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Publicado el 2 Septiembre, 2016 por Sahily Tabares en Cultura
 
 

AQUÍ, LA TV: La virtud de ser su pueblo

Una amplia iconografía vista por la TV a la que contribuyen los profesionales del lente ha revelado, paso a paso, avance tras avance, valores y actitudes de Fidel desde la infancia, cualidades como estratega militar, la impronta cultivada por él en todos los ámbitos de la vida en Revolución, la repercusión de su pensamiento en el mundo.
Afiche de Mi hermano Fidel, documental de Santiago Álvarez.

Afiche de un clásico de presencia permanente, Mi hermano Fidel, documental de Santiago Álvarez, que de manera sencilla narra el encuentro entre Fidel y Salustiano Leyva, anciano que en la niñez conoció a José Martí.

Por SAHILY TABARES

El impacto de la televisión en la sociedad cubana contemporánea invade los espacios día a día. Este medio informa, genera estados de opinión, contribuye a la construcción de un pensamiento. Recordemos cuántos sucesos han ocurrido ante las cámaras en estos últimos 57 años y cómo buena parte de la historia de la Revolución Cubana ha sido preservada por la TV que mantiene un papel protagónico al servicio de lo público en la escena política de la nación.

Ver y escuchar a Fidel en la televisión con motivo de su cumpleaños 90, en entrevistas, series, reportajes, ficciones, patentizó la importancia del discurso audiovisual como memoria para testimoniar el proceso revolucionario y el ideario, la obra, las acciones del líder que tiene la virtud de ser su pueblo.

En el programa De cierta manera (Canal Educativo, jueves, 10:00 p.m.), con guion y conducción de Luciano Castillo, se evocó la labor de directores que en sus documentales dejaron constancia de múltiples transformaciones acaecidas durante los primeros años tras el triunfo de 1959. Puestas memorables de esa época fueron recordadas en la TV; entre ellas, Asamblea general (1960), en la que Tomás Gutiérrez Alea Titón, testifica una concentración popular en la Plaza de la Revolución para escuchar a Fidel, quien exponía el texto de la Primera Declaración de La Habana. El punto de vista del realizador destaca en el encuadre, la filmación de los planos y el montaje, en la reacción de la gente ante su líder; se utiliza el free cinema (cine espontáneo) como proceso creativo.

Un clásico de presencia permanente es Mi hermano Fidel (1977), documental de Santiago Álvarez. De manera sencilla, orgánica, emotiva, se relata el encuentro entre Fidel y Salustiano Leyva, anciano que en la niñez conoció a José Martí. Remembranzas y acercamientos cohesionan entre ambos interlocutores un vínculo fortalecido por el fervor martiano, la curiosidad intelectual, el patriotismo del Comandante en Jefe.

Las series El que debe vivir, Fidel entre nosotros y Gracias, Santiago; conciertos, lecturas de poemas, tributos en escuelas y plazas, imágenes de archivo del asalto al cuartel Moncada, la victoria de Playa Girón, la Campaña de Alfabetización y muchas obras monumentales permanecerán en la memoria visual mediante un lenguaje, el cual construye testigos mediáticos de los acontecimientos.

La extraordinaria potencia denotativa, referencial, de lo filmado, tiene un valor estimable. En este panorama descuellan imágenes de larga vida en el imaginario social.

Una amplia iconografía vista por la TV a la que contribuyen los profesionales del lente ha revelado, paso a paso, avance tras avance, valores y actitudes de Fidel desde la infancia, cualidades como estratega militar, la impronta cultivada por él en todos los ámbitos de la vida en Revolución, la repercusión de su pensamiento en el mundo.

La muestra Instantáneas, que exhibe el Canal Habana en el horario nocturno, de fotografías –algunas adjudicadas al archivo, sin investigaciones previas para determinar a los autores–, patentiza que ese medio de comunicación aporta elementos esenciales en la construcción de los valores identitarios del país; lo constatan las distintas maneras de ver y presentar a Fidel como ser humano, cuyo nombre no se puede disociar del pueblo.

La fotografía periodística tiene carácter documental y su primera función es informar, prioridad que contiene en sí una perspectiva amplia, en tanto valores sociológico, histórico, estético y artístico, indispensables para comprender e interpretar el significado de la imagen.

El líder de la Revolución siempre ha llamado a conectarnos al conocimiento y participar en una verdadera globalización de la información que significa compartir, no excluir. Fue idea suya el programa radio televisivo Mesa Redonda, el 16 de diciembre de 1999, a raíz de la campaña por el regreso del niño Elián González a Cuba y el inicio de la batalla de ideas.

Un año después concibió la creación del espacio Universidad para todos, y en 2002 del Canal Educativo, para viabilizar el tránsito por los caminos del saber, lo cual ha permitido la gran novedad de llegar a cada familia con un discurso audiovisual desde una programación que ha marcado pautas en la vida cotidiana.

Sin dudas, la sociedad multipantallas provoca nuevos desafíos para la alfabetización mediática, por ello hay que leer, comprender, interpretar, lo que está ocurriendo en los nuevos sistemas de transmisión de contenidos audiovisuales, y desarrollar una mirada crítica para ser más cultos y participativos, como nuestro Fidel ha querido siempre.


Sahily Tabares

 
Sahily Tabares