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Publicado el 28 Marzo, 2016 por Sahily Tabares en Cultura
 
 

PROYECTO PALOMAS: Relatos del alma

Por: SAHILY TABARES
Fotos: LEYVA BENÍTEZ

Visibilizar conflictos del mundo sumergido es una de las prioridades de la Casa Productora.

Visibilizar conflictos del mundo sumergido es una de las prioridades de la Casa Productora.

Quizás, nada hay más codiciado que el secreto del otro. Lo revelan en el documental Estoy viva…lo voy a contar, voces positivas de 14 mujeres sobrevivientes de actos violentos, al compartir angustias, frustraciones, esperanzas; sentimientos en los cuales afloran la ética y el dolor en defensa de una convicción, no se pueden dejar de lado nuevas oportunidades dadas por la existencia.

El estremecedor relato exhibido en la habanera sala Fresa y Chocolate, como parte de la programación por el aniversario 57 del Icaic, reúne testimonios de quienes denuncian el terrible flagelo en la magnitud de problema social y público, no como una cuestión privada.

En ellas, la memoria rediviva por el desasosiego, lejos de provocar renuncia de aspiraciones y fe, las refuerza, pues contribuyen a procesos de denuncia, prevención, saneamiento, al impulso del empoderamiento de las mujeres, el desmonte de estereotipos y roles tradicionalmente asignados, según el sexo biológico.

Estas historias de vida patentizan urgencias de personas con derecho al progreso, la felicidad, la plenitud del ser y el hacer. Desde el lenguaje como expresión del pensamiento confiesan ternezas ausentes, laceraciones sufridas durante la infancia que rasgaron la piel y el alma.

Lisette Vila, directora del proyecto.

La documentalista Lisette Vila dirige el Proyecto Palomas.

Cada una percibe cómo la imposición del dominio patriarcal establece manifestaciones de la violencia por razones de género, insultos, humillaciones, celos, imposición mediante la fuerza, la intimidación y el chantaje de relaciones sexuales sin consentimiento; atentados contra la integridad psíquica y emocional, mecanismos de control y vigilancia sobre el uso y la distribución del dinero.

En Estoy viva…, todo se dice, sin culpa, ambages ni medias tintas. La exploración de la psiquis humana apela a la inteligencia, lo sensorial, el compromiso, la vocación de servicio de otros. La espiritualidad se asume como forma de conciencia, estimula el redescubrimiento de lo más íntimo, la lucha contra miedos y soledades acalladas en el fuero interno por pudor, amenazas o desconfianza.

Con guion y dirección de Lisette Vila e Ingrid León, este documental del Proyecto Palomas, Casa Productora de Audiovisuales para el activismo social, despliega en 45 minutos, capacidad indagatoria y polifonía textual. La cámara tiene una intervención activa en la narración y en el desenlace, profundiza en estados de ánimo, orígenes de conflictos, transgresiones y esencias, a los cuales, la solidaridad no siempre suele llegar.

De hecho, inscribe –en el sentido de adjudicarle un nuevo significado a la imagen en otros contextos–, la visibilidad de mundos sumergidos en el silencio que, sin dilación, exige acciones individuales y colectivas.

En el discurso narrativo sonoro visual ningún elemento es inocente. La niña redimensiona su connotación simbólica, alerta desde una perspectiva difícil de ignorar; mueve al espectador, lo implica en esa otra realidad, distante y, por qué no, cercana a la vez.

Ingrid León, joven realizadora.

“La violencia contra las mujeres y las niñas no tiene rostro”, precisa la joven realizadora Ingrid León.

En la puesta audiovisual miradas de densidad sociológica y antropológica establecen nuevas estrategias de conocimiento de lo humano, aquí, ahora. La dirección de fotografía de José Luis Mederos, junto a las imágenes fijas de Humberto Mayol, Laura Alejo y Javier Rodríguez, integradas en la muestra Lo que se ve existe y lo que existe tiene derecho, estimulan el pensamiento, el estudio desde un enfoque transdisciplinario del universo icónico y de lo cotidiano.

El sostenido nivel de tensiones de voces que comparten el dolor, incomoda. Pocos instantes de placidez, de atmósferas gratas, forman parte de lo visto. Ninguna complacencia gravita entre personajes y públicos, la puesta genera complicidad contra la violencia de género, la cual se produce con independencia de la posición de las personas, pues atañe a toda la sociedad.

El cambio de los estilos de vida y el fomento de una cultura de paz nutren la plataforma del Proyecto Palomas en funciones socioculturales y humanistas en tanto socializa problemáticas referidas a la inclusión, la equidad social, el respeto a capacidades diferentes, el cambio climático, la salud, las enfermedades de transmisión sexual y el VIH-Sida.

Con sensibilidad comprometida, el equipo de la Casa Productora… aporta al trabajo de promoción comunicativa que privilegia el activismo social, el conocimiento generado por investigaciones científicas en la academia, el aprendizaje y la superación humana para vivir mejor.


Sahily Tabares

 
Sahily Tabares