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Publicado el 6 Agosto, 2016 por María Victoria Valdés Rodda en Cultura
 
 

Jardinería: Huerto de flor

Los espacios naturales invitan a pasear y a relajarse, una tradición milenaria que recorre todos los continentes
Dubai Miracle Garden, en Arabia Saudita.

El Dubai Miracle Garden, en Arabia Saudita, en época veraniega cierra sus puertas. (Foto: CUBADEBATE).

Por MARÍA VICTORIA VALDÉS RODDA

Desde que la jardinería se convirtió en una actividad sistemática con el propósito manifiesto de incorporarle al entorno más belleza por intermedio de plantas, árboles y flores, puede decirse que la humanidad se hace sin duda un poquito mejor. Placer de contemplar contrastes de verdes, gamas de colores y siluetas. Placer en olfatear los aromas y las humedades. Placer en escuchar el susurro del agua o el zumbido de los insectos. Todas esas satisfacciones llegan de la mano de la jardinería para convertir un instante de observación en un bálsamo frente preocupaciones y estrés.

Los míticos jardines colgantes de Babilonia o los del Palacio de Versalles en Francia, son de esas maravillas de obligada referencia. La idea del jardín como lugar perfecto para el descanso corporal y anímico nos viene de la tradición judeo cristiana, por aquello de que el Paraíso del Edén –con su Jardín de las Delicias– es el mejor lugar para el reposo eterno, con todo tipo de árbol suculento a la vista, bueno para comer, y una fuente de agua fresca del río para beber.

Jardines colgantes de Babilonia

Para los historiadores griegos, tal y como no los cuenta el especialista Maarten Heemskerck, los Jardines colgantes de Babilonia eran una espectacular manifestación de vegetación de la época. Medían más de cien metros a lo ancho y a lo largo, y llegaban a una altura de entre 25 y 90 metros. Además, aun con las pocas precipitaciones que recibía Mesopotamia, territorio que hoy ocupa Irak, ese sitio de fama mundial siempre estuvo bien irrigado, gracias a estar enmarcado por las cuencas de los ríos Tigris y Éufrates. Gracias, también, a que para lograrlo, los babilonios establecieron canalizaciones y una bomba de cadena o noria para subir el líquido hasta las terrazas y regar toda la frondosa vegetación.

Estos míticos jardines, en realidad, no colgaban, sino que se encontraban plantados en grandes maceteros de arcilla en diferentes escalas. La vegetación caía, dando la sensación de estar suspendida en el aire. De hecho, había incluso árboles que, según cuenta la leyenda, crecieron tanto que se podían ver perfectamente desde más allá de las murallas de la ciudad.

Jardín de bellos tulipanes.

Propósito manifiesto de la jardinería, de incorporarle al entorno más belleza por intermedio de plantas, se mantiene hasta hoy. (Foto: consuladordholanda.com).

Y de nuevo el amor es el que mueve los hilos de esta obra, pues la leyenda atribuye al rey Nabucodonosor II, fiel amante y enamorado de su esposa, la decisión de animarla ante la enorme añoranza que sentía por las tierras fértiles y frondosas de la que era originaria. Por eso mandó a construir el vergel, e hizo traer rocas que simularan montañas. Hermosa historia de cuya existencia real hay quienes dudan. Pero valdría creerla y abrigar la idea de que el espíritu de Babilonia rodea a quienes actualmente deciden sembrar un pedacito de terreno para sentirse a gusto contemplando una flor, una fuente o una piedra. Que lo atestigüen los que visitan los jardines asiáticos, en particular los de Japón.

El Levante se destaca

El jardín más grande del mundo se encuentra en los Emiratos Árabes Unidos con 72 kilómetros cuadrados, espacio que alberga más de 45 millones de flores. Se trata del Dubai Miracle Garden. Y no pocos se preguntan cómo es posible eso en una nación donde es tan escasa el agua. El reino de Arabia Saudita es uno de los que consume anualmente más del 40 por ciento de sus recursos hídricos naturales.

El problema de escasez de agua que se está padeciendo durante los últimos años va en aumento. Se debe, por un lado, al gran crecimiento de las ciudades y de la población, y por otro, a que las fuentes naturales se están secando de forma dramática debido en la mayoría de las veces a la insensatez del ser humano que acaba con los recursos finitos de la Tierra. Por tanto, las políticas de Arabia Saudita se han dirigido hacia las tecnologías de obtención de agua potable, como la desalinización, por lo que se han construido numerosas plantas para esos fines a lo largo y ancho de todo el país. Entonces el Dubai Miracle Garden tiene un sistema de riego subterráneo por goteo al que se le unen potentes fertilizantes para llegar a las raíces de las plantas. Sin embargo, solo abre en invierno, y en el resto de las temporadas permanece cerrado en previsión de afectaciones a toda la flora.

Los Jardines de Versalles definen el paisajismo francés en su geometría con una gran ordenación vegetal y la imposición de la perspectiva. (Foto: expertosendesinfeccionfiles.wordpress.com).

