0
Publicado el 5 Mayo, 2016 por Sahily Tabares en Cultura
 
 

JOSÉ LOYOLA: “La cultura no puede padecer intrusismo”

Impronta, pensamiento y aseveraciones del destacado músico. Enfoques audaces, disciplina formativa e inspiración, lo distinguen. Compositor, musicólogo y flautista, abarca en el catálogo personal: ópera, música destinada al cine y el teatro; sinfónica, para banda de conciertos, de cámara y coral

 

Por SAHILY TABARES
Fotos: LEYVA BENÍTEZ

Insomne permanente, se nutre de lo aprehendido que repercute en sus creaciones. Asienta el arraigo en una estirpe de tradiciones y esencias, a las cuales sumó lo propio; el redescubrimiento de ritmos cubanos, melodías yoruba, sonoridades europeas con tratamientos espaciales, improvisaciones, e incursiones en rítmicas novedosas.

Enfoques audaces, disciplina formativa e inspiración, distinguen al maestro José Loyola Fernández (Cienfuegos, 1941), compositor, musicólogo y flautista, quien abarca en el catálogo personal: ópera, música destinada al cine y el teatro; sinfónica, para banda de conciertos, de cámara y coral. La elección de los caminos transitados lo sustenta. Tras graduarse en la Escuela Nacional de Arte en La Habana (1967), viaja a Polonia donde estudia Composición y obtiene el título de Máster of Art, más tarde realiza el Doctorado en Ciencias Humanísticas en la Especialidad de Teoría de la Música en la Academia Fryderyk Chopin, de Varsovia.

Ha recibido distinciones y otros galardones, entre ellos el Premio Nacional de Reconocimiento por su obra, otorgado por la Asociación de Músicos de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac).

Orquesta Charanga de Oro, fundada en 2003, y dirigida por el maestro Loyola

Con su orquesta Charanga de Oro, fundada en 2003, ha realizado gira por varios países

Activo participante en eventos teóricos y académicos en una decena de países, entre ellos, Bulgaria, Nigeria, México, Venezuela, Colombia y Puerto Rico, disfruta experiencias que enriquecen sus conocimientos e influyen en la apertura de horizontes culturales y científicos. Según considera, “el abordaje para diversos formatos instrumentales y vocales requiere del compositor estudio, investigación de cada proyecto específico que abarca lo musical y el contacto con otras manifestaciones artísticas, así como el entorno social o natural depende de la temática seleccionada antes de proceder al acto creativo”.

Para él, estos fundamentos tienen relación de manera directa con el lenguaje elegido para cada obra. “Se debe recordar que desde comienzos del siglo XX, los estilos musicales y las estéticas –a diferencia de períodos anteriores–, son muy diversos, por lo tanto el artista dispone de un abanico amplio para desarrollar su imaginación en el universo sonoro contemporáneo”.

De la musa y otras provocaciones

Pancho Terry habla del rigor académico de Loyola

Pancho Terry, (chekeré, violín y canto folclórico) destaca el rigor académico y la profesionalidad de Loyola

Dominar los gajes del oficio requiere un proceso de aprendizaje y maduración que no se logra solo mediante el entusiasmo, deseos de hacer, filiaciones transgresoras.

“El acto de creación musical –explica- consta de dos condiciones esenciales. La primera es que la persona posea, de natura, musicalidad e imaginación creativa para plasmar en sonidos su mundo interior. La segunda, haber adquirido saberes acerca del fenómeno música -ya sean empíricos o académicos-, los cuales le permitirán expresar sus ideas como autor musical, improvisador o compositor profesional.

“La frase que baje la musa, citada en ocasiones, no es acertada, pues el compositor verdadero está preparado para crear cuando lo estime pertinente. Él recibe estímulos internos, del entorno social y natural –la llamada inspiración-, los procesa y devuelve en forma de música. Quien tiene que crear, por encargo, para un filme, obra de teatro, telenovela, ópera, sinfonía o canción bailable, debe estar preparado para realizarlo en el momento que sea.

“Todas las expresiones creativas exigen gusto, calidad y responden a requerimientos para los cuales han sido solicitadas. La persona incapaz de ejecutarlas no se puede llamar creador, autor musical y mucho menos compositor. Tal vez la musa lo está engañando o se está sobrestimando”.

Tientos y diferencias

Al maestro Loyola le place reflexionar sobre la historia de la música cubana y su plenitud respecto a obras de elaboración más compleja, de la llamada música popular en todos los formatos, estilos, tendencias estéticas, signadas por la elevada calidad de contenidos musicales y literarios.

Con fruición reconoce el interminable listado de títulos y compositores cuya trascendencia se enmarca en los ámbitos nacional e internacional, constituyen un orgullo, reflejo de la identidad, de sus propósitos formativos y recreativos.

Lamenta el asomo de seudomúsicas, “son una especie de nicotinas resonantes que con su contaminación sonora intentan minar la conciencia musical del cubano, constituyen una fuente de preocupación en el sendero evolutivo y el desarrollo de un arte, el cual se ha caracterizado por la profundidad en el espectro genérico de nuestro universo sonoro. No hablo de empirismo, pues en cada época han existido creadores, que sin estudios académicos logran obras provistas de elevados o, al menos, aceptables contenidos bajo la influencia de un entorno musical favorecedor del surgimiento de paradigmas de repercusión en nuestra conciencia musical, y trasciende al exterior.

