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Publicado el 11 Mayo, 2016 por Raul Medina Orama en Cultura
 
 

Libros: Guía para adoradores de las pantallas

No trae todo lo que quieras saber sobre cine, pero sí algo de lo que necesitas    
Portada del libro La Biblia del cinéfilo

(Foto: Martha Vecino Ulloa).

Por RAÚL MEDINA

Si usted gusta del viaje interminable por la autopista audiovisual –como en una road movie, esas películas “de carretera”– precisará llevar en el asiento de al lado La Biblia del cinéfilo (Editorial Arte y Literatura, 2015). En el siglo XXI, los caminos de las historias filmadas son cada vez más anchos y veloces, pero inextricables. Luciano Castillo lo sabe, y para evitar baches y desvíos muy extensos decidió trazar un mapa en el cual plasma ese exclusivo territorio que críticos, periodistas y realizadores denominan “las mejores películas de la historia”.

¿Quién se atreve a revelar semejante evangelio? Historiador y cinéfilo confeso, el investigador y presentador cinematográfico Luciano Castillo publicó varios textos dedicados a la promoción del audiovisual y sus derroteros en nuestro país y otros lugares: La verdad 24 veces por segundo (1993); Concierto en imágenes (1994); Ramón Peón, el hombre de los glóbulos negros (1998); Carpentier en el reino de la imagen (2000); El cine cubano a contraluz (2007); Entre el vivir y el soñar: pioneros del cine cubano (2008); en  2012 Cronología del cine cubano II (a cuatro manos, con Arturo Agramonte)… y así podríamos seguir hasta completar una lista tan larga como una película del italiano Sergio Leone o del húngaro Béla Tarr.

En La Biblia del cinéfilo, desde el título el director de la Cinemateca de Cuba declara su intención de legar un texto de obligada referencia para los investigadores y amantes del poderoso dispositivo cultural consolidado en el siglo XX. El volumen reproduce listas y reseñas aparecidas en revistas prestigiosas como Cahiers du Cinéma, Sight and Sound (registros periódicos del British Film Institute), Le Magasin du Spectacle, Premiere, Time Magazine, Chicago Tribune; y encuestas convocadas por especialistas de la Cinemateca Real de Bélgica, la Editorial Mondadori, la Federación Internacional de Cine Clubes, la Cinemateca de Cuba, entre otras instituciones.

De tal modo, algunas de las selecciones que el lector podrá encontrar son las de los mejores filmes de todos los tiempos, y otros agrupados por géneros, años, décadas, países y zonas geográficas. También se ordenan atendiendo a las preferencias de renombrados realizadores, algunos de ellos tan complacidos con el resultado de su trabajo que incluyeron obras suyas entre lo imprescindible: en la encuesta del Festival Mundial de Cine de Bruselas (1952), Luis Buñuel destacó La edad de oro (1930); y recientemente Oliver Stone, inquirido sobre las mejores películas políticas, distinguió una docena, entre ellas sus filmes Salvador (1985) y J.F.K. (1991).

Spielberg dirige desde su tiburón.

Spielberg dirige desde su tiburón. (Fotocopia: Raúl Medina).

En el libro –beneficiado con la edición de Dania Pérez y Adriana Marcelo– se publicaron fotogramas de los largometrajes, fotografías de filmaciones tan curiosas como la de un jovencísimo Steven Spielberg encima del tiburón de Jaws (1975); y un veinteañero Orson Wells apoyado sobre una cámara, indicando la profundidad de campo que debían tener las imágenes de Citizen Kane (1941). La última parte de las casi 600 páginas, contiene un índice de directores y otro de películas, ambos muy útiles para críticos, periodistas e investigadores que necesiten información sobre determinada obra o realizador.

En un texto introductorio de La Biblia del cinéfilo, Luciano Castillo escribió que lo animó la insuficiente bibliografía de referencias sobre audiovisuales, publicada en Cuba, y la certeza de que como él otros adeptos han necesitado un volumen similar. Ahora, quien salga de alguna de las librerías del país con esta “guía de guías” bajo el brazo, tendrá donde consultar –según las corrientes dominantes de análisis, crítica y realización– qué debe verse entre lo filmado hasta hace poco, o disentir con los juicios de algunos sacerdotes de esta “religión” que cada vez cuenta con más devotos, y menos templos.


Raul Medina Orama

 
Raul Medina Orama