1
Publicado el 14 Octubre, 2016 por Sahily Tabares en Cultura
 
 

Catedral de la cultura cubana

Cumple 115 años con salud esta institución depositaria del tesoro patrimonial, bibliográfico, artístico y sonoro, que avanza en la digitalización de sus fondos
La bibliotecaria Odette Chía orienta a los estudiantes de la especialidad.

La bibliotecaria Odette Chía orienta a estudiantes de la especialidad.

Por SAHILY TABARES

Fotos: YASSET LLERENA

En solitario no podré contar mi historia. Soy considerada un templo de puertas y ventanas abiertas para investigadores, estudiantes, profesores, lectores en general. En el relato intervendrán personas que defienden con devoción los valores patrimoniales; ellas se sumarán a la voz de esta centenaria. Remembranzas y vivencias actuales me nutren como recinto monumental frecuentado por generaciones.

Acudir a la memoria propicia el conocimiento de dónde venimos y hacia dónde vamos. Fui creada el 18 de octubre de 1901 mediante la Ley Militar No.234, del gobierno interventor norteamericano que nombró al primer director, don Domingo Figuerola Caneda, donante de los primeros libros: su colección personal ascendía a 3 000 volúmenes. La ubicación original estuvo en el Castillo de la Fuerza donde radicaba el Archivo General. Desde ese momento recibí fondos de figuras relevantes de la intelectualidad cubana: Antonio Bachiller y Morales, Francisco Sellén, Manuel Pérez Beato.

Procesos azarosos, la desidia de gobiernos de antaño influyeron en el deterioro del arsenal valioso que comenzaba a atesorar. En 1936, con la fundación de la sociedad Amigos de la Biblioteca Nacional, el entonces Historiador de la Ciudad de La Habana, Emilio Roig de Leuchsenring, denuncia el caos educativo y cultural vigente; llama a dignificarme como insignia de la cultura nacional.

En 1949, por iniciativa de Don Fernando Ortiz, la Junta de Patronos denomina José Martí al edificio construido en la otrora Plaza Cívica, en la actualidad Plaza de la Revolución, en Avenida Independencia y 20 de Mayo. El triunfo de la Revolución inició una nueva vida científica e intelectual en el país. En esta etapa, fue la primera directora, la insigne bibliotecaria cubana, María Teresa Freyre de Andrade, doctora en Ciencias Sociales y Derecho Público, quien sentó bases definitorias del movimiento bibliotecario en beneficio del pueblo y de acciones dirigidas hacia la motivación por la lectura. En la actualidad, la sala circulante lleva su nombre.

Eduardo Torres Cuevas.

El doctor Eduardo Torres Cuevas destaca la digitalización como una de las prioridades de la Biblioteca.

Imposible sintetizar todo lo acontecido desde el inicio del período refundador. Cuánto me place escuchar: la Biblioteca Nacional de Cuba José Martí es rectora del Sistema Nacional de Bibliotecas Públicas; con más de 411 instalaciones llega a todo el territorio nacional y lleva el libro a los más recónditos lugares.

Cumplo el objetivo esencial de salvaguardar el patrimonio bibliográfico de la nación cubana. Hacedores de la labor diaria aportan esfuerzo, dedicación, disciplina, compromiso personal. ¡¿Quiénes si no ellos para seguir contándoles mi historia?!

Donde tan bien se está

El reconocido intelectual, Eduardo Torres Cuevas, doctor en Ciencias Históricas, profesor e investigador titular de la Universidad de La Habana, dirige la institución desde 2007. Ama este lugar desde tiempos inmemorables. “Fue donde siendo muy jovencito escuché en la sala de música discos de acetato de grandes clásicos cubanos y universales: Lecuona, Sánchez de Fuentes, Beethoven, Chopin, Lizt. Aquí empecé mis lecturas, y el descubrimiento de la colección cubana de una riqueza indescriptible. Más tarde, nos reuníamos los jóvenes estudiantes para polemizar; consultábamos dudas a maestros imprescindibles: Fina García-Marruz, Cintio Vitier, Juan Pérez de la Riva, Julio Le Riverand, Manuel Moreno Fraginals. Me atraparon la historia de este país, los hombres y las mujeres que fueron construyendo nuestra cultura.

