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Publicado el 19 Agosto, 2016 por Raul Medina Orama en Cultura
 
 

Erotismo de verano

En cine, no solo para miradas imprudentes
El imperio de los sentidos.

El imperio de los sentidos todavía resulta estremecedor. (Foto: sensasine.com).

Por RAÚL MEDINA

En toda experiencia humana hay material con potencia para lo audiovisual. Sucede así en el extenso e íntimo –para la mayoría– reino de Eros, aquel hijo de la mitología griega al que atribuían los éxitos y fracasos de la atracción carnal y la fertilidad.

Por estos meses, cuando el sol anda desnudo por La Habana y la canícula recorta ropas de todo tipo, lo más recomendable para la salud es “mudarse” a algún cine climatizado de la capital.

De las opciones del Festival de Cine de Verano (del 7 de julio al 31 de agosto), organizado por el Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos (Icaic), llamó la atención el ciclo erótico Entre la pasión y la venganza. Primero en el Chaplin, luego en el Multicine Infanta, 12 largometrajes de ficción estuvieron al alcance de los espectadores, quienes acudieron de buena gana. Sin dudas mucho ha cambiado desde el escándalo desatado por El beso (1896), filme del pionero del séptimo arte Thomas Alba Edison. Tenía como clímax un beso que sus contemporáneos calificaron de “hecho brutal”. Desde entonces el cine erótico ha sido siempre de los preferidos por los censores. Películas consideradas ahora imprescindibles, antes salieron de cartelera o fueron mutiladas, en nombre de “la moral” y “las buenas costumbres”.

De la muestra seleccionada por el Icaic destacó El imperio de los sentidos (Francia-Japón, 1976), todo un clásico del tema. Su director, Nagisa Oshima, era notable por remar a contracorriente en el Japón conservador posterior a la Segunda Guerra Mundial. La discriminación racial, la violencia, la criminalidad, la xenofobia, el sexo… sobre todo esto prefería filmar. La cinta de marras lo catapultó a la fama internacional y en ella narró, con escenas de contenido sexual muy explícito, la relación entre la exprostituta Sada Abe (Eiko Matsuda) y Kichizo Ishida (Tatsuya Fuji), propietario del hotel donde ella trabaja de sirvienta.

Molina's Ferozz, filme cubano en el ciclo de cine erótico.

La única película cubana en el ciclo erótico, Molina’s Ferozz, utiliza elementos del cine de horror y de la historia popular de la Caperucita Roja (Foto: horrornews.net).

Decepcionó Cincuenta sombras de Grey (Sam Taylor-Wood, 2015), inspirada en el libro homónimo, un éxito de ventas al que critican funcionar como una alternativa falsamente liberadora que encubre nuevas formas de opresión femenina. Por el contrario, regresó con éxito Las edades de Lulú (España, 1990), basada en una novela de Almudena Grandes. Quizás sea la película más recordada de Bigas Luna, en gran parte gracias a la presencia de Francesca Neri. La actriz italiana interpreta a una adolescente en sus primeras experiencias sexuales, acompañada de un hombre adulto.

También se proyectaron, entre otros, Vergüenza (Steve McQueen, 2011), Einseinstein en Guanajuato (Peter Greenaway, 2015), La tarea (Jaime Humberto Hermosillo, 1991), Kamasutra, una historia de amor (Mira Nair, 1997), Molina’s Ferozz (Jorge Molina, 2010), La flor congelada (Yoo Ha, 2008) y El sexo de los ángeles (Xavier Villaverde, 2012).

Siempre que se propone una selección así uno repara en que cada época tiene un canon de hasta dónde se puede enseñar el cuerpo, y muchas de tales cintas han corrido los límites de su representación en el audiovisual. Dadas las libertades de hoy, ¿queda algo para mostrar mañana?


Raul Medina Orama

 
Raul Medina Orama