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Publicado el 30 Mayo, 2016 por Ariel Trujillo en Cultura
 
 

Consumo cultural: Empaquetando el deber ser

Prevalece la preferencia por el Paquete.

Desde la llegada del Paquete, muchos cubanos han disminuido su atención hacia la televisión. (Foto: JORGE LUIS SÁNCHEZ RIVERA).

Por ARIEL TRUJILLO VARELA

Más de una vez escuché decir que los cubanos somos “los reyes del invento”. Debe ser por esa habilidad que tenemos para sacar el as escondido bajo la manga, incluso en las peores situaciones. El Paquete Semanal es, precisamente, una de esas ocurrencias que no se ven todos los días, capaz de enfrentar hábitos y dinámicas establecidos en la sociedad.

A nadie se le hubiera ocurrido pensar, cinco años atrás, que un medio alternativo fuera a hacerle el pulso a la televisión nacional en el afán por conquistar las audiencias. Según un estudio realizado por Vanessa Márquez, especialista del Centro de Investigaciones Sociológicas del Instituto Cubano de Radio y Televisión (ICRT), desde la llegada del Paquete, un gran porcentaje de los consumidores ha disminuido su atención hacia ese medio, aunque sin llegar a relegarlo a un segundo plano.

En parte, eso se debe a que este amasijo de un terabyte de información –el Paquete– ha sido concebido no solo para llegar a cada uno de nuestros hogares, sino también para captar la atención de todos, sin distinción de edad, sexo o nivel cultural.

Un rosario de ofertas de diverso tipo, pero la mayor cantidad de gigas la acaparan telenovelas y reality shows. Se abre, entonces, una interrogante que no para de rondar las mentes de los responsables de las políticas culturales: ¿le habrán ganado la fascinación y la banalidad a la capacidad crítica?

Fabio Fernández, director de Contenidos y Programación del ICRT.

Para Fabio Fernández, la principal estrategia del ICRT es ofrecer más programas nacionales que realcen la cultura y los valores de los cubanos. (Foto: mesaredonda.cubadebate.cu).

Bienvenido sea el ocio

La investigación antes citada reveló cuestiones interesantes. De una muestra de 394 consumidores del Paquete, más del 60 por ciento dijo adquirirlo por préstamo, lo cual demuestra una gran capacidad distributiva, no solo a través de los vendedores.

Los encuestados de la tercera edad corroboraron su preferencia por la televisión nacional, mientras los jóvenes revelaron mayor interés en el Paquete, que suelen ver en compañía, fundamentalmente en pareja. El horario más acostumbrado para los que ven TV es de ocho a 10 de la noche, de lunes a viernes, justamente cuando se supone que sale al aire lo más estelar.

En entrevista con BOHEMIA, Fabio Fernández, director de Contenidos y Programación del ICRT, e investigador social en el campo de los medios de comunicación, dijo que “los jóvenes siempre han sido uno de los públicos más difíciles de fidelizar a los medios tradicionales, porque su actividad social típica es la de relacionarse: salir, conversar, hacer deportes y al ocio pasivo le dedican tiempo, pero no tanto como se cree cuando se les compara con los adultos mayores o los niños”.

“El entretenimiento y ver lo que se quiere en el momento que se quiere fueron las principales opciones señaladas cuando se les preguntó a los encuestados sobre sus motivaciones para interesarse por el Paquete. Consumir lo que no se transmite por nuestros canales, también fue respuesta muy frecuente y, en menor medida, se señaló el aprendizaje”, comenta a BOHEMIA la autora de la investigación.

Animado de Elpidio Valdés.

Elpidio Valdés, uno de los mejores animados cubanos de todos los tiempos. (Foto: cubasi.cu).

Las series, películas y novelas resultan las grandes preferencias del público, apunta Vanessa Márquez. Las producciones estadounidenses acaparan la mayor atención cuando de cine y series se trata. Pero también destacan las realizaciones españolas, luego del éxito de algunas como Aída, El Internado o La que se avecina, del gusto principalmente de adolescentes. Colombia también se ha ganado la atención con sus narco-novelas.

