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Publicado el 13 Abril, 2016 por Raul Medina Orama en Cultura
 
 

Camino de letras al sol

En Villa Clara la Feria del Libro avanza como evento autónomo   
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Como es habitual el recinto ferial estuvo emplazado en el Parque Vidal y sus alrededores.

Como es habitual el recinto ferial estuvo emplazado en el Parque Vidal y sus alrededores. (Foto: MARTHA VECINO ULLOA).

Por RAÚL E. MEDINA ORAMA

Contra la persistencia del “astro rey” lucharon los organizadores de la Feria Internacional del Libro (FIL) en Villa Clara, y también contra el protagonismo de los abastecedores de los mercados agrícolas. Entre el 25 y el 29 de marzo, quien caminara durante la cresta del mediodía por el parque Leoncio Vidal –en la capital, Santa Clara– pensaba que es mejor estar en casa que en medio del bochorno preestival.

“Prefiero no salir”, decían algunos. Otros, como Lisandra Gómez, fueron casi todos los días a las bellas carpas esparcidas por las calles del centro citadino. La joven madre buscaba el libro para niños Había una vez… Quería regalárselo a Bryan, su hijo de dos años, que corría cerca de ella y a los transeúntes azotaba con un globo azul. “No he encontrado el libro, todo el mundo anda detrás de él; por ahora solo compré algunos cuadernos de colorear”, declaró.

Cerca, Maritza Olazábal, de 75 años, comentó: “En la feria no hay casi nadie, ¡pero si sacan diccionarios, usted verá!”, y apuró el paso para alcanzar un buen lugar en la cola de un mercado agropecuario. “Porque libros habrá todo el año…” dijo la anciana, y dejó plantados en el parque a los reporteros de BOHEMIA.

Por la iniciativa autóctona

Por su parte, la directora del Centro Provincial del Libro (CPL), Susel García Mena, vio la edición villaclareña de la FIL con buenos ojos: “Creo que esta ha sido mejor feria que la del año pasado”, declaró en un breve instante que le permitió la vorágine del evento. Como botón de muestra, esgrime los 144 000 ejemplares vendidos solo el primer día. Según la funcionaria, este año no tuvieron menos libros que en otras ocasiones.

“Hubo una apertura que permitió a todas las provincias la autogestión, lo cual implica salir y negociar con las editoriales nacionales, luego de que lleguen los volúmenes asignados. Debemos continuar adaptando el evento a las posibilidades reales de cada territorio y no medir las experiencias del interior del país según el rasero de La Habana, que es muy diferente por la cantidad de personas convocadas y los compromisos contraídos por sus organizadores con los expositores extranjeros”.

Susel García reconoce la ausencia de títulos muy demandados, pero refiere que en ocasiones resolver tal situación escapa a las competencias del CPL. Si –por ejemplo– le envían apenas mil ejemplares de un clásico como Había una vez… y se agotan rápidamente, solo les queda promocionar otras propuestas de similar relevancia. Como alternativa, en Villa Clara optaron por publicar la colección Pintacuentos, integrada por obras de notables escritores de la región, empeño de Sed de Belleza, editorial de la Asociación Hermanos Saíz.

Susel García Mena, directora del Centro Provincial del Libro.

“Esta ha sido una mejor Feria, hubo mayor organización”, afirmó la directora del Centro Provincial del Libro. (Foto: JORGE LUIS SÁNCHEZ RIVERA).

“Lo ideal sería que si necesitas un texto específico, salieras y lo encontraras, pero si no sucede así esto no demerita la calidad del evento, ni significa que todo el movimiento cultural que genera carezca de valor”, concluyó la directiva.

Si algo respalda la celebración de la FIL aquí es lo producido por dos editoriales locales. Capiro propuso 23 títulos, entre ellos la novela erótica Triángulos mágicos, de Chely Lima; libros de ensayos como Lecturas y relecturas. Ensayos sobre literatura y cultura, del relevante hispanista cubano-americano Roberto González Echevarría; así como el poemario Corazón verde tatuado, escrito por Mildre Hernández, ganadora del Premio Casa de las Américas 2015 y presidenta de Honor de la FIL en su capítulo villaclareño.    