“Debe atenderse este fenómeno negativo, no con prohibiciones y censuras, sino estructurando acciones programáticas para detener el engrosamiento de tales manifestaciones. Poseemos medios, instituciones y talentos para acometer la tarea, su retardo impedirá los resultados que espera nuestra sociedad”.

Sin límites, ni olvidos

El maestro Loyola considera que cada minuto es oro. “Nos corresponde defender nuestras tradiciones, son como un árbol que tiene sus raíces enterradas bien profundas, pero que todos los años da frutos genéticamente parecidos, a la vez diferentes en dimensiones y formas. En ello radican la riqueza, la fortaleza de la cultura cubana, atributos que la hacen única, diversa. Evoluciona mediante prototipos sin anquilosarse, nunca se contamina, pues cada región, cada localidad, mantiene sus características y los elementos que la distinguen del resto. Así transcurre en las manifestaciones del arte, las tradiciones y pasa de generación en generación”.

Loyola también es escritor

Con sus publicaciones contribuye al mejor conocimiento de la música cubana

Sus publicaciones de libros, artículos, ensayos, en revistas especializadas cubanas y de otros países, contribuyen al conocimiento del proceso de transculturación –definido así por el sabio don Fernando Ortiz–, del que somos herederos. En ello profundiza durante su trayectoria docente como profesor de Composición, Orquestación, Armonía, Contrapunto, Historia de la Música y Acústica Musical, en la Universidad de las Artes de La Habana donde, además de Titular, le fue otorgada la categoría docente especial de Profesor Consultante. De igual modo, aporta un pensamiento esclarecedor sobre aspectos de nuestra raigambre sonora y rítmica en los volúmenes En ritmo de bolero (Ediciones Unión, La Habana, Cuba, 1996), y La Charanga y sus Maravillas: Orquesta Aragón (Fondo Editorial del Caribe y Fundación Raíces, Barranquilla, Colombia, 2013).

Aprecia con entrañable ímpetu que, “nuestro origen africano nos legó una musicalidad inmensa; África es la región más musical del mundo, allí canta todo el mundo con una afinación y una métrica increíbles, a lo cual se suma la riqueza, la complejidad de sus danzas polirrítmicas vitales. Por otra parte, recibimos la herencia española en su música y sus cantos que conservan raíces africanas y las danzas de las distintas regiones ibéricas. Ambas influencias han sido determinantes en la conformación de una conciencia musical y danzaria del cubano, en su identidad nacional”.

Hace énfasis en el desbalance existente en la promoción de los géneros tradicionales y de obras de elaboración culta con estructuras que aplican las técnicas contemporáneas; aboga animosamente por el conocimiento de lo que acontece en la práctica.

Él colabora en la visibilidad del Festival Internacional de Boleros de Oro, creado hace 28 años, y del cual es fundador, y del Festival Cubadanzón que fundó en Matanzas junto al guitarrista Ildefonso Acosta en 1989. Este evento tuvo un período de discontinuidad, por ello creó en la capital el actual Festival Internacional Danzón Habana con el fin de mantener la validez del género.

Le preocupa el desbalance en la promoción de los géneros tradicionales y de la música contemporánea cubana de alta elaboración.

Acude al piano para componer.

Acude al piano para componer

“En tal sentido, la estrategia debe ser el reflejo de lo que acontece en la vida real. Existen innumerables peñas de bolero en el país adonde acuden cientos de cantantes que lo cultivan de manera estable.

“Tampoco se puede ignorar la vigencia del poderoso movimiento de Amigos del Danzón en muchas ciudades donde bailan sus seguidores con decenas de orquestas charangas, las cuales están asentadas en las Empresas de la Música. Lo mismo puede decirse de la rumba que de una condición semimarginal ha pasado a ocupar espacios estelares en los salones, centros recreativos y espacios abiertos. Ambos géneros han sido declarados Patrimonio Nacional Inmaterial de la Cultura Cubana y merecen una presencia fiel en la difusión masiva, lo contrario es tergiversar la función de esos medios.

“Respecto a la música contemporánea de alta elaboración estética la situación es más triste. Nuestros centros de arte forman compositores con una gran preparación cultural y técnico-profesional para ponerlos a disposición de la sociedad. No se pueden desaprovechar talentos en quienes el Estado invirtió un potencial de recursos altamente costosos. Como tampoco es admisible que los propios medios utilicen a “creadores” sin una sólida formación, en reemplazo de los graduados en manifestaciones como música para teatro, cine o teledramatizados. Hay que ordenar de una vez esas distorsiones.

“En esta batalla por la cultura musical de Cuba, la influencia de los medios es indispensable, sin ellos no es posible obtener el éxito, ni los resultados para cumplir con planes y proyectos que aplican las instituciones culturales; nos corresponde meternos de lleno en lo que se aprobó en los Lineamientos Económicos y Sociales del Partido y la Revolución.

“La Revolución nos dio un caudal, una riqueza, aprovechémosla. Tal y como de forma inteligente han hecho nuestros colegas del deporte, a los cuales admiro porque en esa especialidad no se admite intrusismo. Ellos crean, elaboran y realizan sus programas y acciones, lo mismo sucede en la esfera de las ciencias médicas. La cultura no puede padecer intrusismo. Debe permitirse a los músicos pensar, soñar, realizar nuestro rico y enigmático universo sonoro para bien de nuestra sociedad y del mundo”.


Sahily Tabares

 
Sahily Tabares