“Los bibliotecarios son humildes, desprendidos; a veces, poco se les reconoce. De ellos aprendo cada día. Los ladrillos, los mármoles y las piedras no son los que hacen grande esta institución; sino las personas consagradas a esta gran obra, verdaderas instituciones: Zoila Lapique, Josefina y Araceli García Carranza, Tomás Fernández Robaina. Todos han dado, ofrecen mucho de sí”.

Reconoce a la biblioteca como el lugar donde también se está. “Sin pasión no se pueden construir. Nuestra labor requiere entrega; que el corazón cale, penetre la inteligencia, pero es preciso partir del corazón.

“Este edificio es una joya; 11, de sus 17 pisos, almacenan más de cuatro millones de libros. Uno de los aspectos más importantes del trabajo de la biblioteca es la digitalización de los fondos patrimoniales. Se terminó el procedimiento de las colecciones cubanas de Música y Arte. Estamos concluyendo el de periódicos y revistas que nacieron con la Revolución. Entre los primeros: Combate, Revolución y Hoy. Es poco conocido el valor gráfico de las revistas INRA y CUBA.

“El proceso avanza, pero es complicado; pues las publicaciones están muy deterioradas. Antes de ponerlas al servicio de los usuarios hay que restaurarlas. El propósito es garantizar el acceso a la información digital, ya sea para consultar en salas o en el ciberespacio. Trabajamos en la organización de la Biblioteca Nacional Digital, conformada con grandes clásicos y algunos libros raros, valiosos o importantes. También vamos a crear la sección Cuba en tus manos que incluirá una cronología del acontecer nacional”.

La doctora Araceli García Carranza, en una presentación de la revista de la Biblioteca.

La doctora Araceli García Carranza presentó el reciente número de la revista de la Biblioteca Nacional.

Destaca, “el mundo cultural de Biblioteca, del cual forman parte conciertos, presentaciones de libros, conferencias y exposiciones. En homenaje al cumpleaños de Fidel se expuso la muestra de carteles 90 x 90, en la Galería El Reino de este Mundo. Actualmente, la galería lobby-pasillo central acoge la presentación de 71 ediciones de Biografía de un cimarrón, de Miguel Barnet”.

Visitaciones perpetuas

Mujer instruida, sensible, culta; la doctora en Filosofía y Letras, Araceli García Carranza es uno de los nombres imprescindibles de este cetro de saberes y tesoros que, según considera, “entraña nuestras experiencias como pueblo. Atesora el conocimiento del hombre de todos los tiempos. Es centro de pensamiento, de enseñanza y de promoción cultural”.

En 1962 llegó a la Biblioteca donde dirige el Departamento de Investigaciones. Ostenta las categorías de Investigadora Titular y Profesora Titular de la Universidad de La Habana. Su labor bibliográfica la representan más de 20 investigaciones registradas en libros y folletos, cerca de un centenar de catálogos, revistas nacionales y extranjeras. Entre las compilaciones descuellan los índices analíticos de publicaciones periódicas cubanas del siglo XIX; las biobibliografías de Fernando Ortiz, Alejo Carpentier, Emilio Roig, Eusebio Leal; bibliografías de personalidades como José Martí –que me propuso Cintio Vitier en 1968, y la he compilado hasta el presente–, Ernesto Che Guevara y Eliseo Diego.

“Siento lo real maravilloso cuando descubro cada figura. En el caso de Alejo Carpentier, consideré insuficiente la documentación existente, le escribí a la Embajada de Cuba en Francia y tuve su apoyo incondicional, pues él valoró el trabajo bibliográfico como después lo han hecho Roberto Fernández Retamar y Eusebio Leal, entre otras personalidades.

