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Publicado el 24 Junio, 2016 por Roxana Rodríguez en Cultura
 
 

HOMENAJE: Hijo de tres tierras

A propósito de la edición de un nuevo texto sobre Pablo de la Torriente Brau

 

Pablo en Bohemia se dejó acompañar de buenos ami-gos. En la foto (de izquierda a derecha): el director de la revista, José R. Fernández Vega; la editora jefa del Centro Pablo, Isamary Aldama; el compilador, Leonar-do Depestre y Enrique Saínz de la Torriente.

Pablo en Bohemia se dejó acompañar de buenos amigos. En la foto (de izquierda a derecha): el director de la revista, José R. Fernández Vega; la editora jefa del Centro Pablo, Isamary Aldama; el compilador, Leonar-do Depestre y Enrique Saínz de la Torriente.

Por Roxana Rodríguez Tamayo

Fotos: Eduardo Leyva Benítez

Cualquier día es acertado para prodigar respeto y admiración a una obra humana inmensa. No importan coincidencias históricas ni evocaciones exactas a tiempos y épocas; renovar la memoria de las generaciones es legítimo siempre. Ese fue el aliento que movilizó al equipo de esta revista con la presentación del libro Pablo en Bohemia, compilado por el periodista y escritor Leonardo Depestre Catony.

A cargo del sello Ediciones La Memoria, del Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau, el volumen devino pretexto necesario para revivir la personalidad de una existencia transida por el latrocinio y la desvergüenza de los poderosos, las desesperanzas de los pobres y marginados.

Como todas las buenas veladas, esta se impregnó con la energía de compañías excepcionales, amigos que, desde el oficio de su creación, revelaron las vivencias, los recuerdos, las anécdotas que lo unieron al infatigable antimperialista, al amante de la sensibilidad martiana que fue Pablo de la Torriente Brau (1901-1936).

Vicente Feliú aprovechó la jornada para alzar su voz por Ana Belén Montes, la luchadora antiterrorista con-finada en cárceles estadounidenses y, por coincidencia histórica, coterránea de Pablo de la Torriente.

Vicente Feliú aprovechó la jornada para alzar su voz por Ana Belén Montes, la luchadora antiterrorista confinada en cárceles estadounidenses y, por coincidencia histórica, coterránea de Pablo de la Torriente.

Así, poco antes de que la cita se sumergiera en el verso sincero y comprometido del cantautor antillano Vicente Feliú con la canción Pablo, de 1975; una nota compartida con los presentes por el actual director de la revista, José Reynaldo Fernández Vega, y fechada el 14 de enero de 1934, dejaba en claro el parabién que significó para el consejo editorial de entonces y el de hoy la presencia en sus páginas de textos pablianos.

Como símbolo de internacionalismo e hijo de tres tierras, lo calificó el bardo autor de Créeme (tema que no faltó en el homenaje y se escuchó vibrante cantado a capella), en evidente sugerencia a los lugares donde el revolucionario marcó impronta: el natal San Juan, en Puerto Rico; la patria adoptiva, Cuba; y la última trinchera en la madrileña urbe de Majadahonda, España.

Sobre el “primo osado, bromista, de una cubanía esencial, estentóreo, indoblegable”, relató Enrique Saínz, ensayista e investigador del Instituto de Literatura y Lingüística, a quien la muerte precoz de Torriente Brau le impidió conocerlo personalmente, pero las alusiones constantes en su hogar –en especial las de su tía Loló de la Torriente– acabaron por modelar la imagen del hombre.

“Supe que en la familia había un joven justiciero, dispuesto a enfrentar la muerte ante la injusticia y la usurpación de los derechos ajenos, defensor de los humildes y explotados”, recordó con sentidas palabras el intelectual.

Y los detalles a la integridad de carácter de aquel pariente periodista y escritor, coetáneo de Antonio Guiteras, Julio Antonio Mella, Rubén Martínez Villena y de otros muchos de aquella revolución que “se fue a bolina”, se sintieron en el salón de encuentros de la revista como si Pablo siempre hubiera estado allí.

Y para sellar el agasajo el Centro Pablo obsequió al colectivo de BOHEMIA 100 ejemplares de la obra. (Fo-tocopia 1558: YASSET LLERENA)

Y para sellar el agasajo el Centro Pablo obsequió al colectivo de BOHEMIA 100 ejemplares de la obra. (Fotocopia: YASSET LLERENA)

Un cofrade de casa, la querida BOHEMIA, el periodista y escritor Luis Toledo Sande, con espontánea elocuencia y matices de su particular sentido del humor, trajo a la memoria del auditorio pasajes que de alguna manera, lo enlazan al luchador boricua-cubano-hispano, de esencia universal, y no pudo ser más explícito nuestro colega al concluir: “uno termina enamorándose de Pablo”.

El libro que ahora ocupa estas glosas más que un texto evocador es una obra de referencia imprescindible para las recientes generaciones y –según aclaró el compilador– “da la oportunidad de una lectura no lineal”. Un lector avezado o neófito puede aproximarse a la vida intensa y prolífica de ese militante, renovador de conciencias, desde los textos concebidos por él mismo hasta contrastar certidumbres otras a partir de la visión de notables autores que lo sintieron y escribieron póstumamente.

Minutos antes del colofón, esta reportera –ya con el libro entre las manos– se sorprendía preguntándose con la misma frase con que Loló de la Torriente, hace casi cinco décadas atrás, inició uno de sus artículos para BOHEMIA: “si viviese, ¿qué edad tendría Pablo?”. La interrogante queda respondida de muchas formas y aristas, en cada palabra, en cada nota, en cada recuerdo, en cada autor que, desde la más veterana de las revistas del continente, redescubrió de un Pablo a muchos.

 

 


Roxana Rodríguez

 
Roxana Rodríguez