Según Idania Rodríguez, quien comercializa el Paquete en el municipio capitalino de Playa, “muchas mujeres piden novelas de los canales Telemundo y Televisa; algunas jovencitas compran doramas (programas coreanos románticos) y muy pocos muchachos, las series mangas; Caso cerrado goza de gran popularidad, aunque últimamente no tanto”.

Policiacos, humorísticos y aventuras son los géneros más solicitados por todas las generaciones, mientras el terror, la ciencia ficción y la fantasía son elegidos principalmente por los jóvenes, más propensos a dejarse encandilar por la vorágine de zombis y efectos especiales, antes que por un buen guion.

Pero, aparte de preferencias audiovisuales, lo más significativo es la respuesta de muchos encuestados a la pregunta sobre los aspectos negativos del Paquete. La mitad no halló ningún inconveniente y solo una minoría se refirió críticamente a los contenidos.

¿Tendrán razón los que alertan sobre una gradual desideologización en un sector de la sociedad cubana, hecho traducido, en este caso, en un consumo acrítico de los productos culturales?

Para Jesús González Requena, catedrático de Comunicación Audiovisual de la Universidad Complutense de Madrid, la televisión es el símbolo de una cultura de masas que se convierte cada vez más en incultura para aumentar su aceptación entre el público, que a la larga se hace dócil y deja de pensar.

Esta teoría concibe la televisión como una industria cultural que tiende a vaciar los sistemas de valores, reduciendo todo al simple espectáculo, al tiempo que no define al ciudadano por su ética, sino por la lógica del mercado y el capital.

Elogio a la banalidad

El Paquete también ofrece reality shows, muy demandados por las audiencias. Algunos de esos concursos de participación muestran a gente con mucho talento. Otros son puros bodrios mediáticos que exhiben una sociedad envuelta en pleitos de barrios, conflictos familiares, mentiras que al final son “descubiertas”.

La vulgaridad y la falta de educación son utilizadas como gancho para atrapar la atención de los espectadores, induciéndolos a un placer sádico, aun cuando se cuestionen la autenticidad de personajes supuestamente chistosos o espontáneos.

El Gran Hermano, que toma su título de una célebre novela del escritor inglés George Orwell, es quizás el reality más popular a nivel mundial. En este, los concursantes tienen que renunciar a su privacidad y realizar sus actividades diarias: comer, dormir, charlar, en fin, vivir, frente a las cámaras.

En verdad, no se trata totalmente de personas comunes deseosas de sus minutos de gloria, pues la selección toma en cuenta determinados rasgos de personalidad necesarios para competir por el jugoso premio. Cabe preguntarse cuánto de realidad hay en estos programas, donde los candidatos jamás hubieran vivido esas realities, si no fuera por la televisión.

Tanto los animados como los videojuegos ejercen una fuerte influencia en la formación de niños y jóvenes. (Foto: JORGE LUIS SÁNCHEZ RIVERA).

Tanto los animados como los videojuegos ejercen una fuerte influencia en la formación de niños y jóvenes. (Foto: JORGE LUIS SÁNCHEZ RIVERA).

“Ha habido una dicotomía con la definición de entretenimiento, oponiéndose muchas veces a lo racional, cultural, importante, decente, aceptable, y eso es un error”, comenta Fabio Fernández, quien además asegura que “la televisión cubana nunca va a transmitir contenidos del Paquete, tales como algunos reality shows, que son una ofensa a las personas”.

Trazando estrategias

Como política del ICRT para mejorar la televisión y contribuir, en parte, a fomentar programas más interesantes y cercanos a nuestra realidad, el directivo destaca “un decrecimiento de la programación cinematográfica, un incremento de la producción nacional, más presencia de documentales cubanos, programas musicales, la novela cubana de lunes a viernes y más programas de participación.

“Nos faltan espacios de ciencia y técnica, y quisiéramos tener uno que ayudara a fomentar la cultura audiovisual, para que el público sea cada vez más crítico y menos pasivo. Para eso hay que hacer un análisis, un desmontaje artístico, y si logramos que además sea entretenido, tendremos un receptor más preparado para enjuiciar tanto nuestra televisión como la del resto del mundo”.

