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Publicado el 24 Marzo, 2016 por Prensa Latina en Cultura
 
 

Sabor del Buena Vista Social Club en El Líbano

La actuación en Beirut formó parte formó parte de la gira mundial Adiós Tour de la agrupación cubana, creada en la década de 1990. Muy emotiva la visita al Centro de Niños con Cáncer de El Líbano
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Orquesta cubana Buena Vista Social Club

En Buena Vista Social Club ha dejado su impronta también en Beirut. (Foto: descargalatina.cl).

En la noche cantaron y encantaron, pero para los integrantes de Buena Vista Social Club la visita a un centro de niños con cáncer fue el hito más altruista de su memorable paso por El Líbano.

La orquesta creada en Cuba en la década de 1990 se presentó anoche en el Centro de Exhibiciones y Esparcimiento de Beirut (BIEL, por sus siglas en inglés) con un programa de doble tributo: a sus legendarios fundadores ya fallecidos y a un público heterogéneo que bailó y aplaudió sin cesar, refiere la Agencia Latinoamericana de Noticias Prensa Latina

Pero la vitalidad infatigable de Omara Portuondo, la Diva del Buena Vista Social Club (BVSC), y la genialidad de músicos y demás intérpretes de la banda encandilaron mucho antes a pequeños que reciben tratamiento en el Centro de Niños con Cáncer de El Líbano.

En las instalaciones de esa institución benéfica, responsable de la invitación para hacer el concierto, la visita se trastocó en un espectáculo carente de protocolos, programa, luces y flashes, aunque estuvo henchido de ternura y confraternización entre artistas e infantes.

Los músicos improvisaron con lo que tenían a su alcance y cantaron tres temas con la ayuda de niños que innovaban a su modo en la percusión. Hubo sonrisas, lágrimas de alegría y, sobre todo, mucha ilusión devuelta a quienes allí reciben tratamiento.

“Fue una experiencia única, linda y muy emocionante”, comentó Kyra Michaela Carbonell, gerente de la gira denominada Adiós Tour, al relatar el grado de empatía de pacientes y personal del centro con los cubanos y demás miembros de la banda, cuyo director musical es el brasileño Swami Antunes de Campos.

A Beirut llegaron desde Japón como parte del periplo que durará unos 45 días, pero ni la gélida noche ni las barreras idiomáticas impidieron que el público sucumbiera a la voz vital y melódica de Omara Portuondo, a los juegos con el laúd de Barbarito Torres ni a la vibrante trompeta del Guajiro Mirabal.

Bajos (Pedro Pablo Gutiérrez), bongó (Alberto “La noche” Hernández), piano (Rolando Luna), timbales (Filiberto Sánchez), congas (Andrés Coayo), las trompetas de Guajirito Mirabal (Luis, hijo) y Luis Alemañy, y las voces de Carlos Calunga y la sensual Idania Valdés, fueron “un regalo de los dioses”.

Así lo describieron en la noche mientras danzaban cuatro jóvenes libaneses, uno de los cuales mostraba orgulloso la bandera de Cuba dibujada en su rostro y recordaba a Prensa Latina que hace años gozó también cuando Chucho Valdez vino al Festival Internacional de Biblos.

El Adios Tour fue por momentos transgresor y provocativo, no tanto para los libaneses y latinos residentes aquí bailadores de salsa que no desaprovecharon la ocasión, sino para ese segmento más elitista con solvencia para pagar los altos precios de entrada y que terminó desdeñando la circunspección.

Bésame mucho, Quizás, 20 años, El cuarto de Tula, Lágrimas Negras, Chan chan y muchas otras canciones cuya inmortalidad sentenció definitivamente el BVSC tuvieron como valor añadido la constante proyección de imágenes de los fundadores de la orquesta, cada uno merecedor de ovaciones.

Manuel “Puntillita” Licea, Francisco Repilado “Compay Segundo”, Ibrahim Ferrer, Rubén González y Pío Leyva, fallecidos entre 2000 y 2006, fueron evocados al cierre del concierto cuando sus excompañeros y el público se dijeron adiós con la cubanísima Guantanamera y gritos de “¡Cuba, Cuba…!”

 

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