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Publicado el 28 Junio, 2016 por Redacción Digital en Cultura
 
 

Música: Banda de oro en Artemisa

Agrupación con amplia tradición local exhibe sus mejores galas
Siempre es bien acogida.

De una grata acogida en las localidades aledañas, goza hoy la agrupación de la provincia de Artemisa.

Por PABLO NOA NOA*

Fotos: CORTESÍA DE LA BANDA DE CONCIERTOS

El inefable Paco me lo había comentado: “Guanajay tiene una Banda de oro”. Tuve la oportunidad de comprobarlo en ocasión de que dedicaran su concierto al aniversario 62 de los asaltos a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes y, por supuesto, a los 365 años de la fundación de la villa.

En la glorieta del Parque Central del municipio, donde históricamente los habitantes del lugar se congregaban para disfrutar de las actuaciones de la Banda de Conciertos, ocurre un suceso cautivante que toda una institución de destacados músicos ha sabido preservar a lo largo de varias generaciones.

Guanajay posee una larga y rica tradición en esta modalidad de alineación musical. La primera fue creada el 10 de octubre de 1906 del pasado siglo y se mantuvo en activo hasta 1963. Durante ese tiempo diversos instrumentistas la integraron y, además de brindar su arte al pueblo, constituyó una vía para la superación y formación de una hornada de músicos excepcionales –que llegaron a formar agrupaciones propias con resultados notables–, como los integrantes de la última oficialmente constituida, el fallecido José Antonio Rodríguez Caraza, el Chino, y Juan Armenteros, quien tuvo el mérito de reiniciar la actual.

Allí también se inició el destacado sonero Félix Chappotín, cuando siendo un niño formó parte de la primera banda organizada en el Reformatorio, donde aprendió a tocar la trompeta, el instrumento con el cual se convirtió en un virtuoso por sus interpretaciones en el conjunto de música popular cubana, y  del que aún se recuerdan temas como El carbonero.

Tras largos e ingentes esfuerzos por la integración de los miembros, volvió a brindar su aporte a la cultura y al bienestar social, al rescatar lo mejor de la tradición y potenciar la presencia de jóvenes, la creatividad y el espíritu de superación.

Jóvenes músicos integran la banda.

El talento integra la nómina de la Banda de Conciertos de Guanajay.

Es justo recordar que José Mauri (1855-1937), el excelente músico y prolífico compositor, por demás, autor de la Esclava, una de las primeras óperas con temática totalmente cubana, fue el primero en formar una banda de música en el otrora Reformatorio para Menores, obra que luego continuaría el maestro Froilán Morera. Ambos tienen el mérito de ser los precursores de este tipo de agrupación en la localidad guanajayense.

Presente y futuro de una agrupación

El actual colectivo está compuesto por 22 músicos, según refirió Yosana Abreu González, percusionista y administradora, y una de las ocho mujeres que la integran. Todos los miembros son profesionales en sus respectivos instrumentos y aunque predomina la juventud, sienten el sano orgullo de contar con la presencia de experimentados músicos, que formaron parte de otras versiones de la banda local. Tal es el caso de Rogelio Jaime Cárdenas.

‘’Me incorporé a la Banda Municipal con ocho o nueve años, cuando la dirigía el maestro Froilán Morera. Fue una época muy bonita, para mí inolvidable, en la que realmente lo hacíamos como se dice ‘por amor al arte´, porque no recibíamos salario. Solo cobraba el director. Pero había un nivel de disciplina y de profesionalidad muy altos.

“El público estaba habituado a nuestras retretas en el parque, nos esperaban y solicitaban números que ya conocían de nuestro repertorio”, recordó Cárdenas, mientras valoraba la importancia del aporte a la cultura local de la Banda de Conciertos, vieja aspiración de los guanajayenses. Ahora cuenta con nueva concepción y con un salario.

Consultado sobre esta experiencia, el joven clarinetista y saxofonista Erlan Armando Barzaga Álvarez, quien ejecuta varios instrumentos, además de conducir con acierto al colectivo, expresó: ‘‘Existe interés en brindar una actuación de calidad en cada presentación, por eso nos esforzamos en mejorar nuestro repertorio. Buscamos un balance que incluya números de los más tradicionales de las bandas, incorporando arreglos de otros contemporáneos, incluso, versionando temas de películas, boleros, guarachas, chachachás, afro, hasta de rock; que por cierto son muy bien recibidos. Todo sin desatender los himnos y marchas que son temas imprescindibles de nuestro repertorio’’.

Composiciones antológicas cubanas y universales, con arreglos contemporáneos, conforman el repertorio de la agrupación.

Composiciones antológicas cubanas y universales, con arreglos contemporáneos, conforman el repertorio de la agrupación.

Esta experiencia la comprobé al escuchar en un día de función: El bodeguero, Cómo fue, Caravana, Yesterday, Babalú Ayé, La bella y la bestia; una suite con canciones del grupo sueco los ABBA (Llora Jalisco, Penni Lane, Bodas de oro) y un clásico del folclor afrocubano con una actuación especial de las muchachas ejecutantes de batá.

Gratifica al colectivo la acogida de sus conciertos en los municipios de Alquízar, Bauta, Mariel, Caimito y Candelaria; entre otros de la provincia; así como su participación en la banda gigante que actuó en el espectáculo organizado para el acto nacional por el 26 de Julio, en Artemisa, en el año 2014.

Tampoco olvidan los elogios de Rosita Forniés y Omara Portuondo, en sendos homenajes ofrecidos en Guanajay, y en los que la agrupación, precisamente, les dio la bienvenida.

Pero la Banda de Conciertos de Guanajay es mucho más. Es sentido de identidad y pertenencia que defiende lo más puro de la tradición cultural de este pueblo, fundado hace más de tres siglos.

En la actualidad en la plantilla del grupo hay solo 10 guanajayenses, otros provienen de Bauta, Mariel, Caimito, Ceiba del Agua, Cabañas, incluso de Pinar del Río. Para casi la totalidad constituye un gran esfuerzo llegar puntual a los ensayos y las presentaciones programadas; pero prevalece el tesón y la voluntad de entregar un producto cultural con un alto nivel de calidad, profesionalidad y respeto al público.

Por eso aunque falte el transporte para retornar a sus hogares o los instrumentos tengan que pedirlos prestados –en algunos casos–, ahí está la Banda, continuadora de aquellas que le antecedieron, con talento y deseos renovados. Es evidente. Paco no se equivocó: Guanajay debe sentirse orgulloso de tener una Banda de Conciertos que hay que cuidar como el oro.

* Promotor de la Editorial Pablo de la Torriente


Redacción Digital

 
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