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Publicado el 10 Junio, 2016 por Sahily Tabares en Cultura
 
 

¿Veinte años no son “nada”?

Acercamiento al foro más importante de la industria fonográfica en nuestro país
Homenaje a Juan Formell.

Joaquín Betancourt y la Orquesta Sinfónica Nacional rindieron homenaje al maestro Juan Formell.

Por SAHILY TABARES 

Fotos: LEYVA BENÍTEZ

La cultura musical no se transmite por ósmosis, ni se establece mediante decretos, requiere un proceso de construcción articulado de conceptos, saberes, experiencias, referentes, en dinámicos movimientos de interrelaciones, pues estos constituyen nutrientes de la memoria y las tradiciones. Resulta esencial preservarlas, aprovechando el impacto social del fonograma, su capacidad para perpetuar lo valioso del patrimonio sonoro y rítmico.

Lo atestiguó la vigésima edición de la Feria Internacional Cubadisco 2016, dedicada en esta ocasión a la música popular bailable. Llegó a La Habana, del 14 al 22 de mayo, tras un recorrido por varias ciudades, donde los talentos locales demostraron magisterio y compromiso estético, por lo general allí carecen de un enfoque promocional merecido de forma sistemática.

Músicas extraordinarias recibieron el Gran Premio Cubadisco, La salsa tiene mi son (Bis Music), de Elito Revé y su Charangón, y Caribe Nostrum (Producciones Colibrí) del maestro Guido López Gavilán y la Camerata Música Eterna. Además, el jurado entregó galardones en 32 categorías y cuatro premios especiales a fonogramas de méritos artísticos, Umbrales, del maestro Sergio Vitier, fallecido recientemente; Hay quien precisa, de Liuba María Hevia y Cecilia Todd; la Colección A guitarra limpia, del Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau y Tronco Viejo del dominicano Jhonny Ventura. De igual modo, se destacaron los estrechos vínculos con la música cubana de su coterráneo, José Alberto, el Canario.

La filiación del evento de tender puentes en aproximaciones a raigambres de otras latitudes alcanzó realce con la presentación del proyecto Bossa Nova Sinfónico, de Brasil, y de su cantante Rose Max, quien por el carisma, dominio escénico, virtuosismo interpretativo, impresionó a los públicos en más de un espectáculo.

Johnny Ventura.

El Rey del Merengue, Johnny Ventura, reunió a músicos cubanos en el álbum Tronco Viejo.

Sin distancias, ni olvidos; parcelas u omisiones, Cubadisco propicia destaques de géneros, homenajes a figuras de notable repercusión en la música bailable, como el maestro Elio Revé Matos (1930-1997) y la validez de categorías indispensables en el mundo interconectado del siglo XXI: audiovisual didáctico, documental musical, videoclips y espectáculo audiovisual musical.

Al sonido hay que atesorarlo en fonogramas, videos, documentales, DVD. Estos soportes deben llegar al dominio público. Lo que no se conoce, lo que no se difunde, lo que no se visibiliza, no existe. La Feria Cubadisco, como acontecimiento cultural y artístico, merece mayor presencia en la Radio y la Televisión.

¿Existen estrategias comunicativas institucionales para que fonogramas nominados y premiados lleguen a las emisoras y televisoras de la nación?

El músico es un intelectual creativo que necesita dominio técnico y un aparato teórico-conceptual, pues el último fin de la teoría es facilitar las prácticas. Si falta la confrontación se estanca el desarrollo. Resulta fundamental la formación de espectadores críticos con capacidad de discernimiento entre lo valioso y lo banal mediante la educación del gusto musical.

La musicología contribuye a ello, se demostró durante el Simposio Internacional de Cubadisco, en el Centro de Investigación y Desarrollo de la Música Cubana, donde lideraron intercambios provechosos sobre lo bailable como patrimonio, entre otros temas.

El cierre de la fiesta del fonograma dedicado a lo popularmente sinfónico privilegió la valía de músicos patrimoniales, en especial de Juan Formell, quien ya conocía la idea del proyecto que se presentó el 22 de mayo en la Sala Covarrubias del Teatro Nacional de Cuba por la Orquesta Sinfónica Nacional con la dirección del maestro Joaquín Betancourt.

Veinte años de Cubadisco cimentó una historia que merece fortalecimiento en la industria fonográfica y como rubro exportable dado el reconocimiento del cual goza la música cubana en el mundo.


Sahily Tabares

 
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