0
Publicado el 29 Julio, 2016 por Luis Toledo Sande en Cultura
 
 

¡Se empieza a salvar la Casa!

Lo que honra a la nación debe cuidarse

 

Imágenes, 11 de junio de 2016. Con información autorizada, en BOHEMIA del 4 de abril de 2014 un pie de foto en texto de Sahily Tabares anunció que aquella Casa de la Cultura, “declarada Monumento Nacional, recibiría una restauración total”. Ha comenzado.

Imágenes, 11 de junio de 2016. Con información autorizada, en BOHEMIA del 4 de abril de 2014 un pie de foto en texto de Sahily Tabares anunció que aquella Casa de la Cultura, “declarada Monumento Nacional, recibiría una restauración total”. Ha comenzado.

Texto y fotos: LUIS TOLEDO SANDE

En el número del 9 de septiembre de 2011 BOHEMIA incluyó el reportaje Salvar casa, frijoles y espíritu, para apoyar las voces de alarma ante el grave deterioro constructivo del Centro Cultural de Velasco, familiarmente conocido como la Casa de la Cultura. El texto lo situó junto a las cosechas que –ahora en recobro– hicieron de ese territorio el Granero de Cuba, y a la espiritualidad, que da plenitud a la condición humana.

Por la información obtenida entonces en la Dirección Provincial de Cultura de Holguín, la reparación de aquella obra monumental parecía próxima a iniciarse. Pero en la entrega del 3 de mayo de 2013 la revista publicó ¿Esta vez la Detallesalvación?, artículo en el cual el mismo reportero testimonió que el edificio continuaba quebrantándose, y destacó en el sumario: “Según lo informado, comenzará a restaurarse en el segundo semestre de 2013”. Lamentablemente, no ocurrió así.

En junio del año en curso visitó nuevamente el Centro, y apreció que, ¡al fin!, se dan pasos concretos para restaurarlo: apenas el despegue, pero por la directora de la institución, Edilmaris Rondón Lago –quien al menos en ese momento desconocía el presupuesto asignado y la fecha de terminación prevista–, supo que el trabajo arrancó en 2015, está aprobada la continuidad para 2017 y “se procesa parte de la madera necesaria”. Al escollo que el déficit de ese material representaba se refirió el sumario del texto de 2011: “Urgen 40 m3 de buena madera para mantener una joya de la arquitectura cubana”.

Ya se da por rehabilitada la marquesina, y se aspira a que no tarde en restaurarse uno de los “brazos” del edificio. Sería la antesala para emprender lo más complicado y apremiante: la reconstrucción del techo del teatro, corazón del inmueble y de sus funciones. El grave estado de su cubierta pudiera ocasionar un derrumbe, y hace que con la lluvia peligren las butacas, incluida la que reserva sitio de honor a la memoria de Félix Varona Sicilia. Dentro de las posibilidades abiertas por la Revolución Cubana, a la tesonera imaginación de ese promotor cultural –que fue combatiente del 26 de Julio en la clandestinidad– se debe en gran parte la existencia del Centro, que lleva su nombre.

El proyecto lo trazó el arquitecto Walter Betancourt, estadounidense de ancestros cubanos, quien al triunfo de la Revolución optó por desafiar el bloqueo imperialista, radicarse en la patria de sus antepasados y consagrarse a ella. Su muerte, prematura, ocurrió cuando él le había legado a Cuba cerca de 20 obras que acreditarían una larga trayectoria. La maravilla que generosamente diseñó para Velasco debería rendirle un modo de homenaje que propicie un amplio conocimiento de su labor.

Además de su mérito intrínseco, la reparación ya emprendida para salvar el Centro tiene el de ser parte de un abarcador plan en marcha que mejorará constructiva y ambientalmente a Velasco. Es buen síntoma del rumbo que debe mantener el país: afanado en alcanzar la necesaria eficiencia económica, posibilita que en aquel poblado, adscrito al municipio de Gibara, también se remocen el parque, el estadio y establecimientos comerciales, y sitios como el hogar materno, el círculo infantil, la casa de abuelos, el policlínico y otros emblemas de una Revolución llamada a seguir cultivando justicia social y dignidad.

El impulso para el mejoramiento de Velasco lo ha dado la celebración allí del acto municipal por el 26 de Julio. El compromiso mayor estriba en que ese acto no sea una meta final, sino un motor para continuar la brega. Para esta publicación sería jubiloso, con respecto en particular al señero Centro Cultural, presenciar, e informar sobre ella, la programación con que, devuelto a su lozanía, demuestre que también artísticamente se salvan casa, frijoles y espíritu, junto con el pueblo, sin limitar sus frutos a ese territorio.

 


Luis Toledo Sande

 
Luis Toledo Sande