Los usuarios consultan información digitalizada.

En la mediateca los usuarios consultan información digitalizada.

“Nunca abandono el análisis de la información, ni el servicio al usuario. Me siento bien cuando puedo servir a alguien, respondo una pregunta difícil o encuentro datos para quien los necesita. La Biblioteca exige mucho, nos demuestra lo poco que sabemos y lo que nos falta por aprender. Tanto los repertorios bibliográficos como las personalidades son distintos; por ello difieren los caminos para estudiarlos; así lo precisa la creación. El trabajo bibliográfico requiere del análisis de contenidos, de sistematización, de un lenguaje adecuado al enfrentar distintos soportes y fondos; sin contar las búsquedas de información. La tecnología es una herramienta, llegó para quedarse; pero sin desdeñar el cerebro humano, porque la máquina no piensa”.

La doctora Araceli siente gozo ante cada descubrimiento y hallazgo. En especial, le satisface contribuir a la preparación de los jóvenes.

“La vocación es imprescindible, igual ocurre en todas las profesiones. En nuestro caso, se requiere ser organizado, amor hacia la biblioteca y el disfrute de bienes espirituales, los cuales ella nos brinda.

“Siempre lo supe, este es mi lugar”. Aquí conoció a su esposo, el periodista y bibliotecario Julio Domínguez; alcanzó el desarrollo profesional distinguido con varios reconocimientos, entre ellos las medallas Alejo Carpentier y Nicolás Guillén, la Distinción por la Cultura Nacional, y el Premio Nacional de Investigaciones Culturales, otorgado en 2003.

“Vengo a la Biblioteca cargada de ‘papeles’ una vez a la semana como todos los investigadores categorizados. El estímulo de la etapa inicial sigue intacto, aunque desde entonces transcurrieron ya 54 años”.

Especialistas de la institución muestran una colección de libros.

En la sala de Música León Muguercia, la especialista Graciela Cruz, y la técnica Amanda Oliva, muestran una colección de libros, folletos y programas donados por la Oficina del Historiador.

Fervor renovado

El silencio deviene compañía ideal durante la visita a este impresionante recinto. Hay tanto que ver, escuchar, redescubrir. Es imposible apresar minuciosamente, en apenas unas horas, los detalles de este dinámico organismo vivo, pues lo nutren publicaciones en soporte papel y digital, catálogos, informatización del sistema interno, tradiciones, avances tecnológicos; herramientas que contribuyen a satisfacer necesidades e intereses del usuario.

Las fuentes bibliográficas atesoradas en la institución se consultan en las Salas de Servicios Generales Domingo Figarola Caneda y de Referencias Leonor Pérez Cabrera. Las especializadas guardan miles de volúmenes sobre distintas manifestaciones artísticas de Cuba y del mundo: Sala de Arte Wifredo Lam; de Música León Muguercia; Etnología y Folklore Fernando Ortiz; Ruso Alexander Pushkin.

La Sala Cubana Antonio Bachiller y Morales es una de las más visitadas, acumula y divulga el valioso patrimonio sobre el siglo XIX cubano conservado en sus fondos.

Entre los trabajadores del centro coinciden graduados de carreras pedagógicas; en gran medida los anima ser agentes de cambio que participan en el cuidado de valores culturales preciados por la sociedad.

Dicha relación –similar al proceso de enseñanza-aprendizaje–, es comunicativa, como la educación se genera desde las relaciones humanas.

La máster Vilma Ponce Suárez reconoce que la lectura y la investigación acuciosa constituyen asideros fundamentales en su labor. En 1998 llegó a la Biblioteca, “donde aprendo constantemente. Me fascina el estudio realizado sobre las revistas cubanas de la década del 60: Pensamiento Crítico, Revolución y Cultura y Cuba. Además de la caracterización de dichas publicaciones, se realizaron entrevistas a personalidades y añadieron fotografías de la época. Con estos materiales iniciamos la Colección Multimedia, la cual se puede consultar en la mediateca y las bibliotecas provinciales del país”.

