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Publicado el 7 Septiembre, 2016 por Raul Medina Orama en Cultura
 
 

Casa Tomada, el asedio apacible

Para crear fuera de la zona de confort

Logo de Casa Tomada

Texto y fotos RAÚL MEDINA

Quizás el cuento más estudiado del escritor argentino Julio Cortázar (1914-1984) sea el que comienza de esta manera: “Nos gustaba la casa porque aparte de espaciosa y antigua […] guardaba los recuerdos de nuestros bisabuelos, el abuelo paterno, nuestros padres y toda la infancia”. Apareció en 1946 –dicen las enciclopedias– impreso en las páginas de una revista promovida por Jorge Luis Borges, y luego lo publicaron en el volumen Bestiario (1951). Se llama Casa tomada, y desde 2009 así nombran también al Encuentro de pensamiento y creación joven en las Américas, evento que aglutina en La Habana a bisoños artistas y escritores de varios lugares de nuestro continente.

El hogar aquí es Casa de las Américas y sus promotores invierten el relato aludido. Si en la historia de Cortázar el narrador en primera persona y su hermana Irene son desplazados de su comodidad cotidiana –ese pequeño y cerrado paraíso– por una fuerza misteriosa, los anfitriones de la institución cubana decidieron tenderle la mano al empuje creativo que, sin pedir permiso, emerge en toda la región.

Estatua viviente de Gigantería.

Estatua viviente de Gigantería.

En la próxima cita pretenden debatir “desde una mirada interdisciplinaria” acerca de la relación entre los jóvenes y los espacios públicos. Faltan meses hasta entonces (será en 2017), pero el comité organizador realiza acciones desde mucho antes de la fecha señalada. Ya hubo “escaramuzas”. En febrero de 2016 premiaron –entre 26 carteles recibidos de Cuba, México, El Salvador y Chile– la obra del diseñador cubano Claudio Sotolongo. Recién en julio, sucedió el “segundo llamado” a Casa Tomada: para comenzar se reunieron diversos escritores con públicos e investigadores. Maielis González, Eric Flores Taylor y José Miguel Sánchez (Yoss) reflexionaron sobre la Literatura de ciencia ficción y fantasía: creación y gestión cultural en Cuba y Latinoamérica, durante un conversatorio sostenido en la biblioteca de la institución.

Los gestores pretenden convertir el evento en una experiencia de narrativa transmedia, esos relatos donde la historia se despliega a través de múltiples medios y plataformas de comunicación y los públicos asumen roles activos en ese proceso. Para ello habilitaron un foro online en el cual participaron noveles narradores latinoamericanos. Desde Argentina, integrantes del grupo literario Los Fantásticos –coordinado por la escritora Gilda Manso– enviaron videos explicativos de sus experiencias creativas y apoyaron la venidera edición de Casa Tomada.

Además, actores del grupo de teatro callejero Gigantería realizaron performances como estatuas vivientes. También se vendieron libros, revistas y otros productos culturales; y se propuso a los visitantes la descarga y actualización del Paquete Casa Tomada, una red de distribución alternativa con contenidos seleccionados por especialistas de cada uno de los departamentos de la Casa de las Américas.

Para este mes han previsto un taller dedicado precisamente al tema Juventudes y espacio público en las Américas. Es un asedio largo aunque apacible, como para no olvidar a dónde conducirán los caminos dentro de un año.

Maité Hernández-Lorenzo.

Según afirma Maité Hernández-Lorenzo, el evento “nace de la necesidad creativa de quienes lo organizan y sus participantes”. (Foto: facebook.com).

Pasado y presente

Maité Hernández-Lorenzo, directora de Comunicación e Imagen de Casa de las Américas y una de las fundadoras del evento, cuenta a los lectores de BOHEMIA sobre los propósitos y la historia del proyecto: “Sus antecedentes están en el Encuentro de Jóvenes Escritores y Artistas de América Latina y el Caribe (1983). Entre aquellos invitados llegaron muchísimos creadores que luego alcanzaron gran renombre y regresaron como ganadores y jurados del Premio Casa. Aunque eso expresó una continuidad de nuestro vínculo con la generación de los 80, desde entonces no se había convocado otra reunión similar”.

En 2009 Casa de las Américas arribó a su cincuentenario y los inquilinos decidieron concluir la campaña por el aniversario con una invitación a los menos experimentados. “Resolvimos no convocar cada dos o tres años, o limitarnos a cualquier otro esquema temporal. No funciona así si queremos acompañar los procesos de la creación. Cuando uno detecta ciertos núcleos de interés, nuevos temas y formas de comunicación, entonces es el momento. Aquella vez nos pareció importante incluir a Estados Unidos y Canadá, así como articular a los nuevos artistas con el pensamiento social, en un contexto geopolítico muy cambiante”, recuerda.

“Aunque no es un evento alternativo, pues forma parte de la vida de la Casa, se organiza de manera diferente a como es habitual aquí. El núcleo organizador cambia y no hay jefe vitalicio. Además, es horizontal: hay quien toma decisiones principales, pero todo el mundo participa, propone. Siempre hay que sugerir nuevos temas y acciones”.

-Literatura, artes visuales, teatro… Es un amplio terreno.

-Cualquier ámbito de la creación y el pensamiento tienen espacio en los análisis. También se hacen talleres formativos para jóvenes. Las tres ediciones efectuadas han tenido líneas de trabajo diferentes, en el primero tratamos de plantear qué sucedía en la región. El segundo (2013) fue sobre la comunicación y el activismo. Estaba muy relacionado con los movimientos sociales protagonizados por jóvenes: había ocurrido el Occupy Wall Street y acontecían los movimientos estudiantiles en Chile. La mesa inicial, con representantes de múltiples países, abordó el arte desde diferentes disciplinas, entre ellas la sociología y la teatrología.

Puerta abierta al público joven.

Abrir la puerta de la institución a públicos no habituales está entre los objetivos del encuentro. (Foto: casatomada.casa.cult.cu).

-¿Qué resultados han dejado estos encuentros?

-Nos parecía que para muchos nuestro centro era como un templo: sagrado, frío, solemne. Queríamos romper tal idea y de alguna manera pusimos a la Casa de las Américas en una posición de reconstrucción y renovación. En el encuentro de 2009 quienes vinieron se autodenominaron Generación Casa Tomada. Eso denota un sentido de pertenencia en relación con nuestra propuesta.

“La mayoría de los participantes se preocupan por mantener el vínculo y concursan en el Premio Casa, en otras ocasiones participan como jurados. Ellos mismos han propuesto a otros invitados, promocionan nuestros eventos en circuitos de los cuales estábamos más alejados. También ayudan a renovar nuestro catálogo editorial y archivos.

“Hemos aprendido otras formas de comunicarnos con los jóvenes –las nuevas tecnologías ayudan mucho, hay un blog en Internet que se actualiza constantemente–, quienes han renovado la agenda de la institución, se han vuelto parte de nuestro equipo. Son personas con las que uno puede contar de manera práctica, para generar otros proyectos”.

-¿Está satisfecha de la evolución del encuentro?

-Casa Tomada es como mi hija, nacida bajo ciertas circunstancias y necesidades creativas. Ya se ha desarrollado y su horizonte creció hasta donde no vimos en el primer momento. Es muy importante concebir el evento como una zona de riesgo, fuera del confort de trabajar desde la Casa de las Américas.


Raul Medina Orama

 
Raul Medina Orama