Los Jardines de Versalles definen el paisajismo francés en su geometría con una gran ordenación vegetal y la imposición de la perspectiva. (Foto: expertosendesinfeccionfiles.wordpress.com).

El país de la opulencia

Cada 14 de julio Francia celebra la Toma de la Bastilla, el acontecimiento que marcó el inicio de la Revolución Francesa y la era moderna en el año 1789. Con motivo de la efeméride las principales ciudades se engalanan con banderas y flores. Y es que con el alzamiento del pueblo la nobleza perdió sus prerrogativas de poder y lucro desmedido, que tanto daño hacía en las arcas del Estado. Entre los principales gastos de la aristocracia figuraba el arreglo floral de espacios abiertos al cielo, es decir, los jardines. Heredada o no de aquella tradición, los franceses mantienen la costumbre de la jardinería, junto a la de la alta cocina.

Para constatarlo está el Parque del Palacio de Versalles, que se extiende sobre más de 800 hectáreas, donde se encuentran varios monumentos y curiosidades que les dan fama: el invernadero de los naranjos, el gran canal, las fuentes, los jardines a la Francesa, célebres por sus amplias perspectivas y sus paisajes geométricamente ordenados. Durante el Absolutismo (en el siglo XV), su dominio sobre la naturaleza era un símbolo de la omnipotencia del rey. En 1979, los jardines, junto con el Palacio de Versalles, fueron declarados por la Unesco Patrimonio de la Humanidad.

En una isla, un jardín maravilla

En Singapur, un país del sureste de Asia, en 101 hectáreas de terrenos ganados al mar, en la región central del país, se levantan los Jardines de la Bahía o llamados en inglés (el idioma oficial de esa nación) Gardens by the Bay. Fueron concebidos en 2012, apenas cuatro años atrás, como nuevo pulmón de la ciudad y espacio de ocio. Lo que más llama la atención del lugar son sus dos grandes invernaderos que contienen más de 220 mil especies de plantas.

paneles-solaresAllí encontraremos muchas flores que se reparten por diferentes jardines temáticos, como el Mediterráneo o el del Sur de África, entre otros. No obstante, esta profusión de variedades botánicas se opaca ante la verdadera atracción del Jardín Sur de la Bahía; el Skyway OCBC. Aquí lo más subyugante son los “súper árboles artificiales”, que le han ganado la partida a la naturaleza.

Se trata de enormes estructuras de hormigón de hasta 50 metros de alto y con forma de árbol que funcionan como jardines verticales, con innumerables plantas trepadoras, las que todavía no cubren toda la extensión y por eso muchos expertos en jardinería opinan que el verdadero esplendor del parque será realmente dentro de unos años. Los árboles artificiales funcionan como paneles solares que se encargan de recolectar la energía suficiente para iluminarlos y convertirlos en pantallas solares de noche. Todo un espectáculo casi mágico se despliega ante los visitantes.

En Asia la apreciación de un segundo es primordial para mejorar la calidad de vida, de ahí que los Jardines figuren entre las principales opciones para lograr ese objetivo. En China se componen los paisajes y los diseñadores construyen montañas y canales, plantan árboles y flores, y crían peces. En los jardines clásicos de Suzhou (Patrimonio de la Humanidad), de la provincia de Jiangsu, el observador cuidadoso advertirá que el diseño está pensado para crear sensación de plenitud al incorporarse los cuatro elementos: rocas, agua, pabellones y plantas. En las dos Coreas, y en Vietnam, aunque se sigue más o menos ese patrón se le incorpora el recorte de las plantas con formas de animales lo cual es una dicha para los pequeños de casa, que halan literalmente a sus padres y abuelos para ir al Parque de la esquina.

El mayor jardín de Europa, el Keukenhof en Holanda, es reconocido por cultivar siete millones de bulbos de flores, entre los que sobresalen los famosos tulipanes holandeses, que son originarios de Turquía. (Foto: consuladordholanda.com).

El mayor jardín de Europa, el Keukenhof en Holanda, es reconocido por cultivar siete millones de bulbos de flores, entre los que sobresalen los famosos tulipanes holandeses, que son originarios de Turquía. (Foto: consuladordholanda.com).

Los jardines en los inicios de los tiempos servían al cultivo de alimentos, pero hoy constituyen pulmones del planeta, además de símbolo de valor estético y de confianza en que la belleza pueda paliar la fealdad que traen las guerras, el hambre o los desastres naturales inducidos por el cambio climático en la faz del planeta.

Los orígenes del oficio

El término jardín viene del francés, que en español significa huerto de flor, ya que antes del surgimiento de la jardinería como oficio, bien remunerado por nobles y reyes, los sembrados de parcelas eran únicamente para hortalizas y verduras. Con la comercialización de las flores y plantas ornamentales, por aquello de dar obsequios y homenajear a los muertos, es que se impuso la jardinería.


María Victoria Valdés Rodda

 
María Victoria Valdés Rodda