comunicación Audiovisual (Famca).

Texto y Fotos MARIATERESA HERNÁNDEZ MARTÍNEZ
Servicio Especial de la ACN

Leandro Javier de La Rosa es un joven realizador que no teme a los desafíos. Graduado de la Academia de Artes Plásticas de San Alejandro descubrió que su camino estaba en el cine, y ha iniciado su rumbo por los cortos de ficción y el dibujo animado.

Con 26 años de edad deviene el primer egresado de la Facultad de las Artes de los Medios de Comunicación Audiovisual (Famca) que se gradúa en cuatro años, un año menos del tiempo previsto por la única escuela puramente nacional del séptimo arte.

Luego de Balas ciegas, Anfitrión y Círculos rotos, ahora culmina otro material titulado Patria Blanca, que defiende el valor de la familia y concursa en la XV Muestra de Jóvenes Realizadores, que se celebrará del cinco al 10 de abril próximo.

¿Cómo transitas de la plástica a la realización audiovisual?

–Desde San Alejandro siempre me interesó el arte digital, el videoarte. Lo que yo hacía era pintura tradicional, pero empecé a descubrir que a esa pintura le faltaba algo de movimiento, le faltaban 23 cuadros más para completar los 24 que tiene el cine.

“Me gradué con 10 cortometrajes de animación, que al final eran pequeñas pinturas en movimiento. Fue lo primero que hice, a partir de ahí empecé a contar historias.

“Nunca fui un buen pintor en el sentido estricto de la palabra, porque el pintor ve más allá del cuadro, y esa profundidad no logré verla nunca, por eso decidí entrar en la Famca.

“La obra que verdaderamente ha marcado mi trayectoria fue Círculos Rotos, una tesis que dirigí en tercer año de la carrera. Yo contaba con el proyecto hecho y una muchacha que quería graduarse por Sonido se interesó y empezamos a producirlo.

“Me enfrenté a eso como un niño que ve las cosas por primera vez: las luces, los actores, un equipo de más de 50 personas, y es duro, sobre todo, por la falta de experiencia. A partir de ahí creo que he hecho las cosas un poco más seriamente.

“Es decir, conocer más la técnica, los tipos de cámara, la riqueza del sonido y la edición, saber dónde poner una luz, porque una luz te define una toma al ciento por ciento, se aprende poco a poco. Los retos siempre son la mejor enseñanza”.

Te presentas en esta Muestra con la ficción Patria Blanca, ¿cuál es el argumento de la historia?

En estos momentos está preparando la Muestra de Cine Joven.

En estos momentos está preparando la Muestra de Cine Joven

Patria Blanca fue mi tesis de graduación del Instituto Superior de Arte, un proyecto que ya había empezado a producir de manera independiente y con el cual solicité finalizar la carrera en cuatro años. Fue un gran reto porque era la primera vez que se hacía en mi escuela.

“El argumento habla de Matos, un muchacho de 18 años que se encuentra pasando el Servicio Militar cuando enferma su abuelo y no puede recibir pase. Tal constituye el detonante de la historia.

“Se llama Patria Blanca porque es la patria que él descubre más allá de lo que aprendes en la escuela, la patria que también es tu casa, tu madre, tu padre, tu familia”.

– ¿Cómo fue la experiencia de rodaje?

–“Casi siempre trabajo con mujeres, es como una debilidad, porque me parecen más sensibles para las historias que cuento, y en este corto me costó trabajo adentrarlas, pero al final lo consiguen porque el valor de la familia es universal.

“Conmigo se graduaron el fotógrafo Roger Carballosa, que es el director de Fotografía, y la productora Lisandra Falcón. Todos los demás son trabajadores profesionales del ICAIC. Entre los actores están Lynn Cruz, Joel Hernández y Aramís Delgado, entre otros.

“Filmamos en el IPVCE Vladimir Ilich Lenin, en los almacenes Cubanacán del ICAIC, en una finca del ICRT, en Managua, y en la Escuela Internacional de Cine de San Antonio de los Baños.

