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Publicado el 17 Octubre, 2016 por Sahily Tabares en Cultura
 
 

Artista de proverbial significación

Con una muestra fílmica y de carteles se le rindió homenaje a Julio García Espinosa (1926-2016), en la Cinemateca de Cuba
Rodaje de Reina y Rey.

En el rodaje de Reina y Rey junto a Consuelo Vidal, varias veces premiada por su personaje.

Por SAHILY TABARES  

Fotos: LEYVA BENÍTEZ

Ningún testimonio sobre este hombre es más elocuente que el pensamiento propio, profuso en indagaciones sobre el audiovisual, las nuevas tecnologías, el ser humano, los conflictos cotidianos, y la vida. Este amplio, complejo universo, devino plataforma esencial de su obra cinematográfica; como creador creció sin temor al riesgo estético.

El maestro Julio García Espinosa (1926-2016), director, guionista, ensayista, se distinguió como precursor y fundador del Nuevo Cine Latinoamericano, del Icaic, de la Escuela Internacional de Cine y Televisión de San Antonio de los Baños (EICTV), de la cual fue director, y por dedicarse con especial devoción al proceso de aprendizaje, creativo, de los jóvenes cineastas.

Se inicia como actor y director de teatro, esta manifestación lo subyuga desde los primeros años junto a la música y el cine. A principios de la década del 50 estudia en el Centro Experimental de Cinematografía de Roma que le permite conocer el movimiento cinematográfico del neorrealismo italiano. Dicha experiencia lo nutrió en el propósito de ver y descubrir la realidad de manera más directa. El afán de búsqueda de nuevas ideas, rupturas, motivaciones, constituyeron brújulas perennes en su labor de creación marcada por la polémica y la libertad artística.

García Espinosa interroga, conmueve; bucea en profundidades del humano; revoluciona cómo contar historias mientras expresa honduras, pasiones, angustias, soledades. Nunca lo intimidó el riesgo; anduvo preso de la seducción, del estudio constante. Desde la realización del documental El Mégano (1955) -considerado por estudiosos como el origen del cine de la Revolución-, define coordenadas de senderos que construyó con sensibilidad y mirada aguzadas.

Julio García Espinosa.

El maestro Julio García Espinosa entregó sabiduría y alma en cada proyecto.

Lo atestiguó en su diversa filmografía, en la cual descuellan, indistintamente, ideas novedosas, conceptos y perspectivas formales. De ella forman parte, Cuba baila (1960), primer largometraje de ficción producido por el Icaic, y coproducción de Cuba con México; El joven rebelde (1961); Aventuras de Juan Quinquín (1967); Tercer mundo, tercera guerra mundial (1970), filmado en Vietnam en plena confrontación bélica; El plano (1993), primer largometraje que se rodó en soporte video; Son o no son (1980) y Reina y Rey (1994), reconocido con varios premios en Cuba y otros países.

Revelaciones imperecederas

Quizás, poco se conocen o no como lo merecen, las contribuciones teóricas de García Espinosa, un nombre esencial del cine cubano durante más de 40 años. Abarcó temáticas, asuntos y fenómenos diversos, relacionados con el arte, el placer estético, las telenovelas, los nuevos medios audiovisuales; siempre estuvo enrumbado hacia el análisis esclarecedor.

Según consideró: “Las trampas de la Comunicación están en querer atrapar el momento estático de la identidad individual o cultural. Son también las tentaciones del cine. Pero no hay comunicación auténtica, liberadora, sin que medie un proceso dinámico, si bien difícil y doloroso”.

Con su habitual clarividencia, alertó: “Quien permanece en mansedumbre, frente a las humillaciones del coloniaje, ante las seducciones de cualquier cultura impositiva, complaciente consigo mismo, no está en condiciones de lograr comunicación alguna. Quien se rinde, no es nadie, ni es nada”.

Eterno batallador, compartió conocimientos y vivencias que enriquecieron su trabajo como pedagogo en la EICTV. En esta sede, y en entrevista exclusiva con BOHEMIA, expresó en una ocasión: “Gracias al apoyo de Fidel se concretó la idea que tuvimos de crear esta escuela. Desde el inicio luchamos por garantizar la promoción y la difusión del cine latinoamericano en nuestros países. Necesitamos profesionales con un alto nivel cultural, conocimientos técnicos y del mercado, entrega y sensibilidad”.

Entre los textos de referencia que revelan sus juicios e investigaciones, descuella su libro Un largo camino hacia la luz, reconocido con el Premio de ensayo Ezequiel Martínez Estrada que otorga Casa de las Américas (2002).

Una, otra vez, habrá que volver al pensamiento y a la obra cinematográfica de Julio García Espinosa, artista de proverbial significación.

Muestra de carteles que inspiraron varios de sus filmes, exhibidos en la Cinemateca

 


Sahily Tabares

 
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