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Publicado el 25 Octubre, 2016 por Luis Toledo Sande en Cultura
 
 

CULTURA CUBANA

Más allá (y acá) de celebraciones

Alma y escudo de una nación y un pueblo fraguados en lucha contra imperios

 

(Foto: alasdecolibri.bloguea.cu)

(Foto: alasdecolibri.bloguea.cu)

Por LUIS TOLEDO SANDE

Cuba tiene en la cultura lo que su líder Fidel Castro llamó escudo de la nación, y esta, forjada en lucha contra el colonialismo español y el imperialismo estadounidense, se fortaleció con el triunfo alcanzado en 1959, que pronto la potencia imperial quiso revertir con bloqueo y agresiones. Pero en 1961 fue aplastada la invasión mercenaria en Playa Girón, y se erradicó el analfabetismo. Para la cultura –asumida en el sentido más abarcador del concepto–, se afianzaba una nueva etapa, reconocida y premiada en el mundo a pesar de la hostilidad imperial.

El imperio persiste en retornar al pasado que denunciara Ricardo de la Torriente, a principios del siglo XX, con el personaje de Liborio. (Ilustración: jiribilla.cu)

El imperio persiste en retornar al pasado que denunciara Ricardo de la Torriente, a principios del siglo XX, con el personaje de Liborio. (Ilustración: jiribilla.cu)

Ante la firme resistencia del pueblo cubano, la nación agresora –o una línea suya más realista que la todavía dominante– aprecia llegado el momento de sustituir garrote visible por zanahoria aparente. Así, sin renunciar a doblegarla y frustrar su proyecto socialista, le propone a Cuba olvidar la historia.

Este país merece vivir libre del bloqueo y otras agresiones, sin caer en la trampa que se le tiende, pues perdería su cultura y naufragaría como nación. Lo sabe el imperio –que no es tonto aunque la prepotencia lo ciegue-, y lo sabe Cuba, urgida de librar y ganar la que en su día José Martí llamó la guerra de pensamiento que se nos hace.

El presidente del imperio habla de cambio de táctica cuando en el mundo se refuerza la ofensiva neoliberal y en Cuba resurgen, o se consolidan, formas de propiedad privada. En estas el Gobierno estadounidense ha expresado que cifra parte de sus esperanzas de influir para frustrar el proyecto socialista cubano.

Por su experiencia vital, y acaso también por déficits en la enseñanza y el conocimiento de su historia, a parte de las nuevas hornadas de hijos e hijas de Cuba pudiera faltar claridad sobre el significado del proceso revolucionario de su patria frente al imperio que persiste en el afán de estrangularla. Impedirlo sigue siendo la brújula para la nación cubana, que, heterogénea como todas, no se reduce a una sola de sus porciones, aunque sea la mayoritaria y decisiva.

Refrendar nuestros valores culturales toca a todos. (Foto: cubahora.cu)

Refrendar nuestros valores culturales toca a todos. (Foto: cubahora.cu)

Otra característica del imperio, junto con su cinismo y su intención de continuar dominando el mundo, es su poderío. Lo ejerce no solo con las armas y la economía, sino también con una industria cultural que le sirve para promover sus valores y desvalores como si fueran propios de la humanidad. Intenta así soslayar la historia de cada pueblo, y la lucha de clases, sobre la cual a veces parecería que desde todas partes se vierte olvido.

La potencia imperial destina a Cuba en particular argucias como las que proclama en su informe de 2015 la denominada Fundación Nacional para la Democracia. Ese es uno de los brazos políticos y culturales del imperio, como la Agencia para el Desarrollo Internacional, World Learning y otros, y como la CIA y la OTAN en diferentes esferas, y también en las mismas.

Es preciso que el pensamiento martiano continúe guiando la cultura cubana. (Obra: ERNESTO GARCÍA PEÑA)

Es preciso que el pensamiento martiano continúe guiando la cultura cubana. (Obra: ERNESTO GARCÍA PEÑA)

El citado informe revela una larga lista de frentes en los cuales las fuerzas rectoras de los Estados Unidos invierten para fabricarle a Cuba una sociedad coyundeada por ellas. En la maniobra figuran cursos organizados en la gran potencia para formar a jóvenes cubanos como líderes contra el socialismo.

Encabezado por sus organizaciones, el estudiantado cubano viene dando una respuesta clara y rotunda a tales ardides. Pero esa respuesta, ¿representa por igual a la totalidad de los estudiantes y de la población?, ¿vale descartar que los propósitos imperiales hayan alcanzado algún éxito?

La potencia cuenta con países aliados para sus fines, que incluyen crear en Cuba caballos de Troya. Pudieran consistir en medios de “información” que, llamados “independientes” sin serlo, capitalicen supuestos o reales déficits de la prensa nacional, que ha sido convocada por el pueblo, el Partido y el Estado, y por sí misma, a mejorar integralmente para ser más eficaz.

Cuba necesita denunciar las maniobras del imperio y, para enfrentarlas y revertirlas, detectar dónde puede él haber cosechado frutos, aunque fueran mínimos. No siempre tendrían que ser de ostensible rango institucional. Puede asimismo tratarse de recursos “espontáneos” dirigidos a minar la unidad patriótica y revolucionaria del pueblo cubano.

(Caricatura cubadebate)

(Caricatura cubadebate)

¿Debe Cuba permanecer resignada o indiferente cuando, por ejemplo, la invaden símbolos del imperio, ostentados incluso en vehículos de la administración estatal? Como estandarte de un pueblo, la bandera de los Estados Unidos merece respeto. Pero oficialmente representa a la potencia que agrede, saquea y mata en el mundo y no cesa en sus planes contra Cuba.

A pesar del anuncio de la posible normalización de relaciones, los pasos dados para ello por el imperio son muy limitados. Mientras tanto, sigue bloqueando a Cuba, mantiene la llamada Ley de Ajuste Cubano, ni habla de devolverle el territorio que usurpa en Guantánamo, actúa contra su integridad, su cultura, su historia. A Cuba le corresponde mantener el escudo con que está llamada a seguir defendiendo su soberanía, su independencia, su alma y la equidad social, y lo hace y hará.


Luis Toledo Sande

 
Luis Toledo Sande