Explica Fernández que para ofrecer una telenovela cubana diaria, de lunes a viernes, “hay que tener otras en diferentes momentos de producción: una en grabación, otra en edición. Lo que se va a transmitir en 2017 o 2018 se tiene que producir desde ahora. Los programas en vivo son para el momento; si la serie es corta, puede estar para el verano, pero 70 u 80 capítulos ya son para el año próximo”.

Para muchos, nuestra televisión parece haberse estancado desde hace varios años, e incluso, si se le compara con la de una década atrás, pudiera pensarse en un decrecimiento productivo. Según los anuarios de audiencia del ICRT, antiguos espacios populares como Arte 7, La película del sábado y la novela cubana ya no tienen el mismo público que antes.

Ahora las opciones se han multiplicado, pero, ¿dónde quedaron las novelas polémicas, de las que todo el mundo hablaba; los animados como Elpidio Valdés y aquellas Aventuras inolvidables? Comenta Fabio que estas últimas tuvieron que ser suspendidas por razones económicas y hasta ahora no se han vuelto a grabar. De aquel tiempo a hoy, los gustos han cambiado mucho y se han alejado de la aventura clásica.

Proyectos que mejorar

Joven Club de Computación.

Uno de los mayores retos de los Joven Club es mejorar el servicio de Mi Mochila. (Foto: juventudrebelde.cu).

En uno de los debates de la Comisión de Atención a la Niñez, la Juventud y los Derechos de la Mujer, en la pasada sesión del Parlamento, se resaltó el papel determinante de los Joven Club de Computación y Electrónica en la formación de valores y en la vida sociocultural de las comunidades, en tanto contribuyan a la informatización de toda la sociedad, incluidos los lugares más apartados e intrincados.

Se exhortó a desarrollar iniciativas locales para lograr que se conozcan todas las posibilidades que brindan estos centros. En ese sentido, el todavía poco conocido servicio de Mi Mochila, especie de paquete gratuito de mayor representación nacional y confeccionado por distintos organismos, se propone promover el acceso de todos a la recreación audiovisual, al tiempo que requiere de una incesante búsqueda de materiales cada vez mejores y de un sistema de distribución menos burocratizado y con mayores condiciones técnicas.

Además de los intentos por crear un paquete de mayor representación nacional –cuyo principal reto radica en lograr una red distributiva tan eficaz como la del otro–, se han realizado esfuerzos para ganar terreno en el campo de los videojuegos cubanos, considerados esenciales en la formación de niños y jóvenes por la fuerte influencia que ejercen sobre sus percepciones simbólicas.

En esa línea destaca la producción de seis títulos en 2015, entre los que se hallan Especies Invasoras, Aventuras en la Manigua y Súper Claria. Esa cantidad, que es pequeña, puede considerarse para Cuba un resultado alentador, expresaron ante la citada comisión parlamentaria directivos de la Universidad de Ciencias Informáticas (UCI) y del Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográficos (Icaic), encargados del proyecto.

Videojuego Súper Claria.

La Súper Claria es uno de los nuevos videojuegos creados por la ICI y los Estudios de Animación del Icaic. (Foto: cubarte.cu).

Llama la atención en esas realizaciones el apego a la cultura, la historia y la idiosincrasia nacionales. Al respecto, Surina Acosta, diputada por el municipio santiaguero de Contramaestre, apuntó en el intercambio de los parlamentarios: “La pseudocultura hace que perdamos todo lo que tiene que ver con identidad nacional y autenticidad. La formación de valores va implícita en los videojuegos y la atención a eso no puede ser una súplica del Icaic. Ya los niños no conocen a Elpidio Valdés y no se puede potenciar el patriotismo si no atendemos esto”, reflexiona la delegada.

Luis Enrique Cubela González, coordinador del Grupo de Producción de Videojuegos del Icaic, se refirió a los enormes problemas de distribución y divulgación de estos. “Trimagen, BisMusic, Egrem, y otras entidades tienen tiendas y mecanismos de venta; sin embargo, para un juego se hace difícil el proceso; nos estamos quedando en La Habana solamente. Ojalá, más pronto que tarde, ese y otros contratiempos sean zanjados de una vez por todas”.


Ariel Trujillo

 
Ariel Trujillo