Por su parte, Sed de Belleza honra su nombre con publicaciones de cuidada factura visual y autores disímiles, en un catálogo que incluye desde bisoños hasta renombrados escritores.

Jorge Luis Rodríguez, su director, declaró a BOHEMIA que a pesar de las demoras en la llegada de los insumos para completar el plan regular de publicaciones, entre este y los textos del plan especial suman 16 títulos (además de la colección Pintacuentos), y la mayoría de ellos también tienen su versión en libros electrónicos (e-books). Sin embargo, no se comercializan aún en este formato, que sin duda abarata los costos, “porque hay muchos intermediarios y la editorial no se beneficiaría como debiera”.

¿Algunos de los títulos recién publicados por Sed de Belleza? Anoten: las novelas ¡Bernabé, Bernabé!, del uruguayo Tomás de Mattos y El polvo y el oro, del cubano Julio Travieso Serrano; la selección Ensayos de Michel de Montaigne; y el cuaderno de entrevistas sobre el documental cubano en la década de los 90, La zozobra en el ojo del huracán, de Diona Espinosa.

Relecturas y homenajes

No faltaron “rarezas” –en el contexto cubano– tales como las novelas Ferdydurke, del polaco Witold Gombrowicz y 1984, escrita por el británico George Orwell, ambas de la Editorial Arte y Literatura. En los anaqueles también abundó la flamante edición de Juntacadáveres, de Juan Carlos Onetti, uno de los aportes de la Colección Literatura Latinoamericana y Caribeña, de Casa de las Américas, en el tributo a las letras del país invitado en esta FIL.

Porque no solo de vender libros se hace un evento de esta magnitud, abundaron las conferencias y las presentaciones especiales, las oportunidades para los lectores de conocer los rostros de relevantes intelectuales, escucharlos de primera mano. Fernando Martínez Heredia –Premio Nacional de Ciencias Sociales 2006, entre otros reconocimientos– disertó sobre Cultura y colonialismo, cultura y liberación, e hizo un llamado a reivindicar el patriotismo de profunda matriz popular, el comprometido con la Revolución de los humildes, porque un nacionalismo sin apellidos puede ser manipulado. Además, la Universidad Central Marta Abreu de Villa Clara le entregó la condición de Paradigma del Promotor Cultural.

El presidente de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, Miguel Barnet, presentó la edición homenaje al cincuentenario de su libro Biografía de un cimarrón (Sed de Belleza) como “una de las mejores y más cuidadas que se han hecho”. También Zuleica Romay, máxima autoridad del Instituto Cubano del Libro, promovió su volumen Cepos de la memoria. Impronta de la esclavitud en el imaginario social cubano (Ediciones Matanzas).

A la vera del quiosco

Lina de Feria, junto al escritor Arístides Vega Chapú.

Lina de Feria fue agasajada con El Zarapico, máxima distinción cultural otorgada por la Asamblea Provincial del Poder Popular, en el espacio literario conducido por el escritor Arístides Vega Chapú. (Foto: MARTHA VECINO ULLOA).

Según varios encuestados, organización es la palabra que define a esta Feria del Libro en Villa Clara. Una de las libreras dijo que los textos estuvieron mejor repartidos, pues antes había más quioscos y a veces se agotaba en uno y la gente creía que ya no existían en ningún lugar.

“He visto a muchas personas comprando libros, sobre todo temprano, por las mañanas”, comentó Francys Romero, un profesor que vive cerca del recinto ferial. Según la directora del Centro Provincial del Libro, poco antes de concluir la cita, se habían comercializado más de 400 000 ejemplares.

El joven periodista y editor Yandrey Lay Fabregat cree que este también fue un evento bello. Recién publicó La vez que Borges conoció a Ilyá Prigogine (Sed de Belleza), volumen “de ensayos ligeros para que el lector se acerque a la literatura mediante el asombro”. Con solo un libro anterior a su cuenta, fue impresa una gran pancarta donde se le promociona, igual sucedió con casi todos los autores de la provincia y los principales homenajeados este año.

Uno quisiera que el protagonismo del libro entre nosotros no fuera destello de cinco días al año. Por ahora, tranquiliza ver cómo en Santa Clara se avanza en el camino de lograr una fiesta literaria más autogestionada, a pesar de precariedades y otras urgencias.

 

 

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Raul Medina Orama

 
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