“El corto fue hecho gracias a muchos amigos, utilizamos la cámara Black Magic, que es muy costosa y yo la conseguí con un amigo. También tuve el apoyo del ICAIC, que asiste las tesis todos los años, y el ICRT dio el pago a los actores.

“Ganamos también varios premios con el guión: una beca de la Asociación Hermanos Saíz, un premio en el Festival Imago, y otro de postproducción de sonido en el espacio Haciendo Cine, de la Muestra de Jóvenes Realizadores”.

–Desde la Décima Muestra hasta hoy te has venido interesando por los cortos de ficción y el dibujo animado, ¿qué encuentras en estos géneros?

–La animación viene como una necesidad, porque muchas veces la ficción limita esa fantasía más utópica que uno tiene oculta. El dibujo animado trasciende esos límites, además, aunque no tengas dinero o una cámara, lo puedes hacer desde tu casa.

“Por otra parte, la ficción es ese mundo alternativo donde puedo tener dominio de todo. Yo no tengo fuerza para encontrarme con personajes reales y enfrentarme a la vida real.

“Siendo estudiante hice un documental que se llama Primer Plano, sobre una leyenda de la televisión, un señor muy mayor, que ahora es extra de cine y me gustó hacerlo pero fue muy duro. Por eso prefiero irme con un actor y hacer esa misma vida de mentira”.

Has tenido la oportunidad de participar como jurado en el Festival Imago, ¿cuáles son las tendencias del cine joven en Cuba?

–Hay dos vertientes. La gente se inclina por el corte social o por el corte intimista y autoral. Generalmente uno opta por lo que ve todos los días, las cuestiones que lo afectan, eso es lo que se está contando ahora mismo.

“Antes tener una cámara era impensable, ahora cualquier amigo te puede prestar una y la democratización de los medios ha llegado a ser un arma de doble filo porque con esa cámara podemos filmar cualquier cosa, no necesariamente de calidad, también se ven muchos materiales iguales.

“Hace algunos años se trabajaba más empíricamente, se hacía por primera vez un guion después de siete u ocho obras, pero gracias a la Muestra y a muchos otros espacios, se le está dando importancia y se conocen un poco más las estructuras clásicas. En la Famca no existe Cátedra de guión, sin embargo, las clases de esta materia, han tomado un poco más de seriedad”.

¿Qué opinión tienes de la Muestra como espacio de acceso de los jóvenes al audiovisual?

– La Muestra siempre ha sido como la casa, el lugar donde los jóvenes tenemos voz dentro de la institución, el espacio que he tenido para ver mis cortos en un cine.

“Muchas veces uno trabaja para sí mismo, porque no hay dónde ponerte, porque en las provincias no hay cines para sustentar los festivales, pero allí te dan la oportunidad de que no sea así, de que vengan 100 personas y vean tu obra.

“La Muestra se mantiene como el espacio para iluminar a los jóvenes que están empezando, darle la oportunidad a quien no ha estudiado, conocer a mucha gente y mover ideas. Además, es siempre un reto volver y tratar de hacerlo mejor”.

¿En qué proyectos trabajas actualmente?

– Ahora mismo dirijo la inauguración y clausura de la Muestra, que es por tradición como un gran espectáculo, y crea expectativa porque siempre se organiza por alguien diferente. Yo diría que es como un premio simbólico, algo que también agradezco a este evento, por la confianza aunque seas joven.

“También estoy escribiendo una historia de terror campestre, me interesan mucho las cosas del campo, un mundo inexplorado por mí; los cuentos de los guajiros que tienen una base muy fantasiosa pero al mismo tiempo real. Me interesa hacer un cine de género partiendo de ahí. Estoy escribiendo bastante y creo que puede terminar en un largometraje, mas no es algo inmediato”.

¿Cómo ves el cine joven cubano?

–Creo que estamos cogiendo un poco de conciencia de lo que se puede hacer con lo que tenemos en la mano. Quizás estamos mejorando en calidad, o quizás no, pero el cine joven cubano trata de evolucionar todo el tiempo y reconocerse dentro de su realidad.

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