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Publicado el 30 Mayo, 2016 por Sahily Tabares en Cultura
 
 

Uneac, unidos y alertas para salvaguardar valores

Este llamado lideró durante fructíferos debates del Consejo Nacional de la organización, presidido por Miguel Díaz-Canel
En la reunión participaron Miguel Díaz-Canel Bermúdez y Miguel Barnet, entre otros invitados.

A la integración del desarrollo local con una investigación socio-cultural llamó Miguel Díaz-Canel Bermúdez. A su lado, Miguel Barnet, Luis Morlote y Abel Prieto.

Por SAHILY TABARES

Foto: YANDER ZAMORA

Con la guía del pensamiento de Fernando Ortiz, “la cultura es la patria”, sesionó el 13 de mayo, en el salón de actos de la Biblioteca Nacional José Martí, sede de los históricos encuentros de Fidel con figuras destacadas de la intelectualidad, en junio de 1961, en los que el líder de la Revolución declaró principios esenciales de la política cultural de la nación.

En el mismo escenario, durante la reunión presidida por Miguel Díaz-Canel Bermúdez, miembro del Buró Político y primer vicepresidente de los consejos de Estado y de Ministros, el máximo órgano de dirección colectiva de la Uneac apoyó enérgicamente una declaración de la Comisión Permanente de Cultura, Turismo y Espacios Públicos de esa organización. Allí se contó también con la presencia de Abel Prieto Jiménez, asesor del Presidente de los consejos de Estado y de Ministros; Miguel Barnet y Luis Morlote, respectivamente presidente y vicepresidente primero de la Uneac, y Julián González, ministro de Cultura.

En la declaración se manifestó, por parte de escritores y artistas cubanos, “sorpresa, estupor e indignación ante las imágenes de la recepción a los viajeros del crucero Adonia. Muchachas en traje que reproducen la enseña nacional y remedan, con sus movimientos, uno de nuestros ritmos tradicionales, ofreciendo una visión deplorable a quienes por primera vez visitan a Cuba”.

Según patentizó el documento, “no debe tomarse en cuenta únicamente el contexto en que tuvo lugar el hecho: la apertura de un itinerario que se inscribe en el complejo proceso de normalización de los vínculos entre Cuba y Estados Unidos. Se trata de que ni la primera ni la última, ni cualquier impresión que transmitamos a los visitantes, vengan de donde vengan, puede distorsionarse o abaratar nuestra auténtica imagen”.

El pleno defendió la preservación de la nacionalidad, los valores históricos, éticos, estéticos y patrimoniales, la lucha contra el colonialismo cultural para que no se desdibujen esencias de expresiones auténticas de la cubanía, y como parte de la batalla ideológica, más presencia de la bandera cubana sin descuidar el contexto o el objeto en el cual se represente.

En tal sentido, Díaz-Canel señaló el desconocimiento de la ley y de los reglamentos con respecto a los símbolos patrios, a la par que mencionó la inflexibilidad de la ley en vigor, que los rige. Hizo énfasis en la necesidad de concebirla de manera orgánica sin que eso signifique indecoro ni irrespeto, para lo cual ya se trabaja. En otro momento comentó, “hay que ver la forma de tratar en el arte los símbolos patrios” para ganar en la actualización de sus usos.

Varios participantes abogaron por una cultura del comportamiento público y de la legalidad, la necesidad de aumentar la vigilancia colectiva para que las expresiones culturales interactúen entre sí y no devalúen lo nuestro, lo auténtico.

El investigador y ensayista Fernando Martínez Heredia expresó estar convencido de que las situaciones desfavorables no se resuelven “reuniéndonos nosotros” y alertó sobre la posibilidad de la recolonización de Cuba, que fue libre desde hace solo 57 años y colonizada el resto de su historia. “Esta recolonización es factible si se pierde el orgullo de ser cubano, y si se empieza a separar la nación de la gente, y sobre todo la de abajo, pues fueron los de abajo los que hicieron esta nación y esta revolución. La nación, para defenderla tiene que ser socialista y tiene que estar contra el capitalismo. Si se naturaliza la corrupción, mañana se naturaliza la explotación de las personas unas por otras”, y eso es lo que hay que evitar utilizando todos los medios del poder revolucionario que tenemos, enfatizó.

En la sesión se llamó a establecer estrategias conjuntas lideradas por las jerarquías artísticas y el pensamiento en las que no tiene cabida el reality show del espectáculo.

En este sentido, el ensayista Desiderio Navarro previno sobre la forma en que se anuncia por algunos medios internacionales el turismo a Cuba y conminó a los intelectuales a estudiar e investigar el tema, pues ya que somos objeto de manipulación no es justo que sean otros, sino nosotros quienes estemos al tanto del asunto.

Por su parte, el profesor Esteban Morales, quien dirige un equipo de trabajo asociado a la Uneac, el cual analiza las relaciones entre Cuba y Estados Unidos, comentó sobre la necesidad de articular la cultura de la resistencia y lograr una batalla de ideas más fuerte de la que se realizó a finales de la década del 90.

En otro momento de la reunión, se abordó su objetivo central, lugar y papel del trabajo cultural comunitario en la sociedad cubana actual, presentado por Cecilio Avilés, presidente de la Comisión de Cultura Comunitaria. Tras la exhibición de un audiovisual sobre el tema, Miguel Barnet criticó la ausencia en el material de la importancia del conocimiento de la historia y de manifestaciones artísticas significativas como la literatura, lo cual originó sustanciosos intercambios sobre el valor de la cultura en el ámbito de la comunidad.

El escritor Abel Prieto instó a ser cuidadosos en lo cualitativo en la práctica de la política cultural, pues algunas personas creen que están haciendo arte y, lejos de ello, hacen barbaridades. Hizo referencia a fuerzas desintegradoras en nuestra sociedad, a la convivencia de expresiones de barbarie, de vulgaridad, al deterioro y el auto exotismo, el cual pretende que nos disfracemos, que nos vean como una caricatura de nosotros mismos y se convierta nuestra identidad en algo seudofolclórico. Para combatirlo llamó a la vanguardia y la dirección del movimiento comunitario a estar muy alertas.

Artistas e intelectuales manifestaron que la cultura del barrio es dirigida a todos y debe ser asesorada por profesionales. De igual modo se destacó la necesidad de unirnos para complementarnos mejor y la importancia de la escuela como centro cultural indispensable.

Díaz-Canel reconoció la comunidad como el escenario principal donde se conjugan la batalla económica con la ideológica y la cultural. “Hay que socializar y sistematizar las buenas experiencias, integrar los factores con voluntad política, pasar del debate a la acción y al enfrentamiento. Si mantenemos inalterables los principios ganamos, pero con inteligencia no con prohibiciones. El asunto compete a todos en la sociedad cubana contemporánea”.


Sahily Tabares

 
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