Vilma Ponce Suárez, investigadora.

La investigadora Vilma Ponce Suárez ha realizado un acucioso estudio de las revistas de la década del 60.

Por doquier, lidera una idea del ilustre pedagogo Paulo Freire: “quien enseña, aprende al enseñar, y quien aprende, enseña al aprender”.

Dicha savia alimenta a técnicos y especialistas enfrascados en el proceso de indización que permite la clasificación y recuperación de cada artículo o documento publicado dándoles visibilidad en el mundo del conocimiento científico. Así lo atestigua Hilda Pérez Souza, máster en Bibliotecología y Ciencias de la Información, al frente del Departamento de Procesos Técnicos de Publicaciones Seriadas.

Otro experto, Javier García, transmite entusiasmo al hablar de la mediateca, “el usuario puede consultar informaciones en formato digital, hace énfasis en el valor documental de la colección de carteles elaborados desde 1928. Quizás, poco se conoce la riqueza almacenada en este edificio monumental”.

Similar afán manifiesta, José Antonio Doll Pérez, especialista del área de manuscritos. Aprecia “este fondo integrado por colecciones y piezas sueltas que, en su mayoría, proceden de personalidades destacadas de la cultura cubana: literatos, científicos, historiadores e instituciones, entre ellas la Sociedad Económica de Amigos del País.

La joven especialista Mabiel Hidalgo, del Departamento de Fondos Raros y Valiosos, elogia a quien considera su maestra, la doctora Olga Vega García, investigadora de la Biblioteca. “En esta área se preservan cerca de 2 000 ejemplares de los siglo XV al XVIII de otros países, además de los tesoros cubanos. También, incluye las colecciones Raventós, la cual contiene libros de música de los siglos XV al XIX, y la especial, que incluye volúmenes con encuadernaciones ilustradas bellamente, resultan raros o curiosos por algún detalle en particular”.

Eduardo Torres Cuevas presenta el libro Tradiciones afrocubanas de Natalía Bolívar.

Las actividades culturales enriquecen la vida de la Biblioteca. En la foto: Eduardo Torres Cuevas presenta el libro Tradiciones afrocubanas de Natalía Bolívar.

Amores de fuerte arraigo

La entrega y el pleno disfrute de la labor cotidiana distinguen al colectivo de la Sala Circulante María Teresa Freyre de Andrade. Oyaima Hierrezuelo, jefa del departamento, advierte: “nuestra tarea esencial es contribuir a la formación de hábitos de lectura en los usuarios. Se efectúan préstamos externos, en la sala y en acciones comunitarias. Siempre adoré este universo, empecé a trabajar siendo muy joven tras graduarme como técnico medio, más tarde concluí la Licenciatura en Bibliotecología y Ciencias de la Información”.

Tal alborozo lo comparte la técnica Odette Chía: “soy una eterna enamorada de la Biblioteca donde llevo 24 años. Atiendo a estudiantes y recién graduados de la especialidad, les explico la responsabilidad que exige nuestra profesión, si no entregamos el alma la actividad pierde su atractivo. Me preocupa que los usuarios de menos edad solo sienten interés por materiales digitalizados. Nada sustituye el placer de buscar en documentos, folletos y libros para satisfacer las necesidades informativas”.

Con una síntesis elocuente define el doctor Torres Cuevas el significado de la Biblioteca: “es la catedral de la cultura cubana. Con 115 años goza de salud. Según decía el célebre marxista italiano Gramsci, lo único predecible es la lucha. La Biblioteca Nacional será mejor en un futuro si realmente se asume como un proceso que deberá enfrentarse en situaciones nuevas, diferentes. También con tecnologías e ideas que la hagan crecer”.


Sahily Tabares

 
Sahily Tabares